¿Cómo puede salvarse la gente?

Hace diecisiete años, cuando el virus respiratorio SARS comenzó a desatarse, el Partido Comunista chino ocultó la verdad.

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Hoy, 17 años después, luego de que el pueblo de Wuhan se enteró sobre  el Coronavirus del Partido Comunista Chino (Virus del PCCh), el gobierno local de Wuhan dejó en claro que este no sería transmitido de «persona a persona». 

También movilizó a unas 40.000 personas de diferentes barrios para que asistieran a una cena de Año Nuevo chino. En medio de rumores de un virus que contagia, el gobierno local incluso emitió vales de eventos gratuitos para que decenas de miles de personas concurrieran a la fiesta. 

Esto es lo que hace el gobierno local todos los años para celebrar su unión con el partido comunista. Aunque ya tenía conocimiento sobre la propagación del virus, los funcionarios del Partido Comunista Chino (o PCCh) insistieron en realizar esta fiesta como todos los años para glorificar el Partido en el año nuevo. Debido a esta cena, la infección posteriormente explotó en la ciudad de Wuhan. 

Un ciclo de diecisiete años

Mirando hacia atrás, a fines de 2002 el SARS ya estaba extendido desde Guangdong a Beijing. El PCCh ocultó la verdad sobre la epidemia hasta que no se pudo más. Así, recién en abril de 2003, el Ministerio de Salud del Partido Comunista de China reconoció oficialmente la existencia de la epidemia del SARS, y al mismo tiempo afirmó que la epidemia del SARS se había controlado de manera efectiva. Hubo 8098 infectados por SARS y 774 muertes confirmadas. Las severas secuelas aún permanecen hasta nuestros días.

Del mismo modo, desde finales del año pasado, cuando apareció el Coronavirus del PCCh, la grave verdad fue encubierta. Las autoridades dijeron que  el virus «no se puede transmitir entre personas» y que no era necesario usar máscaras en lugares públicos.

Pero mientras tanto, desde Wuhan, Guangdong, Beijing e incluso Hong Kong, Singapur y hasta Tailandia, el número de infecciones comenzó de casos individuales a decenas a cientos de personas, y luego se extendió a numerosas ciudades de todo el país. 

El 21 de enero, se registró un aumento repentino de más de 300 infectados, 16 de los cuales eran parte del personal médico, por lo que ya no pudieron ocultarlo más. Así, ya habían pasado más de cuarenta días desde que ocurrió el brote, y se había perdido el mejor momento para poder controlarlo.

Wuhan decidió cerrar la ciudad. Muchos ciudadanos ya habían escuchado sobre el inminente cierre del 23 de enero y antes de ese día salieron 5 millones de habitantes, entre ellos muchos ya infectados. Estos 5 millones recorrieron toda China y muchos viajaron a distintos países del mundo, porque justamente eran las vacaciones del año nuevo Chino.  Al parecer esta fue la razón por la que aparecieron los primeros casos del virus del PCCh en Asia y en Europa, próximos al cierre de Wuhan.

Durante la epidemia del SARS en 2003, el PCCh elevó el SARS a una altura que está relacionada con la «vida o muerte» del régimen. El Partido Comunista Chino transmitió internamente la orden de Jiang Zemin de que «en cualquier lugar donde la peste del SARS se propague nuevamente, el gobierno local y los funcionarios del gobierno serán destituidos». Como resultado de la orden de «despido» por parte del  gobierno central, los funcionarios de todo el país han estado luchando para aniquilar y ocultar el SARS de todas las formas posibles. Un método muy común es cambiar la causa de muerte de los pacientes de este síndrome respiratorio.

Este caso es similar al de Wuhan en 2019: ninguno de los principales líderes dio una explicación a la gente cuando apareció el Coronavirus del PCCh, aunque ya en octubre de 2019 empezaron a surgir casos de muertes por un “misterioso” virus en Wuhan. Pero, frente a la salud y la seguridad pública, el gobierno no solo no cumplió con sus responsabilidades, sino que ocultó la verdad para mantener el control y poder.

Cuando se confirmó el Virus del PCCh por primera vez con solo un caso, la gente pensó que con las lecciones del SARS, el gobierno podría controlar efectivamente la epidemia y no la ocultaría  como lo hizo en el pasado.

Pero habiendo pasado diecisiete años desde del SARS en 2003, el pueblo chino y el mundo fueron engañados nuevamente. El PCCh no ha cambiado su costumbre de ocultar la verdad y contar mentiras. A los funcionarios del PCCh solo les interesa “mantener la estabilidad». No tienen respeto por las vidas. La verdad de este virus feroz está nuevamente oscurecida por el telón de acero del PCCh.

Entre las mentiras y la verdad

Para el PCCh, cuya esencia es la mentira, lo más difícil es tolerar a quienes no están de acuerdo con él. Cuando comenzó la epidemia en Wuhan, ocho ciudadanos fueron arrestados por «difundir rumores» cuando comenzaron a revelar la verdad. 

Entre ellos estaba Li Wenliang, del Hospital Zhongxin de Wuhan. El 30 de diciembre LI Wenliang, ya escribió a sus colegas en un chat sobre su preocupación por lo que había observado en un enfermo, que mostró la posibilidad de tener el virus de SARS y advirtió a todos que presten atención a la prevención y precaución. El no sabía que el virus no era el SARS , sino un virus nuevo. Pronto fue visitado por la policía por difundir mentiras y tuvo que firmar un documento de arrepentimiento y de desistir de hablar más, porque estaba creando un efecto negativo a la sociedad y eso implica un castigo legal.  Después se lo llevaron y lo encerraron en el hospital con los enfermos. Hay rumores de que él no fue provisto de ninguna prenda médica o máscaras. De hecho fue contagiado y murió, tenía 29 años, una esposa y una niña de 5 años. 

Aunque algunas personas ya se estaban contagiando, las autoridades chinas seguían insistiendo en que el virus «no se puede transmitir entre  personas», y que no era necesario usar máscaras en lugares públicos. Después de que la epidemia se intensificó, algunas personas empezaron a entender la mentira del Estado. Una persona escribió un artículo diciendo que se debería rendir homenaje a los «creadores de rumores», que son asesinados  o silenciados, porque ellos fueron los valientes que se atrevieron a decir la verdad. 

Durante  70 años, desde que el Partido Comunista tomó el poder, el pueblo chino pasó tragedias tras tragedias. Aquellos que no pudieron aguantar las mentiras del PCCh, trataban de levantar su voz, pero fueron abatidos una vez tras otra. Desde innumerables peticionarios detenidos por “provocación y problemas”, hasta abogados de la justicia arrestados y condenados por “subvertir el país”, el pueblo ha aprendido a no cuestionar y solo acepta lo que cuenta y exige el gobierno. 

Algunos casos de la historia de muerte y sangre del PCCh

En 1961, decenas de millones de personas murieron de hambre en el movimiento de Gran Salto Adelante, pero el Partido Comunista Chino aún no lo ha reconocido oficialmente.

En 1966, en la Revolución Cultural, ¿Cuántas personas fueron asesinadas o se suicidaron? ¿Y cuántas personas fueron asesinadas al final del movimiento? Esto siempre va a ser un enigma.

En 1989, cuando los estudiantes fueron asesinados a tiros y aplastados por los tanques en la Plaza Tiananmen, desde el segundo día el PCCh afirmó que nadie había sido asesinado; y hasta ahora no ha cambiado esa narrativa.

En 1999, cuando el PCCh lanzó la persecución violenta contra casi 100 millones de practicantes de Falun Dafa,  una vía milenaria de la Escuela Buda, el régimen chino llenó al mundo de calumnias y montajes para justificar la persecución. Los practicantes son secuestrados, saqueados torturados y muchos asesinados por no renunciar a su creencia.

Después del 2000, la persecución a los practicantes de Falun Dafa se intensificó, e incluso el PCCh vio el lucro de poder usarlos como banco de órganos, para ofrecerlos al resto del mundo. Cuando este horror se reveló a la comunidad internacional, el sistema de salud del PCCh comenzó a establecer oficialmente un sistema de donación de órganos para demostrar que los órganos usados en los trasplantes son donados. Sin embargo, el sistema de donación nunca ha podido proveer los registros de donantes de decenas de miles y miles de trasplantes de órganos que se realizaron en los últimos diez años. 

La persecución y sustracción de órganos continúa, a pesar del Coronavirus. Recientemente en Beijing, el PCCh se jactó de que un trasplante de doble pulmón fue todo un éxito para un enfermo del Coronavirus del PCCh que tuvo sus pulmones muy dañados por el virus. Con este supuesto “éxito” se estaría pensando que esto sería una curación para los que son más poderosos o para aquellos que pueden pagar. Da un escalofrío pensar cuántos practicantes inocentes de Falun Dafa podrían ser sacrificados por sus sus pulmones, estando aún con vida.

¿Pueden los malhechores seguir siendo tan crueles?

Los antiguos tenían una frase, las deudas deben ser saldadas. Si haces cosas malas, tienes que pagarlas.

También decían que los dioses están a tres pies por encima de la cabeza, y que el Cielo observa a todos y archiva cada una de sus acciones. En el caso del Coronavirus del PCCh , algunas personas están cerca del desastre, sin embargo no corren peligro y quedan  sanas y salvas. En cambio algunas personas están muy lejos del desastre, pero el virus los busca y se sube a su cuerpo. Por qué? Acaso el Coronavirus tiene ojos?

El bien y el mal radican en un pensamiento. El mundo tiene que distinguir entre seguir al perverso PCCh o el camino recto. Todos los beneficios económicos del PCCh no pueden salvar a nadie cuando este virus feroz tiene ojos. Los antiguos sabios y los profetas decían que el único camino ante un desastre es creer en los  los dioses. Ellos pueden, si los humanos son dignos, salvarlos. Si la humanidad elige el camino recto y recupera la Fe, entonces será digna de ser salvada. 

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