Los senadores de EE. UU., Martha McSally y Rick Scott, acusan a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por encubrir la manipulación de las cifras de víctimas del COVID-19 provistas por el Partido Comunista Chino (PCCh).

Abril comenzó con más de 1 millón de personas contagiadas del coronavirus, más de 81 600 ha muerto, de los cuales el régimen comunista chino alega que poco más de 3.000 murieron en China.

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Desde diciembre del 2019 médicos chinos han denunciado la propagación del coronavirus. En lugar de evitar una pandemia, China se dedicó a perseguir a los médicos, también a los periodistas independientes.

Los senadores piden la renuncia inmediata del director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuyo prontuario incluye la acusación de encubrir brotes de cólera en su país natal, Etiopía, donde fue ministro de salud del régimen socialista.

“La OMS necesita dejar de encubrirlos. Pienso que el Dr. Tedros necesita retirarse. Necesitamos tomar alguna acción para tratar este asunto. Es simplemente irresponsable, es inconcebible lo que han hecho aquí mientras tenemos gente que se muere por todo el planeta”, aseguró la legisladora McSally.

“Sabemos que la China comunista está mintiendo sobre cuántos casos y muertes tienen, lo que ellos sabían y cuándo lo supieron —y la OMS nunca se molestó en investigar más. Su inacción costó vidas”, exclamó el senador Rick Scott, comprometido con la libertad en Cuba y Venezuela y todo país que sufre bajo la represión socialista.

Lo planteado por los legisladores puede ser constatado al ver las redes sociales de la OMS. Dicha organización hizo eco de la versión oficial del régimen.

En enero del 2020, un mes después de la captura de ocho médicos que demostraron el esparcimiento del virus en Wuhan, la OMS anunció que las autoridades chinas no encontraron evidencia clara de la transmisión de humano a humano del coronavirus.

https://twitter.com/WHO/status/1217043229427761152

La OMS tardó meses en declarar el brote de COVID-19 como una pandemia, pese a que había cumplido los criterios de transmisión entre personas, altas tasas de mortalidad y propagación mundial.

Recién en marzo del 2020 la OMS lo reconoció. Por tanto, los 180 países en el mundo perdieron meses enteros para realizar campañas de prevención que pudieron salvar miles de vidas.

En vez de ayudar a prevenir, cuando el presidente de EE. UU. Donald Trump tomó medidas el 31 de enero, Tedros dijo que no se necesitaban prohibiciones de viaje y restricciones generalizadas para detener el brote y que podrían «tener el efecto de aumentar el miedo y estigma, con pocos beneficios para la salud pública».

Aconsejó a otros países que no siguieran el ejemplo de Estados Unidos. Según Tedros, interferir con el transporte y el comercio podría perjudicar los esfuerzos para enfrentar la crisis. Es más, ni siquiera se refería a la pandemia por su nombre, la descartaba como una neumonía.

Mientras tanto, la OMS aplaudió la labor de países como España, que tiene la segunda cifra mayor de muertes reconocidas en el mundo (después de Italia).

El gobierno de coalición socialista también tardó meses en reconocer la crisis. De hecho, en la primera semana de marzo, Pablo Echenique, portavoz de Podemos ante el Congreso, dijo que «el Coronavirus estaba absolutamente controlado en España».

Incluso Irene Montero, la esposa del vicepresidente (Pablo Iglesias), ministra de igualdad que —paradójicamente— excluyó a los hombres de su gabinete, contrajo el virus y en vez de resguardarse en su casa convocó la marcha feminista del 8 de marzo, donde expuso a miles de mujeres.

Por eso y más, el partido Vox denunció al gobierno, pues ante su incapacidad de reconocer la crisis y esconderla del público en general, su agrupación también continuó trabajando y varios de sus miembros, desde el presidente hasta el secretario general (e incluso una legisladora embarazada) se contagiaron.

Cuando debería haberse centrado en los esfuerzos mundiales contra la pandemia, Tedros estaba politizando la crisis y ayudando a Xi a eludir su responsabilidad por una serie de irregularidades al abordar el brote. Tedros utilizó la plataforma de la OMS para defender la grave violación de los derechos humanos por parte del gobierno chino.

Los médicos que denuncian el brote del coronavirus mueren o desaparecen

El caso más sobresaliente entre los médicos perseguidos fue el oftalmólogo Li Wenliang, un de las ocho personas detenidas por «difundir rumores» sobre el brote de la enfermedad mortal.

1,5 mil millones de lectores tenía el blog donde Li actualizaba información sobre el coronavirus. Pero fue censurado en diciembre y él falleció contagiado de coronavirus en febrero.

La OMS no usó las estadísticas de médicos como Li Wenliang, sino del régimen comunista.

El director general de la OMS tiene vínculos políticos con China

Y es que la OMS no solo recibe fondos de China (recientemente prometió $ 20 millones para ayudar a la OMS a combatir el COVID-19), el director tiene vínculos políticos con el régimen.
Tedros es de una nación africana conocida como la «Pequeña China» debido a que se ha convertido en el puente de China para influir en África, a cambio de recibir recursos.

El director general de la OMS no tiene formación médica, fue elegido en el 2017 por su rol como ministro de salud y ministro de asuntos exteriores de Etiopía.

En dicho país centroafricano es miembro del partido político Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), que llegó al poder a través de una lucha armada en 1991 y es considerado como autor del Terrorismo Global.

Tedros tiene un legado de premiar a tiranías

Como tal, el legado de cooperación de Tedros con organizaciones políticas violentas lleva décadas. Tanto es así que cuando asumió su cargo en la OMS nombró como “embajador de buena voluntad” al dictador vitalicio Robert Mugabe.

Al menos 10 000 personas murieron fruto de la represión del dictador más longevo de la historia (93 años). Sin embargo, la OMS le condecoró por su rol en la salud.

Mugabe denominó a su pensamiento como «marxista-leninista-maoísta», y, según sus críticos, gobernó como estalinista. Es decir, era coideario de Tedros.

Las cifras de la OMS son cuestionadas por el campo académico

Pero el cuestionamiento a la OMS no se limita a la cuestión ideológica y política, la veracidad de las cifras también han sido cuestionadas. Our World in Data, que significa Nuestro Mundo en Datos, una publicación de la Universidad de Oxford, documentó errores e inconsistencias, que incluyen discrepancias de casi una docena de informes de situación presentados por la OMS entre el 5 de febrero y el 16 de marzo.

«El principal problema que vemos con los datos de la OMS es que estos errores no son comunicados por la propia OMS», afirman el fundador de Our World in Data Max Rosen y sus colegas.

«La OMS publicó algunas erratas, en el mismo lugar que los informes de situación, pero la mayoría de los errores se corrigieron retrospectivamente sin aviso público o no se corrigieron».

Mediante una publicación de FEE (la Fundación para la Educación Económica), se asegura que la falta de datos disponibles durante el brote de coronavirus ha sido una fuente importante de frustración para economistas, estadísticos, científicos y profesionales de políticas públicas.

«Los datos recopilados hasta ahora sobre cuántas personas están infectadas y cómo está evolucionando la epidemia son completamente poco confiables», dijo John P.A. Ioannidis, quien codirige el Centro de Innovación en Meta-Investigación de Stanford.

“Un fiasco de evidencia” denominó un epidemiólogo y profesor de medicina de la Universidad de Stanford a las cifras de la OMS.

Abolir la Organización Mundial de la Salud

Dadas las severas inconsistencias no solo en sus cifras sino en el cómo el accionar de la OMS afecta la salud de millones de personas, hay quienes dan un paso más allá y de plano piden abolir a la OMS.

La plataforma digital Spectator publicó una nota donde acusa que la OMS de ser un títere de China y sostiene que el objetivo del director general de la OMS parece ser convertir al organismo en una nueva Organización de las Naciones Unidas.

Finalmente, denuncia que la crítica no se limita al director general y sus vínculos políticos sino a la institución en su totalidad. Pues sumado a la actualidad, en el 2015 también fue lenta en respuesta a la pandemia del ébola que mató a 10 000 personas solo en el África.

Fuente : Panam Post

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