El continuo encubrimiento y la desinformación llevada a cabo por el partido comunista chino (PCCh) sobre el coronavirus ha convertido una epidemia en pandemia.

A medida que numerosos países luchan por contener el virus, se enfrentan a la escasez de productos médicos, problema que se agrava aún más por su dependencia de China para suministrar dichos productos, que suelen ser de baja calidad o defectuosos desde el principio.

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El PCCh también ha amenazado con cortar los suministros médicos a los EE. UU. y a otras naciones como una palanca para un control político más fuerte. Ante estas amenazas, muchos gobiernos occidentales están reestructurando su estrategia en la cadena de suministro hacia una menor dependencia de China.

Retirada de mascarillas faciales

«Holanda ha retirado cientos de miles de mascarillas faciales importadas de China después de que se descubriera que eran defectuosas, según anunció el ministerio de salud el sábado», informó Euronews el 29 de marzo de 2020.

Las autoridades holandesas recibieron 1,3 millones de mascarillas de China para su distribución a los proveedores de servicios de salud. Las mascarillas venían con etiquetas de certificación N95, pero no cumplían con los estándares de calidad.

Después de que una segunda prueba fallara, se retiraron unas 600.000 mascarillas. El Ministerio de Salud holandés ha asegurado que «los nuevos envíos recibirán pruebas de calidad adicionales».

Holanda ha retirado cientos de miles de mascarillas faciales importadas de China después de que se descubriera que eran defectuosas

Test de prueba con una tasa de efectividad del 20-30%.

España comunicó el 26 de marzo que los tests rápidos comprados a una empresa china solo tenían una tasa de detección de coronavirus del 30%. Como resultado, 640.000 tests fueron devueltos.

«El gobierno [español] subrayó que los tests tenían el certificado CE, que indica la conformidad con las normas europeas, y que habían sido comprados a través de un intermediario español», informó Euronews.

Los tests de prueba que funcionaban mal también fueron recibidos por Turquía y la República Checa. «Hasta el 80 por ciento de los 300.000 tests de pruebas rápidas de coronavirus que la República Checa encargó a China no funcionan correctamente, según el personal sanitario de la región que ha probado los tests», informó el 26 de marzo Prague Morning, el mayor medio de comunicación checo en inglés.

Estos tests costaron 54 millones de coronas (1,83 millones de euros) y mostraron resultados falsos tanto positivos como negativos. Esto se debe a que las pruebas rápidas no pueden detectar de forma fiable la infección en su fase inicial. Por ello, los funcionarios de salud calificaron las pruebas rápidas de coronavirus como poco fiables, ya que supuestamente fallaron en el 80 por ciento de los casos. La tasa de error es bastante alta, explicó Pavla Svrčinová, una higienista de la región de Ostrava.

Alrededor del 80% de los ingredientes farmacéuticos provienen de China e India

El senador Chuck Grassley escribió una carta el año pasado a la FDA y a Alex Azar, Secretario de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, diciendo que «el 80 por ciento de los ingredientes farmacéuticos activos se producen en el extranjero, la mayoría en China e India; sin embargo, la FDA solo inspeccionó una de cada cinco instalaciones registradas en la fabricación de medicamentos para seres humanos en el extranjero el año pasado».

El senador Todd Young citó las estadísticas de Grassley en una carta dirigida al Washington Examiner el 31 de marzo de 2020 y dijo: «La propagación del novedoso coronavirus desde China al resto del mundo ha aumentado la conciencia pública de las profundas conexiones y las graves vulnerabilidades que dan forma a nuestras vidas en el siglo XXI», continuó.

«Ahora, mientras la gente trabaja para contener la propagación de esta pandemia, seguimos atados de pies y manos por la falta de transparencia del partido comunista chino sobre los orígenes del virus», escribió Young, «Mientras tanto, China confunde a los estadounidenses mediante campañas de desinformación sobre el coronavirus diseñadas para difundir mentiras y teorías de conspiración». Lo más ofensivo es que China ha estado acaparando equipos vitales de protección personal».

Mientras Estados Unidos sigue sufriendo la pandemia, Young advirtió que Beijing ha estado trabajando agresivamente para explotar la recesión económica de Estados Unidos y expandir la influencia global de China. Young hizo un llamamiento a los EE. UU. y a sus aliados para que inviertan en ellos mismos y se deshagan de su dependencia de China.

El PCCh amenaza con arrojar a América «al poderoso mar del Coronavirus»

«China amenaza con causar estragos en los suministros médico a Estados Unidos en medio del brote del coronavirus de Wuhan. Gracias a nuestra élite globalista y especialmente a los pasos en falso durante la administración de Obama-Biden, Beijing tiene el poder de hacer justamente eso», escribió un artículo en The National Interest el 8 de marzo.

El artículo del The National Interest citaba un artículo anterior de Xinhua, los medios de comunicación estatales de China, que contemplaba la posibilidad de imponer controles a las exportaciones de productos farmacéuticos y de hundir a América «en el poderoso mar del coronavirus».

«La vulnerabilidad crítica no está solo en los medicamentos terminados, sino en los llamados ingredientes farmacéuticos activos, de los cuales Estados Unidos importa actualmente alrededor del 80 por ciento. La mayoría de estos vienen de la China roja», el artículo del The National Interest continuó, «De hecho, la biotecnología es una de las diez categorías de la estrategia industrial «Made in China 2025″ de Beijing que ha llevado a que gran parte de su robo de la propiedad intelectual y el lanzamiento de bienes a precios por debajo del mercado maten a las empresas estadounidenses».

Liz Peek, escritora y comentarista de la industria financiera, escribió recientemente a The Hill que «Trump debe cortar nuestra dependencia de los medicamentos chinos, cueste lo que cueste».

«Esta dependencia a un gobierno autoritario rival es inaceptable. El riesgo de estar a merced de Beijing se hizo muy claro cuando el periódico oficial del partido amenazó recientemente», explicó. Cuando el SARS estalló en 2003, los EE. UU. no dependían tanto de China como ahora. «Hoy en día, estas enfermedades nos amenazan como nunca antes», añadió.

Proteger los medicamentos como un «Bien Nacional Estratégico».

Rosemary Gibson, coautora de «China Rx: Exponiendo los riesgos de la dependencia estadounidense hacia China en la medicina», declaró ante una comisión del congreso en el verano de 2019, que China domina la fabricación de los medicamentos genéricos que constituyen el 90 por ciento de lo que toman los estadounidenses.

Explicó que la estrategia económica del régimen comunista consiste en destruir la fabricación médica estadounidense para establecer un monopolio sobre un activo vital. El brote de coronavirus ha expuesto el peligro del poder del monopolio de China.

«La pandemia de coronavirus que está quebrando la economía de los Estados Unidos, poniendo vidas en riesgo y descarrilando toda nuestra forma de vida debería servir como una llamada de atención para que el gobierno de los Estados Unidos deje de depender de China y otras naciones extranjeras para obtener medicamentos recetados, suministros médicos o cualquier producto o ingrediente de la cadena de suministro que sea esencial para nuestra supervivencia», escribió Adriana Cohen en un artículo reciente de Fox News.

EE.UU. reducirá su dependencia a medicamentos del extranjero

El asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, dijo a CNBC el 16 de marzo que está preparando una orden ejecutiva que ayudará a reubicar las cadenas de suministros médicos del extranjero a los EE. UU.

«La esencia de la orden… es traer todo eso a casa para que no tengamos que preocuparnos por la dependencia del extranjero», explicó, y añadió que el 70% de los ingredientes utilizados en los productos farmacéuticos avanzados «vienen de otros países».

Habló del incremento en la demanda de mascarillas médicas debido al coronavirus, lo que pone de relieve los retos de depender de las cadenas de suministro extranjeras.

«Los legisladores como Sens. Marsha Blackburn, R-Tenn. y Bob Menendez, D-N.J., también han expresado su preocupación por los productos farmacéuticos que se fabrican fuera de los EE. UU.», informó CNBC, diciendo que habían introducido recientemente una legislación que dedicaría 100 millones de dólares para desarrollar la producción de medicamentos en los EE. UU.

Fuente: Minghui.org.

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