China está usando miles de cuentas falsas y pirateadas de Twitter para llevar a cabo su campaña de desinformación en torno al virus del PCCh, según un estudio reciente.

El medio de comunicación sin fines de lucro con sede en Nueva York, ProPublica, en un estudio publicado el 26 de marzo, rastreó más de 10,000 presuntas cuentas de Twitter falsas y hackeadas, y encontró que desde agosto de 2019 estaban “involucradas en una campaña de influencia coordinada con lazos” con el régimen chino.

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Muchas de estas cuentas, que anteriormente estaban concentradas sobre disidentes políticos y a protestas en Hong Kong, ahora han empezado a publicar “propaganda y desinformación sobre el brote de coronavirus”, según ProPublica.

The Epoch Times se refiere al nuevo coronavirus chino como el virus del PCCh (Partido Comunista Chino) porque el encubrimiento y la mala gestión del PCCh permitieron que se propagara por toda China y creara una pandemia mundial.

Estas 10,000 cuentas no actuaron de forma independiente. Usando programas de computadora, ProPublica encontró que las cuentas falsas eran parte de una red interrelacionada de más de 2000 cuentas.

“La verdadera escala de la campaña de influencia es probablemente mucho más grande. Nuestro rastreo sugiere que las cuentas que identificamos comprenden solo una parte de la operación”, advierte el estudio.

Tácticas

Las cuentas falsas buscaban “impulsar historias particulares”, explicó ProPublica. En primer lugar, las cuentas centrales, aquellas con “historias de aspecto más legítimo”, se encargarían de que las publicaciones fueran más llamativas. Luego, otras cuentas más obviamente falsas interactuarían con las publicaciones, como para republicar o dejar comentarios positivos.

Ya sea que se tratara de las protestas de Hong Kong o del actual brote de coronavirus, estos posteos utilizaban hashtags para “generar visibilidad en una cuenta que con pocos seguidores”.

A veces, “los posteos usaban hashtags únicos de la red de influencias, presumiblemente para tratar de hacerlos una tendencia en Twitter”, añadió ProPublica.

El estudio enumeró varias cuentas pirateadas conocidas, como la de un profesor de Carolina del Norte, la de un estudiante universitario de la Universidad de Nebraska Omaha, las de un diseñador web del Reino Unido y la de un analista de negocios de Australia.

“No está claro si los actuales titulares de las cuentas falsas las han pirateado ellos mismos o las han comprado en otros lugares”, según el estudio.

Algunas de las cuentas revisadas por ProPublica han sido suspendidas desde entonces por Twitter.

Enlaces al régimen chino

ProPublica demostró que Beijing  tenía influencia sobre muchas de estas cuentas.

Un ejemplo que señaló, demostró que el 29 de enero, seis días después de que las autoridades chinas impusieran un bloqueo en Wuhan, el epicentro del brote de coronavirus, la red de influencia “cambió repentinamente su enfoque hacia la epidemia de coronavirus”.

Ese mismo día, OneSight, una empresa de comercio por Internet con sede en Beijing y conectada al régimen chino, anunció el lanzamiento de una nueva aplicación que rastrearía la información relacionada con el virus y ayudaría a “transmitir la voz correcta de China” al mundo.

El director general de la empresa trabajó anteriormente en el departamento de propaganda exterior de la ciudad de Beijing. Entre sus clientes se encuentran medios de comunicación estatales y empresas amigas del régimen como Huawei y Alibaba.

El año pasado, ProPublica obtuvo una copia de un contrato ganado por OneSight para impulsar el seguimiento en Twitter de la agencia de noticias estatal China News Service. Según la Fundación Jamestown, la agencia también “dirige encubiertamente organizaciones de medios de comunicación en el extranjero”.

Esta agencia es el brazo mediático internacional de la Oficina de Asuntos de China en el Extranjero, una oficina encargada de influir en los chinos de ultramar. Esta oficina a su vez es dirigida por el Departamento de Trabajo del Frente Unido, un órgano del Partido dedicado a difundir la agenda de Beijing dentro y fuera de China.

“Nuestro examen de un grupo de cuentas entrelazadas dentro de nuestros datos vinculó el proyecto a OneSight”, añadió ProPublica.

El estudio señaló que el contenido y el comportamiento de las cuentas falsas eran similares a las encontrados en un informe de 2019 del Instituto Australiano de Política Estratégica. Por ejemplo, las publicaciones se hacían a menudo durante las horas de trabajo en Beijing.

Muchas de las publicaciones que expresaban aprobación para Beijing fueron hechas por cuentas falsas, usando el mismo texto publicado por los medios de comunicación estatales chinos.

“Los textos de los comentarios fueron a menudo retirados palabra por palabra de las editoriales estatales, que han servido durante mucho tiempo como anfitriones políticos para las agencias gubernamentales y los funcionarios del partido”, dijo ProPublica.

Los relatos se convirtieron en los “animadores del gobierno [chino], llamando a los ciudadanos a unirse en apoyo de los esfuerzos para luchar contra la epidemia y urgiéndoles a ‘disipar los rumores online’”.

Dinero

ProPublica descubrió que en algunos casos, presuntos operadores chinos ofrecían dinero en efectivo a los usuarios influyentes de Twitter de habla china a cambio de publicar mensajes favorables a Beijing.

El estudio puso de relieve el caso de Badiucao, un caricaturista político chino que vive en Australia.

Badiucao dijo que se le acercó una cuenta que decía ser una “empresa de intercambio internacional”, que ofreció al caricaturista 1700 yuan (unos 240 dólares) para que twitteara un contenido específico por cada mensaje.

Durante las falsas negociaciones con la compañía, Badiucao dijo que recibió una muestra de lo que se le pediría que twitteara: un clip de propaganda de 15 segundos, mostrando que Beijing “derrotó al coronavirus y todo está de nuevo en marcha”.

Badiucao añadió que confiaba en que la empresa trabajaba para el régimen chino, basándose en sus interacciones.

La compañía finalmente no le dio a Badiucao un contrato, con la explicación de que “tras la revisión del cliente, su estilo de publicación no encaja en este tema promocional”.

FuenteThe Epoch Times en español.

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