Trump acusó a la OMS de errores traducidos en miles de muertes a nivel global.

Donald Trump decidió la semana pasada cortar la financiación que Estados Unidos le otorgaba a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estados Unidos contribuía con unos 450 millones de dólares al año, mientras que China tan sólo aportaba 40. Según el presidente estadounidense, la OMS habría sido negligente al haber confiado en los datos que le proporcionaba el gobierno comunista chino y no haber investigado lo que realmente acontecía en el país asiático a consecuencia del brote del virus de Wuhan, lo que habría causado un incremento de hasta 20 veces más el número de casos en el mundo.

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De esta forma, Trump acusó a la OMS de errores traducidos en miles de muertes a nivel global, mientras que su director, el microbiólogo etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, se apresuraba en defender su gestión, en desmentir que hubiese ayudado a encubrir la gestión de China y en negar su supuesta simpatía por el régimen comunista. El pasado de Tedros, sin embargo, revelaría que existen motivos de sobra para que este defendiese e incluso halagase al régimen comunista chino. Perteneció al marxista  Frente de Liberación Popular de Tigray y además ocupó la cartera de sanidad (2005-2012) y la de asuntos exteriores (2012-2016) en el gobierno nacional de Hailemariam Desalegn, acusado por Human Rights Watch por represión política y violación de libertades fundamentales. Fue ampliamente criticado por no informar sobre tres epidemias de cólera (sucedidas en 2006, 2009 y 2011) que causaron centenares de muertes y en 2016 China realizó inversiones en su país de hasta 13.600 millones de dólares cuando él era ministro de exteriores.

Ahora  bien, desde la semana pasada Donald Trump no está solo en sus críticas e investigaciones sobre el papel que está jugando la OMS en toda esta pandemia. Ashley Moody, fiscal general del estado de Florida, en una entrevista a Fox News, afirmó que la OMS está operando de forma inaceptable y acusa a la misma de complicidad con el tráfico humano (en connivencia con su “sucursal”, la Pan American Health Organization) al promocionar la exportación de médicos cubanos por parte del régimen castrista. 

Esto supone la confirmación de lo que desde el año pasado se había venido denunciado ante Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional y que gracias a los activistas de derechos humanos y a la prensa mundial se puso de manifiesto: las delegaciones internacionalistas de médicos cubanos son una forma de esclavitud moderna. De hecho, el año pasado, tanto en Bolivia como en Brasil, luego del fin de los gobiernos afines al denominado “socialismo del siglo XXI”, los presidentes de ambos países hicieron declaraciones en contra de estas delegaciones internacionalistas de “médicos” cubanos ya que se habrían encontrado pruebas con la intención de ser destruidas que demostrarían que una gran parte de estas delegaciones no estarían conformadas por doctores—sus títulos serían falsos—sino que estarían llenas de espías y militares destinados a vigilar a los pocos médicos que viajaban y obtener información e inteligencia de los países en los que estos residían.

Además, la mayor parte del dinero pagado por los gobiernos extranjeros por los servicios prestados acabaría en las arcas comunistas de la isla. Los médicos eran forzados y sometidos a condiciones de esclavitud, condiciones dirigidas por el régimen cubano y aceptadas por todos los líderes cómplices del Foro de Sao Paulo. Así pues, el envío de médicos cubanos por Europa y América bien merecería una investigación por todas estas violaciones de derechos humanos según la fiscal de Florida y los propios relatores de Naciones Unidas que desde inicios de este año han pedido explicaciones a Cuba. Florida, desde luego, sigue siendo el estado que más cubanos perseguidos recibe del numeroso exilio que se cuenta por millones luego de sesenta años de dictadura en la que fue la perla del Caribe. Por ello, será sin duda el mejor lugar para tomar declaraciones a posibles víctimas de esta inaceptable práctica que somete a los médicos a condiciones infrahumanas y los maltrata si se niegan a viajar o ser parte de la revolución.

Por otro lado, Mike Pompeo, secretario de estado de la administración Trump, respaldó las medidas de retener los fondos a la OMS y desestima aliviar las sanciones a Cuba por las constantes violaciones de los derechos humanos en la isla e insiste en responsabilizar a China del impacto global de la pandemia debido a la falta de transparencia; actitud que China se obstinaría en mantener. Incluso ya se oyen voces críticas con la gestión china en Europa: Dominic Raab, ministro de exteriores británico, ya ha declarado que las relaciones con China no pueden ser las mismas. Emmanuel Macron, presidente de la República Francesa, también ha denunciado la gravedad de los encubrimientos chinos. Sin embargo, estas posturas no se explicarían sin la temprana valentía de Estados Unidos, cuya administración sigue liderando la lucha  contra el comunismo y el tráfico humano frente a una Organización Mundial de la Salud cuyo descrédito aumenta cada día que pasa.

Por: Por María Herrera Mellado y Antonio Moreno Ruiz  para Panam Post

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