Zhao Lijian, un portavoz del ministerio de asuntos exteriores de China, tuiteó el 12 de marzo que el ejército de EE. UU. podía haber llevado el virus a Wuhan. Mientras que muchos países occidentales rechazaron la afirmación de Zhao como un rumor infundado, muchas personas en China fueron víctimas de tales mentiras del partido comunista chino, debido a su incesante propaganda.

Efecto de la verdad ilusoria

Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler en la Alemania nazi, dijo una vez: «Si repites una mentira con la frecuencia suficiente, la gente la creerá e incluso tú mismo llegarás a creértela».

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Este fenómeno, al que los psicólogos se refieren como el efecto de la verdad ilusoria, existe desde hace mucho tiempo. Jing Hua Yan (Flores en el espejo), una novela de la dinastía Qing de 1800, describía un país llamado Bo Lu. Allí, la gente tenía miedo de irse a dormir ya que les habían dicho que el sueño era lo mismo que la muerte. Cuando alguien veía dormir a otras personas las despertaba. Aquellos que finalmente se desplomaban y morían como resultado de haberse visto privados del sueño se usaban para validar la visión de que «irse a dormir era lo mismo que morir». La gente decía: «Ves, te dije que el sueño causa la muerte».

La propaganda pretende convertir las mentiras en verdades

La China moderna bajo las reglas del PCCh no es diferente al país de Bo Lu que mencionamos. El PCCh no ha dejado de propagar mentiras desde que se fundó, con el fin de mantenerse en el poder.

Durante la campaña del gran salto adelante de 1958, el PCCh afirmó que la producción de granos había alcanzado miles de kilogramos por acre y por lo tanto las oficinas que brindaban ayuda en caso de desastre se disolvieron, porque con tanto grano para el consumo, la oficina de ayuda dejaba de ser necesaria. Mucha gente, incluidos los funcionarios del PCCh, provenían de tierras de cultivo y sabían exactamente cuánto grano podía producir un acre de tierra. Pero bajo el régimen totalitario del PCCh, aceptaron las mentiras en contra de su conciencia y sentido común, e hicieron la vista gorda ante lo que estaba pasando. Como resultado, decenas de millones de personas murieron durante la gran hambruna que pronto acaecería ese mismo año.

Con el fin de eliminar a Falun Dafa, una práctica para la mejora de cuerpo y mente basada en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, el PCCh fabricó numerosas mentiras contra Falun Dafa, incluyendo el incidente de la farsa de la autoinmolación escenificado en 2001 en la plaza de Tiananmen.

El 23 de enero de 2001, un año y medio después de que el PCCh lanzara la represión contra Falun Dafa, cinco personas se prendieron fuego, supuestamente, en la plaza de Tiananmen en Beijing. Toda la escena se captó con cámaras dispuestas desde múltiples ángulos. Pocas horas después del suceso, los medios de comunicación controlados por el estado difundieron una avalancha de informes asegurando que los que se inmolaron eran practicantes de Falun Dafa. Estos informes incluían imágenes espeluznantes de las víctimas y señalaban a las enseñanzas de Falun Dafa como las responsables directas de la tragedia.

En las semanas siguientes al incidente, se descubrió una gran cantidad de evidencia (incluyendo un artículo del Washington Post que afirmaba que dos de los autoinmolados nunca habían practicado Falun Dafa) que indicaba que la escena había sido un montaje. Sin embargo, la gente dentro de China nunca tuvo acceso a esta información mientras los medios de comunicación estatales chinos continuaban una campaña de bombardeo para señalar a los “autoinmolados» como practicantes de Falun Dafa. La gente en toda China pasó de respetar y simpatizar la práctica de Falun Dafa, a odiarla y atacarla. Los delitos de odio contra los practicantes de Falun Dafa aumentaron y el PCCh intensificó su persecución con más arrestos, torturas, asesinatos y extracción forzada de órganos.

Esta es la misma táctica de difundir mentiras para lavar el cerebro a los ciudadanos que usa el PCCh en su manejo del brote de coronavirus. Entre la hospitalización del primer paciente el 1 de diciembre de 2019 y el cierre de Wuhan el 23 de enero de 2020, los funcionarios municipales informaron repetidamente al pueblo que la enfermedad no era contagiosa y que era «prevenible y controlable», incluso después de que el primer paciente hubiera infectado a más de diez trabajadores de la salud y algunos pacientes hubieran propagado el virus a toda su familia. Los funcionarios incluso castigaron a ocho médicos y a otros ciudadanos por generar conciencia sobre la epidemia.

No caiga preso de las mentiras del PCCh

Al encubrimiento del PCCh le siguió un estallido de casos en Wuhan, el resto de China y casi todos los demás países del mundo en la actualidad. Mientras otras naciones luchan por contener la pandemia, China lanzó una nueva campaña para trasladar la culpa a otros y se presentó como el líder mundial en la batalla contra el virus.

Entre los medios de comunicación controlados por el gobierno dentro de China y la propaganda masiva fuera de sus fronteras: «Beijing está trabajando muy duro para crear un universo alternativo de información», informó Quartz en un artículo el 21 de agosto de 2019.

Mientras que algunos chinos cuestionan las mentiras del PCCh, otros muchos todavía creen su propaganda. Me gustaría hacer referencia a la observación de que los países que mantenían lazos estrechos con China se vieron golpeados con dureza por la pandemia del coronavirus. Además, las tribulaciones de los habitantes de Baibuting sirven como otra advertencia. Creer en las mentiras del PCCh solo conlleva calamidades.

El 18 de enero de 2020, los habitantes de Baibuting en Wuhan asistieron a un banquete anual para celebrar el Año Nuevo, en el que más de 40.000 familias compartieron un total de 14.000 platos. Días después, muchos en la comunidad comenzaron a mostrar síntomas de la infección por coronavirus. Cerraron la ciudad de Wuhan el 23 de enero.

Para reducir el número de casos de infección reportados, los funcionarios abandonaron Baibuting. Un ciudadano escribió en un sitio de blogs: «Soy un habitante de la comunidad de Baibuting en Wuhan. Escribo esto con desesperación. El Jardín de Baibuting está ahora en una situación sin personal, sin nadie a cargo. Muchas personas han sido infectadas con este virus. Pero los líderes de Wuhan nos dieron solo un kit de análisis por día y por zona, cada una de las cuales contiene alrededor de 4.000 familias». Esta publicación se eliminó rápidamente.

Fuente: Minghui.org

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