Debido a los excelentes números en cuanto a los contagios de coronavirus en Uruguay, aún sin hacer una cuarentena tan estricta como por ejemplo la Argentina, desde el pasado lunes el presidente Lacalle Pou comenzó a flexibilizar seriamente el aislamiento, y ahora el país empieza un largo camino en hacer del COVID-19 cosa del pasado.

Se trata de un proceso, el cual tiene como idea principal dar pasos cortos, que permitan volver atrás en caso de que salgan mal, pero también avanzando de forma rápida si los objetivos se van cumpliendo. Los comercios comenzaron a funcionar, con las medidas de seguridad adecuadas para evitar cualquier tipo de contagio; utilizando tapabocas, alcohol en gel o jabón para desinfectarse las manos, o la utilización de guantes, en caso que puedan hacerlo, como recomienda la OMS. A diferencia de otros países, estos productos no escasean tanto ya que el brote estuvo muy contenido comparado con otros países del mundo.

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A la construcción se le dio una licencia desde el 24 de marzo hasta el 13 de abril otorgándoles también un dinero para que no tengan problemas financieros. Al retornar a la actividad, se realizaron test aleatorios a los obreros, los cuales dieron negativos en su amplia mayoría. Contando la totalidad de gente que trabaja en la construcción, hablamos de no menos de 100 mil personas, como arquitectos, albañiles, entre otros puestos. Por lo que hay optimismo debido al muy bajo numero de gente que apareció infectada y se cree que realmente su esparcimiento en la comunidad está relativamente contenido.

El presidente Lacalle Pou heredó un endeudamiento público que había crecido alrededor de 10 puntos en términos del PBI en los años anteriores. Como es de esperarse, además recibió un país con un alto déficit fiscal , de casi el 6% de PBI. Esto dificultó seriamente la capacidad de respuesta sanitaria y económica en términos de gasto público, así que de hecho el plan utilizado podría haber tenido mejores resultados aún.

Medidas sanitarias

  • Desde el 24 de abril se hizo obligatorio el uso de barbijos para salir a la vía pública y para trabajar, una práctica muy común en todo el mundo que ha demostrado rendir sus frutos.
  • Se realizó una fuerte campaña con todos los trabajadores del país para asegurarse que tomen las precauciones sanitarias adecuadas en el área de trabajo.
  • A través del canciller Ernesto Talvi se consiguió una línea de crédito con prestamistas internacionales para la adquisición de insumos médicos esenciales, lo que evitó la escasez.
  • En ningún momento Uruguay tuvo su sistema de salud colapsado.
  • Lo más importante: se llevan a cabo rutinariamente tests aleatorios y masivos. Actualmente cuenta con una tasa de 5.400 tests cada millón de habitantes, que es más del triple que Argentina (1.240) y Brasil (1.597).

Medidas económicas

Desde que comenzó la pandemia, Uruguay experimentó una caída de ventas de las empresas de un 75%. Algunos locales cerraron en su totalidad por casi dos meses. Otros abrieron permanecieron cerrados pero luego abrieron y tomaron estrictas medidas de seguridad, e inclusive otros nunca cerraron y tomaron una mayor precaución aun desde el primer día. En ningún momento el gobierno obligó a los comercios a cerrar sus puertas. Poniéndolo en números sin embargo, llegaron a cerrar el 70% de las empresas y los comercios, aunque ahora ya casi el 50% volvieron a abrir sus puertas.

En respuesta, la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, y su equipo dialogó con los comercios y se llevaron a cabo una serie de medidas al respecto:

  • Los comercios se comprometieron a no subir los precios de los alimentos por un determinado tiempo y no echar empleados, a cambio de un fondo estatal de dinero a bajas tasas.
  • Se instauró un seguro de desempleo especial mientras dure la pandemia. Además, se creó un seguro parcial para los trabajadores que, sin haber perdido el trabajo, enfrentan suspensiones y una reducción de la jornada laboral.
  • Se impulsaron las escuelas rurales, con clases mas alejadas de los centros urbanos que a su vez fueron las primeras en retornar, ya que esto no sobrecarga el transporte público ni obstaculiza el distanciamiento social. Las clases normales en centros urbanos retornarán en tan solo 2 semanas
  • Se recortaron los sueldos de los funcionarios entre 10 y 20% por dos meses.

FuenteDerecha Diario.

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