Después de que el coronavirus de Wuhan se esparciera por China y se convirtiera en una pandemia, otra plaga está causando una nueva gran amenaza a China.

La administración nacional de bosques y praderas de China emitió un aviso de emergencia el 2 de marzo de 2020 en el que se indicó que China se enfrenta al peligro de la invasión de langostas del desierto (nombre científico «schistocerca gregaria»), el tipo de langosta más destructivo para los seres humanos. Esta plaga proviene de África y llegó a la India y Pakistán.

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Las langostas del desierto pueden invadir Xinjiang desde el Pakistán y luego extenderse hacia el este, o invadir el Tíbet desde la India y luego arruinar la región agrícola occidental de China. También pueden invadir desde Yunnan y luego propagarse hacia el este para destruir el sur y el sudeste de China. Para el momento en que los enjambres lleguen a China, podrían multiplicarse 500 veces más que su cantidad actual. La plaga de langostas, en caso de que llegue a China, podría durar hasta junio.

Un ciudadano de China continental publicó un video el 15 de febrero, informando que las langostas habían llegado a Xinjiang.

Gusanos de la hoja del algodón

Otro gusano asesino de cultivos, es el gusano de la hoja del algodón (nombre científico «spodoptera litura»). Este ya ha invadido Yunnan, Sichuan y otras provincias de China.

En la Región Autónoma de Guangxi Zhuang, a fines de febrero, ya habían aparecido gusanos de la hoja de algodón en 381 acres de tierra.

El sitio web AgroPages informó el 9 de marzo que 228 condados de ocho provincias chinas, entre ellas Yunnan, Guangdong, Hainan, Guangxi, Fujian, Sichuan, Guizhou y Jiangxi, habían notificado la presencia de gusanos de la hoja de algodón.

China ya había sufrido el año pasado la plaga de los gusanos de la hoja de algodón. Este año llegó antes, abarca más áreas y es potencialmente más dañino que el año pasado.

La enorme cantidad y la alta tasa de reproducción de las langostas del desierto y los gusanos de la hoja de algodón presentan graves peligros para la agricultura y son difíciles de contener. Las plagas podrían dañar gravemente las tierras de cultivo de China y provocar una gran hambruna.

El ministerio de agricultura de China predijo que aunque la producción de cultivos de China crecerá a 554 millones de toneladas en 2020, todavía se enfrentará a una escasez de alimentos de 100 millones de toneladas.

Con el coronavirus propagándose por todo el mundo y muchos países bloqueados y que han cerrado sus fronteras, se ha hecho más difícil para los países mover los suministros de alimentos y hacer intercambios comerciales entre ellos.

A pesar de que China ha establecido una reserva central de alimentos, ha habido informes de mala gestión y escándalos de corrupción en el sistema. Algunos han cuestionado la cantidad de alimentos que el sistema de reserva central ha almacenado realmente.

Lecciones de la historia

Mientras que mucha gente está tratando de averiguar qué medidas tomar para resolver estos problemas, la historia nos ofrece la respuesta.

Desde la perspectiva de la cultura tradicional china, las plagas y hambrunas son un reflejo de la falta de valores morales de la actual administración y de la desviación de la voluntad divina. El jefe de la administración (el emperador en el pasado) emitiría entonces un edicto para arrepentirse sinceramente y corregir sus malas acciones.

Sin embargo, a diferencia de los antiguos emperadores, el partido comunista chino siempre se ha engrandecido y glorificado, sin importar el desastre al que se enfrente el país.

Desde el punto de vista religioso, cuando se enfrenta un desastre, la gente debe ser humilde y buscar la ayuda y guía del poder divino. Sin embargo, dada su naturaleza atea, el PCCh no solo niega lo divino, sino que también bloquea a sus ciudadanos para que no miren a lo divino.

Durante el período de la «Gran Hambruna» provocada por el hombre (1959 a 1961) en China, que más tarde el PCCh afirmó que era un «desastre natural», el régimen restringió sus depósitos de granos para alimentar solo a sus funcionarios, militares y personas que vivían en ciudades grandes y medianas. Su teoría era que mientras los habitantes de la ciudad estuvieran bajo control, su poder estaría asegurado.

En cuanto a los agricultores, el PCCh buscaba y se llevaba sus granos por la fuerza, dejándolos morir en su casa. También movilizó a sus militares y milicias para bloquear las aldeas y evitar que los agricultores huyeran, de modo que pudiera representar una imagen de que no había hambruna en la región en absoluto. Al final, 36 millones de chinos murieron en la hambruna.

Si realmente ocurre una escasez de alimentos en China como resultado de la invasión de langostas en 2020, es poco probable que el PCCh abra su reserva de alimentos e importe una gran cantidad de alimentos para alimentar equitativamente a la población del país. Si ese es el caso, estará destinada a una crisis humanitaria.

Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos, ha dicho en varias ocasiones: «En Estados Unidos no adoramos al gobierno, adoramos a Dios». Frente a los desastres, el pueblo chino tampoco debería depender del gobierno. En su lugar, deberíamos volver a la tradición, arrepentirnos de nuestros propios defectos y buscar la ayuda divina con toda la sinceridad debida.

Fuente: http://es.minghui.org/html/articles/2020/3/27/115761.html

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