Cerraba la entrega anterior concluyendo que la censura y desinformación del totalitarismo chino son las causas indiscutibles de la expansión global de una epidemia que pudo ser contenida en origen, por lo que la libertad de prensa en todo el mundo es de vida o muerte para todos. Esta es una libertad imposible donde no hay propiedad privada y Estado de derecho. China es el único caso en que un partido comunista en el poder decide que su estrategia de largo aliento –no táctica de emergencia– sería la adopción de lo más posible del sistema de mercado: empresas privadas, formación de precios y propiedad privada como privilegio limitado –sin Estado de derecho– como base material de un totalitarismo con conjugaría marxismo con seudoconfuciana “armonía social” y chovinismo racista. Lo bueno es que sacó de la miseria secular a cientos de millones por lo poco que tiene de capitalista su mercantilismo. Lo malo que dotó al totalitarismo que gobierna la nación más poblada del planeta, de base económica para sus aspiraciones de superpotencia totalitaria.

Primera respuesta socialista: ocultar la realidad

Lo que ha revelado la crisis de ésta primera pandemia del siglo XXI son los peligros del totalitarismo sutil y comercialmente integrado al mundo globalizado: para los socialistas en el poder la primera respuesta a un problema es ocultarlo. Eso hicieron cuando y donde surgió la epidemia. No la contuvieron. Afirmaron que no había nada que temer y persiguieron a quienes advertían la verdad. El virus se transforma en pandemia global porque el gobierno totalitario que encabeza Xi Jinping en China se concentró en contener la verdad –y difundir la mentira– por la fuerza. Y cuando finalmente admitieron, a medias, la verdad, era tarde. La epidemia ya se había extendido por el país y por el mundo.

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Irresponsabilidad y negación son parte inseparable de la difundida mentalidad socialista en sentido amplio. No faltan quienes, en medio de una pandemia global, se quejan del que se difunda mucha información sobre la enfermedad. El problema de esta pandemia está menos en el porcentaje de mortalidad, que no es el de la peste negra medieval, sino en su rapidísima expansión. Es la necesidad de atención médica inmediata para un porcentaje de la población que el mundo no puede atender al mismo tiempo. Así de simple. Los efectos económicos de la pandemia, graves especialmente para los más pobres, no son producto de que se informe libremente en buena parte del mundo. De haber surgido el virus en un país rico y con libertad de prensa, casi seguramente se habría contenido en origen. La información falsa, como la que lanza ahora el gobierno chino –diseñada inteligentemente para ser espontáneamente asumida, expandida y defendida por millones de idiotas útiles izquierdistas antiestadounidenses– son parte inevitable de la libertad de información. No es que no se puedan exigir responsabilidades posteriores en casos extremos, sino que no se puede censurar previamente a nadie sin prueba de delito.

Hipocresía oportunista

Negar el problema primero, empeorándolo, para luego aprovecharlo en beneficio propio mediante mentira y propaganda, no se limita al socialismo totalitario chino. Tomemos un caso al azar de gobierno socialista democrático en el mundo desarrollado. La España de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, alianza de socialistas y comunistas en el poder en una democracia parlamentaria de la Unión Europea. Ante una pandemia que enfrentaban con cuarentenas sus vecinos –fuera de control en Italia– vimos negación y chistes de sus voceros y artistas paniaguados en canales oficiales y medios afines. Llegaron al paroxismo cuando un día antes de anunciar medidas contra la pandemia, los partidos de la alianza de gobierno realizaron masivas manifestaciones feministas en las que abundaron las pancartas negando la epidemia. Y claro, concluida la fiesta, se declaró una cuarentena que incluye la prohibición de eventos públicos masivos. ¿Los mismos que el día anterior realizaban concentraciones masivas? Pues sí, los mismos.

Se trata de aquellos que hoy pretenden hipócritamente ofenderse cuando se les recuerda su negación de ayer. Los mismos que meses antes destituían al experto en riesgos de ese tipo, que en sus fuerzas de seguridad insistía en advertirles y dicen ahora que “era imprevisible”. ¿Imprevisible que sin realizar exámenes y con casos confirmados del otro lado de una frontera intra-Schengen, tras negar la emergencia y convocar eventos masivos, de pronto aparezcan casos a gran velocidad cuando se hacen los primeros exámenes? Siguen haciendo malos chistes mientras empeñan en negar su irresponsabilidad del pasado inmediato, exigiendo silencio en nombre de ¿armonía social a la china? Pues sí. Con otras palabras, pero el mismo concepto.

La verdad vs. la mentira mil veces repetida

Pero sobre todo, hablamos de los que no se cansan de mentir y buscar ganancia política e ideológica de sus mentiras. Los que afirman que únicamente un Estado que gasta altos porcentajes del PIB y tiene un sistema de salud completa o mayoritariamente gubernamental es capaz de enfrentar eficazmente una pandemia. Los que ni siquiera ven los hechos, porque los niegan preventivamente desde la ignorancia voluntaria de su estúpida ideología criminal. Los que no pueden entender que donde hay menos gasto gubernamental –como porcentaje del PIB– y los servicios de salud son total o mayoritariamente privados se ha respondido mucho más efectivamente a la pandemia que donde ocurre lo contrario. Los que no pueden entender que mientras escribo esto, el gasto público como porcentaje del PIB era, por ejemplo:

España: 41%
Hong Kong: 19,5%
Taiwán: 17,3%
Singapur: 14,3%.

Mientras los contagios* eran:

España: 29,909
Hong Kong: 356
Taiwán: 195
Singapur: 455

Y las muertes **:

España: 1,813
Hong Kong: 4
Taiwán: 2
Singapur: 2

En muchos sentidos, son ellos la mayor amenaza global. Empeñados en convencernos del inminente apocalipsis por peligros irreales, artificiosos o muy manipulados, al tiempo que con el poder que idiotas e ingenuos les dan, hacen a los peligros reales –como el de pandemias presentes y futuras– mucho peores de los que podrían ser en un mundo más libre y responsable.

N. del E.: Todos los datos (notoriamente * y **) son válidos hasta la mañana del 23 de marzo.

Fuente: Panam Post.

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