Traducido de Zero Hedge por TierraPura.org

Se sobreestimó la peligrosidad del Covid-19: probablemente en ningún momento el peligro que representaba el nuevo virus superó el nivel normal.

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Las personas que mueren a causa del coronavirus son esencialmente las que estadísticamente morirían este año, porque han llegado al final de sus vidas y sus cuerpos debilitados ya no pueden hacer frente a ningún estrés cotidiano aleatorio (incluidos los aproximadamente 150 virus actualmente en circulación).

En todo el mundo, en el plazo de un trimestre, no se han producido más de 250.000 muertes por Covid-19, en comparación con las 1,5 millones de muertes [25.100 en Alemania] durante la ola de gripe 2017/18.

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El peligro evidentemente no es mayor que el de muchos otros virus. No hay pruebas de que esto fuera más que una falsa alarma.

Un reproche podría ir en este sentido:

Durante la crisis del coronavirus el Estado ha demostrado ser uno de los mayores productores de noticias falsas.

Hasta ahora, todo mal. Pero se pone peor.

El informe se centra en las «múltiples y graves consecuencias de las medidas del coronavirus» y advierte que éstas son «graves».

Más gente está muriendo a causa de las medidas contra el coronavirus impuestas por el estado que por el virus.

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La razón es un escándalo en ciernes:

Un sistema de salud alemán centrado en el coronavirus está posponiendo cirugía para salvar vidas y retrasando o reduciendo el tratamiento para pacientes no infectados.

Berlín en modo de negación. Los científicos se defienden

Inicialmente, el gobierno trató de desestimar el informe como «el trabajo de un empleado», y su contenido como «su propia opinión» – mientras que los periodistas cerraron filas con los políticos, sin hacer preguntas.

Pero el informe de 93 páginas titulado «Análisis de la gestión de la crisis» ha sido redactado por un panel científico nombrado por el Ministerio del Interior y compuesto por médicos expertos externos de varias universidades alemanas.

El informe fue iniciativa de un departamento del ministerio del interior llamado Unidad KM4 y encargado de la «Protección de infraestructuras críticas».

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Aquí es también donde trabajaba el funcionario alemán que se convirtió en denunciante, Stephen Kohn, y desde donde lo filtró a los medios de comunicación.

Ya el 11 de mayo, los autores del informe emitieron un comunicado de prensa conjunto, en el que reprendían al gobierno por ignorar los consejos de los expertos y pedían al ministro del interior que se pronuncie oficialmente respecto a la declaración conjunta de los expertos:

«Las medidas terapéuticas y preventivas nunca deberían causar más daño que la enfermedad misma. Su objetivo debe ser proteger a los grupos de riesgo, sin poner en peligro la disponibilidad de la atención médica y la salud de toda la población, como lamentablemente está ocurriendo».

«Nosotros en la praxis científica y médica estamos experimentando los daños secundarios de las medidas del coronavirus en nuestros pacientes a diario”.

«Por lo tanto, pedimos al Ministerio Federal del Interior, que haga una declaración respecto a nuestro comunicado de prensa, y esperamos un debate pertinente en relación con las medidas, que lleve a la mejor solución posible para toda la población».

Al momento de escribir este artículo, el gobierno alemán aún no había reaccionado.

Pero los hechos están – tristemente – reivindicando las preocupaciones de los médicos expertos .

El 23 de mayo el periódico alemán Das Bild tituló: «Dramáticas consecuencias de las medidas contra el Corona: 52.000 operaciones de cáncer retrasadas».

En el artículo, un destacado médico advierte que «sentiremos los efectos secundarios de la crisis del Corona durante años».

Disparar al denunciante. Ignorando el mensaje.

Der Spiegel informó el 15 de mayo: «Stephen Kohn [el denunciante] ha sido suspendido de su cargo desde entonces. Se le aconsejó que consiguiera un abogado y su computadora de trabajo fue confiscada».

Kohn había filtrado el informe originalmente el 9 de mayo a la revista liberal-conservadora Tichys Einblick, uno de los medios de comunicación alternativos más populares de Alemania.

La noticia del informe se difundió masivamente en Alemania durante la segunda semana de mayo, pero ya en la tercera semana los medios y los políticos dejaron de discutir el tema negándose a declarar sobre ello.

Emblemático fue el enfoque adoptado por Günter Krings, el representante del Ministro del Interior Horst Seehofer – el jefe de los denunciantes:

Cuando se le preguntó si tomaría al informe seriamente, Krings respondió:

«Si empiezas a considerar informes como ese, muy pronto invitarás a los tipos con sombreros de papel de aluminio a las audiencias parlamentarias».

Hombres con sombreros de papel de aluminio – Aluhut en alemán – es un término usado para describir a la gente que cree en teorías conspirativas.

De hecho, un artículo de Der Spiegel sobre el movimiento de protesta de Corona y las consecuencias del informe filtrado contenía la palabra «conspiración» no menos de 17 veces!

Y no se discutieron las cuestiones planteadas por el propio informe.

El Movimiento de Protesta – o «Corona-Rebellen».

Los alemanes comenzaron a manifestarse contra los cierres ya en abril.

Y miles de ciudadanos siguen apareciendo en las manifestaciones todos los fines de semana, incluso cuando el gobierno está suavizando las restricciones.

Las manifestaciones no son sólo contra las restricciones, que en realidad han sido relativamente leves en comparación con muchos otros países occidentales.

Las manifestaciones cuestionan toda la narrativa sobre el coronavirus, y aún más sus principios, especialmente el papel que Bill Gates está desempeñando, como segundo mayor donante de la OMS (el primero desde que Trump suspendió la contribución de los EE.UU.).

De hecho, la mayor de estas demostraciones tuvo lugar en Stuttgart el 9 de mayo, donde decenas de miles de personas se manifestaron para decir no al Nuevo Orden Mundial..

Los alemanes están diciendo no a cualquier solución orwelliana que el gobierno pueda imponer algún día por un cuestionable «estado de emergencia», desde las aplicaciones de vigilancia masiva hasta las vacunas obligatorias.

El informe filtrado ha demostrado que sus temores están bien fundados.

Al menos en lo que respecta a la naturaleza falsa de la «Corona pandemia».

El resto podría suceder pronto.

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