Un médico experimentado de la ciudad de Nueva York, EE. UU., urge para que se empiece la apertura de la vida normal, confinada por el virus del PCCh, luego de atender pacientes durante toda la crisis.

En primer lugar, el doctor Daniel G. Murphy señala que la ola de infectados empezó a disminuir desde el 7 de abril y que los viajes de las ambulancias bajaron de 6.527 a 3.320, como otro de los indicadores que cita en su artículo del New Yorker el 27 de abril.

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Además, dijo que la mayoría de los 240 pacientes que diariamente acudían por otras causas al Departamento de Emergencias del Hospital St. Barnabas en el barrio el Bronx, del que es presidente, tiene tanto miedo de asistir al hospital que ha desaparecido.

Muchos de estos pacientes deben formar parte del creciente número de los que mueren en casa por “infartos mortales de miocardio, exacerbaciones de asma, infecciones bacterianas y apoplejías”, escribió el doctor Murphy.

“La mayoría trabaja en trabajos «esenciales» y mal pagados, donde el distanciamiento no es fácil”, también explicó Murphy al referirse a la comunidad que normalmente asiste a su hospital en Nueva York, agregando que los casos de pediatría prácticamente han desaparecido y que las vacunaciones se están retrasando.

Adicionalmente, Murphy sostiene que el miedo se ha sobredimensionado, a pesar de que la mayoría de las personas infectadas no tienen problemas.

Murphy considera que entre los neoyorkinos se ha desarrollado un grado significativo de inmunidad natural colectiva, e informó que más del 43 por ciento de los examinados en el Bronx ya portan el virus del PCCh.

Igualmente, describió las agotadoras jornadas que él y sus compañeros de equipo tuvieron que experimentar.

Durante las dos semanas más críticas, después de sorprenderse de la gran cantidad de muertos, tuvieron que acostumbrarse a esa situación sin dejar de trabajar incansablemente.

Murphy mismo resultó infectado por el virus del PCCh, y también dos de sus hijas, una de las cuales es enfermera, pero ahora ya hay camillas vacías en el hospital, y el número de pacientes nuevos ahora es inferior al de los que salen.

Recalca que a pesar de la fortaleza del equipo médico este ya está cansado, y que abrir las actividades económicas y volver al trabajo disminuiría significativamente su carga, que esto sería de gran ayuda para ellos.

En el mismo sentido de normalización del ritmo habitual de la población se han pronunciado el presidente estadounidense Donald Trump y muchos sectores del país.

Este proceso se efectuaría gradualmente y sin dejar de atender la salud, obviamente.

“Hay hambre de recuperar nuestro país… y [el pico máximo del virus del PCCh] está pasando más rápido de lo que la gente podría pensar”, declaró Trump ante los periodistas en la Casa Blanca el 27 de abril.

Asimismo, Trump se refirió al errado comportamiento del régimen chino, que no detuvo la propagación que ahora causa desastres en todo el mundo.

“No estamos contentos con China. No estamos contentos con toda esta situación, porque creo que podría haberse detenido en el lugar de origen, podría haberse parado rápidamente y no se habría propagado por todo el mundo”, expresó Trump.

Ary Alegre

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