Desde que estalló por primera vez en Wuhan, el virus PCCh (coronavirus de Wuhan o COVID-19) se ha extendido rápidamente a más de 190 países. Hasta el 26 de marzo de 2020, casi 490.000 personas habían sido infectadas y 22.150 habían muerto por el virus. Solo en los EE. UU., más de 68.000 personas han dado positivo por el virus y más de 1.000 han perdido la vida.

Tanto el presidente estadounidense Donald Trump como el secretario de Estado Mike Pompeo han señalado al partido comunista chino (PCCh) por encubrir la situación en China y permitir que el brote se convierta en una pandemia.

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El 21 de marzo, en la rueda de prensa del Grupo de trabajo sobre coronavirus, el presidente Trump dijo que «China era muy hermética», y deseó que China «podría habernos dicho antes sobre lo que estaba sucediendo dentro (de China)».

El 24 de marzo, durante una entrevista realizada por el programa de Radio Washington Watch, el secretario Pompeo enfatizó que el encubrimiento de información del coronavirus por parte del PCCh no solo dañó al pueblo chino, especialmente a aquellos en el epicentro de Wuhan, sino que también puso al mundo entero en un riesgo innecesario.

Juego de encubrimiento y culpa del PCCh

Pompeo había expresado reiteradamente su frustración por el mal manejo del brote por parte del PCCh. Durante una entrevista del 18 de marzo con Fox News, señaló que el PCCh no hizo el trabajo para suprimir el virus; en cambio, encubrió lo que estaba sucediendo y «puso en riesgo innumerables vidas».

Al abordar la afirmación de un diplomático chino de que el ejército de los EE. UU. pudo haber llevado el coronavirus a Wuhan, Pompeo dijo: «Esta campaña de desinformación, que comenzó cuando empezamos a denunciar este riesgo que se creó no solo para el pueblo chino, sino, como ahora podemos ver, para las personas de todo el mundo donde el gobierno chino conocía este riesgo, porque ya lo habían identificado». «Fueron los primeros en saberlo, y desperdiciaron días valiosos en la primera línea, permitiendo que cientos de miles de personas salgan de Wuhan para ir a lugares como Italia, que ahora está sufriendo tanto».

Pompeo también dijo en la rueda de prensa de la Casa Blanca el 20 de marzo: «Cuando vemos un retraso en hacer llegar la información que proviene del partido comunista chino a las personas técnicas a las que queríamos enviar a China de inmediato para ayudar con esto, cada momento de retraso conectado a ser capaces de identificar los vectores de riesgo, crea riesgos para las personas de todo el mundo».

Pompeo dijo que Estados Unidos era claramente consciente de los esfuerzos coordinados de China, Rusia e Irán para menospreciar lo que Estados Unidos estaba haciendo e instó a estos países a «detenerse».

«Hay varias otras cosas en las que estamos involucrados para asegurarnos de que la información correcta esté disponible y se brinde información precisa», dijo Pompeo.

En una entrevista con Fox News el 20 de marzo, Mark Esper, secretario de Defensa de los Estados Unidos, dijo que era «completamente absurdo» que China culpara al ejército de los Estados Unidos por el coronavirus.

“Si el gobierno chino hubiera sido más transparente desde el principio, estamos hablando a fines de otoño, al menos en diciembre, todos, todos nosotros, todas las naciones del mundo, hubiéramos podido estar alertas a esto y contenerlo en China, donde comenzó», dijo Esper.

Los ciudadanos chinos son los más perjudicados con la desinformación

En su entrevista con Washington Watch el 24 de marzo, Pompeo reiteró el origen del brote: “Este virus comenzó en Wuhan, China. No hay duda sobre dónde comenzó. De hecho, el propio partido comunista chino reconoció que allí comenzó el virus. La trayectoria sobre esto es bastante clara: no hicieron nada durante más de un mes, e incluso luego continuaron negando que hubiera una transmisión de persona a persona de la enfermedad».

Pompeo señaló que el PCCh «ocultó esta información y no hizo lo correcto, y en cambio castigó a los médicos que intentaban alertar al mundo sobre lo que estaba ocurriendo allí en Wuhan».

A Pompeo le preocupa que la desinformación «todavía esté negando al mundo la información que necesita para que podamos evitar que se repitan más casos o que vuelva ocurrir algo así». Le preocupa que el encubrimiento del PCCh «tenga implicaciones para una futura crisis de salud que el mundo pueda enfrentar».

Dijo que si bien la desinformación del PCCh era para engañar al público y «tratar de desviar el enfoque sobre ellos mismos y la ira hacia Estados Unidos», «las personas más perjudicadas por la falta de transparencia y buen gobierno son las personas de su propio país».

«Las personas más perjudicadas por la desinformación china, el hecho de que cubrieron esto desde un inicio, fueron las personas de Wuhan y Hubei, China», reiteró.

Mientras condenaba al PCCh por encubrir información, Pompeo dijo que Estados Unidos quiere que «el pueblo chino tenga éxito». Expresó tristeza «por todas las muertes que tuvieron lugar en China».

Señaló que cada vida es preciosa: «Vamos a tratar a cada ser humano con la dignidad y el respeto que se merece por el hecho de que son creados por Dios, esas son cosas que nos separan fundamentalmente de regímenes como el de la república islámica de Irán y el partido comunista chino», dijo.

Mensaje nacional: la buena gente de China tiene que curarse del PCCh

En los últimos días, el PCCh ha reportado casi cero nuevos casos de infección local, incluso en el epicentro, Wuhan. Pero muchos se preguntan si el régimen continúa ocultando información sobre la epidemia para engañar al mundo.

«La situación en China es increíble, el brote de virus en todo el mundo, excepto China, parece que el virus tiene un acuerdo con el partido comunista», dijo a NTDTV el investigador chino Zhang Jian. «El virus apareció por primera vez en China, ahora el PCCh culpa a otros países y llama a todos los casos nuevos «infecciones importadas». No tiene ningún sentido».

Según un informe de pruebas internas de la comisión de salud de Wuhan obtenida por la versión china de La Gran Época, 91 nuevos pacientes dieron positivo para el coronavirus el 14 de marzo, pero los números oficiales de casos recientemente confirmados en Wuhan fueron solo cuatro, cuatro y uno, para el 14, 15 y 16, respectivamente.

«Sería optimista pensar que Beijing no continúa su engaño», dijo Kevin Libin en un artículo titulado «El régimen comunista de Beijing es el mayor «virus de China» que amenaza nuestra supervivencia» publicado por el National Post el 23 de marzo.

Libin dijo al final del artículo: “Esta pandemia le ha costado a nuestras economías miles de millones, si no aún billones, y nos costará mucho más todavía. Su costo humano será extraordinario y permanente. Probablemente perseveraremos, pero lo que el mundo ya no puede permitirse es la amenaza a nuestra salud y bienestar colectivos que representa el régimen comunista chino.

Mientras intenta desesperadamente salvar su legitimidad, al menos abstengámonos de ayudar con eso. Esta no es la primera epidemia viral mortal que emerge de su país y probablemente no será la última. La gente buena de China tendrá que curarse de este gobierno comunista si todos esperamos sobrevivir al próximo (virus)”.

Fuente: Minghui.org.

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