El líder del régimen comunista chino, Xi Jinping. (Imagen de archivo)

Hasta el 1.° de mayo de 2020, el coronavirus había infectado a más de 3,3 millones de personas en todo el mundo y ha causado más de 235.000 muertes en esta devastadora pandemia global. Los líderes mundiales en todos los continentes han estado reprendiendo al partido comunista chino (PCCh) por su encubrimiento inicial y la continua desinformación sobre la enfermedad.

El 14 de abril, más de 100 expertos de China y figuras políticas de alto rango firmaron una carta abierta describiendo el encubrimiento del coronavirus por parte del PCCh como «el momento de Chernóbil de China». Dirigida a ciudadanos chinos y amigos de China, la carta comienza: «La actual crisis mundial ha sido causada por el régimen [PCCh] que muchos de ustedes han tolerado o apoyado durante décadas».

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La embajada de China en Canadá denunció duramente la carta el 19 de abril, calificándola como «anti-China». Los funcionarios del gobierno y los autores de la carta refutaron el reclamo y agregaron que la respuesta es típica de la práctica del régimen de suprimir la libertad de expresión.

Similar a la respuesta del PCCh a la carta, los analistas de China han observado una guerra de propaganda global por parte del régimen del PCCh, ya que se enfrenta a una creciente condena por el daño que ha causado con el coronavirus.

Minghui.org entrevistó recientemente a uno de los autores de la carta, Shuvaloy Majumdar, miembro principal del grupo de expertos canadiense, el Instituto Macdonald-Laurier de Políticas Públicas, quien habló sobre la situación actual.

El PCCh es un «maestro del engaño»

El Instituto Macdonald-Laurier es el grupo de expertos independiente más grande de Ottawa, con el objetivo de «no tolerar las malas políticas públicas… proponiendo alternativas a través de investigaciones y comentarios independientes y no partidistas». Majumdar dijo: “El mundo quiere ver a China tener éxito, pero el PCCh no acepta críticas y, en cambio, elude las responsabilidades. Por eso se necesitaba una carta tan abierta para abordar el problema”.

«Y como hemos visto, la crisis que comenzó en Wuhan estuvo mal gestionada durante meses, mal comunicada y mal coordinada con el mundo, ahora se ha convertido en una pandemia global y una crisis económica global. Creo que la apertura de la carta fue diseñada para una audiencia de chinos con quienes creo que el mundo comparte frustraciones».

«En China, vimos que el partido nacional, el partido comunista, buscó silenciar a los médicos que intentaban decir la verdad y a otras voces que intentaban ayudar al mundo y a otros chinos ante la amenaza de esta pandemia en el país».

La crisis ocurrió debido al sistema del comunismo en China. Majumdar dijo que el régimen «es sumamente represivo con las minorías. Obviamente no permite la libertad de expresión, destruye el concepto de propiedad privada, aunque esas sean obligaciones constitucionales».

Además, con la ayuda de los países occidentales en las últimas décadas, China se ha convertido en la segunda economía más grande del mundo y cree que «todas las arterias políticas, militares y económicas del mundo deberían fluir hacia China». Pero la expansión de China a menudo se logra mediante el engaño.

Majumdar llamó al régimen comunista un «maestro del engaño» y dijo que su «engaño va mucho más allá porque han armado las cadenas de suministro que China ha producido para el mundo, buscan explotar el comercio a su favor en materia de seguridad y su posición política en el mundo. Eso es muy preocupante».

Ruptura de las normas mundiales

Majumdar dijo que, históricamente, el PCCh ha empleado operaciones de encubrimiento para desviar la atención «de los problemas reales que ayudarían al mundo a recuperarse más rápido y que la economía se recuperara más firmemente». Al hacerlo, está «perturbando la idea de normas globales sobre esos principios básicos».

Recientemente, se publicaron muchos informes de los medios de comunicación que exponen cómo China atesora equipos de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés) sin notificar al mundo sobre la pandemia. Majumdar dijo que dicha estrategia comenzó a fines del año pasado cuando el PCCh estaba considerando si los PPE y los productos farmacéuticos podrían usarse como palanca para la negociación comercial con Estados Unidos.

«No es sorprendente ver que ya sabían y trataban de controlar la crisis en Wuhan», explicó Majumdar. «Comenzaron a reordenar sus centros de fabricación y aceptar y comprar PPE alrededor… mientras le mentían al mundo sobre el problema que se estaba extendiendo».

Revisión de la relación con el PCCh

Majumdar reflexionó sobre su visión cambiante de China. «Hubo un gran optimismo durante muchos años, incluido el mío propio, por un mayor compromiso económico con China, por el desarrollo del país, la creación literal de más alfabetización y servicios para su gente que también crearía una mayor demanda del estado de derecho, de los derechos de propiedad, por la libertad de expresión, por la libertad de religión, todas las cosas que son esenciales para tener éxito. ¿Pero qué ha pasado? Todos son buenos deseos, pero lo que sucedió y se hizo aún más real… es que en realidad el partido comunista chino ha tratado de asociarse con el mundo para su propio beneficio, de modo que algún día pueda dominar el mundo con su propio orden mundial».

Majumdar dijo que las naciones occidentales deben «entender esta amenaza continua por las acciones irresponsables e imprudentes del partido comunista. Tener un mayor impulso para pensar, cómo asociarse entre sí y cómo involucrar a China sin permitir ningún espacio de sometimiento a China».

Pero la influencia del PCCh ha ido más allá de las naciones individuales. «Hemos visto que no es solo la OMS [Organización Mundial de la Salud], hemos visto un enfoque muy gradual y sofisticado por parte de China en todo el sistema multilateral, ya sea su presidencia de INTERPOL, la organización internacional de policía criminal, la relación con la OMS, con la Organización de Aviación Civil Internacional, que se ocupa de las normas y reglamentos del tráfico aéreo comercial. Y cómo invierte en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU con el fin de darle prioridad a lo que considera importante para la iniciativa de la Franja y la Ruta», agregó.

Al hacerlo, observó Majumdar, el PCCh ha puesto en peligro la integridad y la credibilidad del liderazgo de tales organizaciones para su propio beneficio. Por ejemplo, «en la Organización Mundial de la Salud, vemos un organismo que establece políticas, un organismo regulador y un organismo implementador de políticas. Ellos [los funcionarios del PCCh] hacen estas tres cosas en el ámbito de la salud pública mundial, han penetrado hasta la cúpula de estas organizaciones», agregó.

Por lo tanto, el Sr. Majumdar cree que es hora de reevaluar estos problemas, tanto la relación con el PCCh como su influencia en estas organizaciones.

Una guerra de propaganda global

Con respecto a la respuesta de la embajada de China a la carta abierta, Majumdar dijo que era «verbalmente abusiva, mal escrita, casi cómica».

Canadá no es el único blanco del PCCh. «Los diplomáticos chinos de todo el mundo están llevando a cabo una agresiva campaña de desinformación… dirigida a controlar la narrativa sobre los orígenes del coronavirus», informó MacroBusiness el 30 de abril en un artículo titulado «China lanza una guerra de propaganda global».

Esto está sucediendo en muchos países en un estilo conocido como el estilo de diplomacia «Lobo guerrero». «Los enviados chinos han sido especialmente agresivos en Twitter, que están utilizando para atacar, intimidar y silenciar a periodistas, legisladores y expertos de los centros de investigación occidentales, esencialmente a cualquier persona que contradiga la versión oficial de los hechos de China», observó el artículo.

El artículo citó algunos ejemplos de este tipo. Un caso involucró al medio de comunicación Politico Europe, con sede en Bruselas, que informó sobre la desinformación de China de la pandemia del coronavirus. Poco después de la publicación del informe, los funcionarios chinos actuaron rápidamente y amenazaron con retener los suministros médicos a Europa a menos que se modificara el contenido del informe.

Otro ejemplo fue un artículo del 15 de abril en Bild, un popular periódico alemán. Bajo el título «Lo que China nos debe hasta ahora», el artículo de Bild sugirió que China debería pagar a Alemania 150 mil millones de euros (162 mil millones de dólares) en concepto de reparaciones por la pandemia del coronavirus, para cubrir las pérdidas sufridas por las pequeñas empresas, el turismo y otras industrias.

La embajada china en Berlín respondió y llamó a Bild racista. En lugar de expresar sumisión, el editor en jefe del periódico refutó con su propia carta titulada «Estás poniendo en peligro a todo el mundo».

Dirigida al máximo líder del PCCh, la carta decía: «Usted gobierna por medio de la vigilancia… Monitorea todo, a cada ciudadano, pero se niega a monitorear los mercados húmedos infectados de su país”.

«Usted planea fortalecer a China a través de la plaga que exportaron. No tendrá éxito. El corona representará su final político, tarde o temprano», concluía la carta.

Fuente: Minghui.org.

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