El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha alabado la gestión y la colaboración del Partido Comunista Chino (PCCh) en referencia al material sanitario que ha recibido el Gobierno español procedente del gigante asiático, en su reciente comparecencia. En contra de la dirección que están tomando las principales potencias económicas europeas y americanas que exigen responsabilidades al gobierno chino por recibir millones de mascarillas, EPI y guantes defectuosos con pagos por adelantado, precios inflados y recepción del material fuera de plazo, llla defiende al PCCh y sale en su defensa.

Cabe decir que el Gobierno español ha gastado 432 millones de euros en un acuerdo firmado con las autoridades chinas para que sus proveedores abastecieran nuestro país. El Ejecutivo de Sánchez anunciaba a bombo y platillo que había pagado «en su integridad» los 432 millones de euros a China en virtud de un contrato en el que han trabajado distintos departamentos ministeriales. Dicho contrato incluía la adquisición de 550 millones de mascarillas, 950 respiradores, 5,5 millones de pruebas rápidas de coronavirus y 11 millones de guantes procedente de China.

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Salvador Illa en la comparecencia del 17 de mayo alaba al gobierno chino.

La cuestión es que desde ese momento hasta ahora no han dejado de salir a la luz las denuncias de los sanitarios que veían cómo las cajas que llegaban a los hospitales estaban llenas de mascarillas `fake´ con las que trabajaron y se contagiaron. EPI que eran chubasqueros de plástico fino, disparando los contagios y llevando al fallecimiento a más de un sanitario, tal y como manifestó el sindicato de enfermería Satse, que ya ha denunciado al Gobierno ante la Unión Europea por negligencia sanitaria y adelantó Libertad Digital. No en vano España es el país con más sanitarios contagiados, 50.000 en total.

La Gran Estafa

A este respecto, el Ministerio de Sanidad hizo la compra de 640.000 kits de diagnóstico rápido procedentes de fabricantes chinos que no valían. Fueron las comunidades autónomas las que dieron el aviso. Igualmente, el escándalo continuaba con la compra de 8,8 millones de mascarillas FFP2 al proveedor chino Hangzhou Ruining Trading de las que 2,1 millones se detectaron que eran fake gracias a que los sanitarios dieron la voz de alarma. Se dieron cuenta que mientras trabajaban se estaban contaminando porque eran defectuosas. El Ministerio gastó en estas partidas desechables hasta 31,3 millones de euros. Y además, tal y como adelantaba El Mundo, lo habían hecho a un precio inflado muy superior al que se estaba pagando, hasta un 42% por encima del habitual. Que sepamos.

En vista del caos y el desastre en la gestión, el Portal de Transparencia fue eliminado de facto dando paso a un periodo de oscurantismo y opacidad en la que los contribuyentes españoles siguen sin saber con claridad lo que se está haciendo con su dinero.

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Felicitaciones al PCCh

Mientras que España ocultaba su gestión con el PCCh, a nivel internacional las críticas al Partido Comunista Chino no dejaban de llover. Inglaterra, Holanda, Canadá, Alemania y Francia, entre otros, exigían a Xi JinPing un aumento del control en sus aduanas. El material que permitían sacar del país no cumplía con los estándares de calidad sanitarios por lo que el PCCh estaba permitiendo su comercio sin poner ningún remedio. Como respuesta el PCCh echó la culpa a los proveedores, alegando que aumentaría la supervisión, sin embargo, el material que se ha seguido recibiendo sigue siendo defectuoso.

Y lo cierto es que los sanitarios españoles, al igual que los europeos, también siguen quejándose de que continúan lavando EPI con lejía para reutilizar «los que valen», confesaba la portavoz de Satse en unas declaraciones recientes. Y, pese a ello, el Gobierno no ha cancelado sus negocios con el gobierno de Xi JinPing, ni tiene pensado hacerlo, es más, los felicita:

«Quiero manifestar nuestro agradecimiento a las autoridades del Gobierno chino porque han estado en todo momento en una actitud de colaboración y de facilitación del proceso de material en momentos muy duros. No olvidamos que las autoridades chinas colaboraron y ayudaron por eso quiero dejar constancia de nuestro agradecimiento«, ha declarado Salvador Illa en la reciente comparecencia del 17 de mayo junto a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Incluso el ministro se ha enorgullecido de la gran cadena de control que su ministerio ha puesto en marcha con respecto a la recepción del material sanitario, poco menos que brillante y excelente, según el político, no ha fallado en nada: «El primer procedimiento del Ministerio de Sanidad es comprobar que el producto que adquiríamos tenía las condiciones para ser comercializadas con el sello europeo junto con la validación del proveedor que reuniera los requisitos de fiabilidad y confianza. Hemos hecho control en origen gracias a AENOR. Nos hemos encargado de que era también controlado al llegar a su destino», remarcaba. Además, Illa ha explicado que la tardanza en la entrega del material sanitario se debía el estricto control al que sometían a las mascarillas y los EPI para que cumplieran con los requisitos en esta cadena de seguridad.

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Nueva era made in Europa

A su vez, Bruselas acaba de comunicar su intención de romper los negocios con un socio «en el que no se puede confiar», en referencia al gobierno de Xi JinPing. Por el contrario, el Ejecutivo español se deshace en halagos con sus representantes. ¿Por qué?

Además, la UE camina hacia un nuevo escenario. En Bruselas se habla del fin de la era made in China y la recuperación del made in EuropaEl Viejo Continente va a empezar a fabricar material sanitario para liberarse de la absoluta dependencia del gobierno del PCCh.

Los socios europeos siguen así la senda marcada por Donald Trump y también se unen en la exigencia de responsabilidades y apertura de investigación al gobierno de Xi JinPing por ocultación de la pandemia al mundo. El Gobierno español, en cambio, no se ha pronunciado al respecto y ahora silencia y no condena la recepción de material falso excusando incluso al PCCh.

La postura del gobierno español no ha pasado desapercibida en el exterior. Por ejemplo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, puso de ejemplo al gobierno de España como uno de los que actuaron mal adquirir material sanitario defectuoso de China para gestionar la crisis de la Covid-19 y acusó a Xi JinPing de engañar a los países occidentales. Pero para el Gobierno español nada de esto parece ser cierto. Y su intención, a la vista de las últimas declaraciones, es seguir negociando con los políticos comunistas del gigante asiático.

Por Elena Berberana para libremercado.com

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