Toda la ciudad de Berlín quedó en silencio el mediodía del 13 de agosto de 2011. El tráfico se detuvo y los peatones se detuvieron, con solo una campana de la iglesia haciendo eco en el aire.

Berlín conmemoraba el 50.º aniversario de la construcción del famoso Muro de Berlín y guardaba un minuto de silencio por las víctimas que perdieron la vida tratando de escalarlo hacia la libertad.

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Antes de la construcción del muro, se aprobó su nombre en clave: «Gran Muralla China II», que indicaba que el muro sería tan indestructible como la antigua Gran Muralla China.

Pero en 1989, 28 años después, retratado por el mundo occidental como un símbolo de la tiranía comunista, el Muro de Berlín cayó, en gran parte debido a las reacciones en cadena a una sucesión de revoluciones en los países del Bloque Oriental, en particular, Hungría y Polonia.

No mucho después de la caída del Muro de Berlín, el intranquilo partido comunista chino (PCCh) comenzó a construir en silencio otro «Muro de Berlín» en China: el invisible «Gran Cortafuegos» con el propósito de regular y censurar el uso de Internet del pueblo chino y bloquear el acceso a ciertos sitios web extranjeros y herramientas de Internet y aplicaciones móviles.

Durante décadas, innumerables policías cibernéticos se han puesto a trabajar todos los días para lavar el cerebro de los internautas chinos difundiendo información falsa y encubriendo las mentiras del PCCh. El invisible «Gran Cortafuegos» ha impedido que los chinos accedan a la verdad hasta el día de hoy.

Limpiando la influencia comunista

Ha sido un largo y arduo viaje para los países del antiguo Bloque Oriental para despejar la presencia comunista tras la desintegración de la Unión Soviética. La población local se ha perturbado al seguir viendo tantos recordatorios del comunismo en su vida cotidiana, como nombres de calles, estatuas, edificios e insignias.

Lenin fue aclamado una vez como el «gran líder» y promotor del comunismo mundial, y sus estatuas fueron exportadas con entusiasmo a diferentes países bajo los auspicios de la Unión Soviética. Se erigieron hasta 7.428 estatuas de Lenin en todo el mundo.

A medida que se desclasificaban más y más archivos, salían a la luz hechos impactantes de cómo Lenin asesinó al pueblo ruso.

La prisa por derribar las estatuas de Lenin fue una reacción natural de la gente que solía vivir en la oscuridad y que erróneamente lo consideraba como el «padre fundador» de sus naciones. Se estima que más de 6.000 estatuas de Lenin fueron derribadas. Al mismo tiempo, se crearon monumentos y museos para recordarle a la gente los desastres causados por el comunismo.

Una lituana sentada en una estatua de Lenin derribada

Victor Bugaichuk, el gobernador de Poltava, Ucrania, ordenó que todos los monumentos y estatuas de Lenin de la nación fueran retirados antes el 24 de noviembre de 2014.

Bugaichuk consideró que la continua preservación de las estatuas de sus opresores comunistas era una blasfemia contra el pueblo ucraniano y ordenó a todo el Estado que «limpiara todos los símbolos de la antigua dictadura totalitaria comunista soviética de las calles, plazas, escuelas y otros lugares públicos de todo el Estado». Había miles de monumentos al comunismo y estatuas de Lenin en Ucrania cuando era parte de la Unión Soviética.

Una estatua de Lenin siendo destrozada en Kiev, Ucrania

Es interesante que, según un gráfico publicado por sociólogos en los medios de comunicación de Ucrania, los lugares con más estatuas de Lenin tenían tasas de delincuencia más altas y más problemas económicos, mientras que en las regiones centrales y occidentales, donde había muy pocas o ninguna de esas estatuas, la economía crecía más rápidamente y había menos agitación social.

El 9 de abril de 2015, el Parlamento de Ucrania aprobó una ley para prohibir la promoción de los símbolos de los regímenes totalitarios comunistas y nacionalsocialistas de la era soviética, entre ellos la antigua bandera nacional, el emblema y el himno; la hoz y el martillo; el pentagrama, y así sucesivamente. La legislación también prohibió los signos relacionados al partido comunista, así como las citas de los dirigentes del partido comunista. Los nombres de las calles y ciudades con temáticas comunistas debieron ser retirados y cambiados.

Desde Lenin hasta Stalin, los dictadores comunistas fueron responsables de incalculables sufrimientos en la Unión Soviética. «Más de 60 millones de rusos perdieron la vida debido a las guerras, el hambre y la represión en la época soviética», escribió A.N. Yakovlev, miembro del Politburó y del Secretariado del partido comunista de la Unión Soviética e historiador, en su libro Bitter Cup, publicado en 1994.

El «Muro de las Lamentaciones» (también conocido como «Muro del Dolor»), un monumento nacional a las víctimas de la persecución política de Stalin, se inauguró en Moscú el 30 de octubre de 2017, anunciando públicamente al mundo entero que la historia criminal de la matanza indiscriminada de inocentes por parte del partido comunista soviético ha sido totalmente condenada, y que la «Revolución de Octubre» y las ideologías comunistas son completamente despreciadas y rechazadas.

Archivos secretos son puestos al descubierto a la vista de todos

Las personas en Alemania del Este fueron sometidas a una vigilancia extremadamente estricta bajo el régimen comunista con, en promedio, uno de cada 6.5 alemanes orientales como informante.

Cuando el Muro de Berlín se derrumbó el 9 de noviembre de 1989, la policía secreta (Stasi) en Alemania Oriental entró en pánico e intentó destruir documentos secretos lo más rápido que pudo. Sin embargo, los residentes locales, al darse cuenta de lo que estaba sucediendo en esos grandes y grises edificios, se apresuraron y se apoderaron con éxito de los «registros completos» de décadas de dictadura autocrática.

De extremo a extremo, los archivos escritos tenían una extensión total de 180 kilómetros (112 millas), más de 39 millones de índices de tarjetas, decenas de miles de imágenes y archivos de audio, así como 15,600 sacos de archivos copiados a mano, que luego se restauraron minuciosamente.

Los archivos están abiertos al público, y cada individuo, organización o institución tiene derecho a verlos. Hasta ahora, un total de 1,7 millones de personas, aproximadamente el 10% de la población de Alemania del Este, han solicitado ver sus archivos. Marianne Birthler (una exactivista de derechos civiles de Alemania del Este que se convirtió en directora de la BStU, la agencia responsable de la custodia y el acceso a los archivos de la Stasi) dijo: «Muchas personas decidieron romper el silencio, esperan saber la verdad, quieren saber qué les sucedió en el pasado».

Después de la reunificación de los dos estados alemanes en julio de 1990, la enorme sede del ministerio de seguridad nacional de Alemania Oriental (Stasi) se convirtió en monumentos y museos para recordar el dolor y el sufrimiento de las personas a manos de la Stasi bajo el régimen comunista en Alemania del Este. Relatos en primera persona, exposiciones y publicaciones dan testimonio de ello.

Descomunización de Polonia

En enero de 1990, el partido comunista en Polonia, con 3 millones de afiliados, se disolvió después de gobernar el país durante 42 años. El pueblo polaco abandonó el sistema comunista y emprendió una serie de procedimientos de «descomunización» para desmantelar los legados de la ideología, organización, cultura y psicología comunistas.

Ocho años después, en diciembre de 1998, el Parlamento polaco aprobó una legislación para establecer el «Instituto de la Memoria Nacional» para investigar y enjuiciar los delitos contra la nación polaca y su pueblo desde noviembre de 1917 hasta finales de julio de 1990, incluida la Segunda Guerra Mundial y el periodo comunista.

Para 2015, el instituto había recopilado 90 kilómetros (56 millas) de archivos, publicado 1,794 libros y artículos, organizado 453 exposiciones, celebrado 817 reuniones y creado 30 sitios web educativos. Al mismo tiempo, sus investigadores entrevistaron a 103,000 testigos, interrogaron a 508 personas acusadas de delitos y contribuyeron a 137 procesos judiciales.

En mayo de 2016, el presidente de Polonia firmó una ley sobre «descomunización» para prohibir la propagación del comunismo y otros regímenes totalitarios y para remover y cambiar los nombres de edificios, calles y objetos con temáticas comunistas.

La ley fue enmendada el 22 de junio de 2017, ordenando que todas las estatuas y monumentos en lugares públicos que simbolizaban y elogiaran al comunismo y los regímenes totalitarios fueran demolidos al año siguiente.

En una declaración, el Parlamento polaco afirmó que su ley de «descomunización» envía un mensaje claro de que Polonia prohíbe y se opone a cualquier régimen totalitario y condena la difusión de tales ideologías. También declaró que conservar esculturas y/o monumentos de quienes cometieron delitos graves proporcionaría a los partidarios de los regímenes totalitarios la oportunidad de difundir ideas equivocadas y afectar negativamente a la sociedad.

Los antiguos estados comunistas de Europa del Este han tardado más de 20 años en limpiar sus legados comunistas y eliminar los símbolos del comunismo de los lugares públicos. A través de ese proceso, las personas reflexionaron sobre lo que habían pasado bajo el régimen comunista, obtuvieron una comprensión más clara de la maldad del comunismo y adoptaron medidas efectivas para evitar que les perjudique nuevamente.

China bajo el partido comunista (PCCh)

Hoy, China todavía está bajo el control del PCCh, donde los retratos de las banderas de Mao y del partido están presentes y los medios de comunicación controlados por el gobierno e Internet cantan continuamente alabanzas al «régimen rojo».

Las actividades conmemorativas públicas están prohibidas en China, incluso en memoria de los desastres admitidos por el propio PCCh, como la «Revolución Cultural», ni hablar de otras catástrofes devastadoras, purgas políticas y asesinatos que el PCCh ha tratado de ocultar. Cualquiera de estas actividades conmemorativas se etiquetaría como «subvertir el régimen», y la policía supervisaría de cerca a las personas clave involucradas.

A las 7:00 p. m. todas las noches, la televisora CCTV comienza su programa de noticias diario «Xinwen lianbo» para glorificar al PCCh y lavar el cerebro a cientos de millones de personas, convirtiéndolos en «robots» que el PCCh puede engañar y manipular a voluntad.

Se reprimen el pensamiento independiente y crítico, y se destruyen la cultura tradicional y los valores morales. Como resultado, ha habido una rápida disminución de la moral en la China actual bajo el régimen comunista.

El PCCh prohíbe a las personas creer en otra cosa que no sean las doctrinas comunistas ateas y no se detiene ante el mal en su persecución de personas de fe recta, como los tibetanos, uigures, miembros de iglesias cristianas y, lo más brutal de todo, la persecución a los practicantes Falun Dafa que viven bajo los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia.

Una occidental dijo a un practicante de Falun Dafa que su familia también había sufrido a manos de un régimen comunista, por lo que podía entender completamente el dolor y el sufrimiento que los practicantes de Falun Dafa en China estaban experimentando. Expresó su esperanza de que la persecución termine pronto.

El PCCh es responsable de innumerables desastres desde que llegó al poder en China en 1949 y, como resultado, decenas de millones de personas han perdido la vida.

Aun así, el PCCh jamás admitió haber hecho algo malo. Sigue intentando encubrir sus crímenes privando a las personas de sus libertades de hablar y expresarse, alimantándolas con desinformación y mentiras en los libros de texto y a través de sus portavoces.

Después de una tragedia, el PCCh podría decir «tenemos que aprender una lección», pero nunca lo hace, nunca lo ha hecho y nunca reflexionará genuinamente a sí mismo. Así que los chinos han tenido que sufrir un desastre tras otro, principalmente debido a los encubrimientos del PCCh, desde el devastador terremoto de Tangshan en 1975 hasta el terrible terremoto en Wenchuan en 2008, desde el SARS en 2003 hasta el actual brote mortal de coronavirus en Wuhan, que ahora se ha convertido en una pandemia, infectando a millones de personas en todo el mundo y matando a decenas de miles.

Esperanza para la humanidad

La historia no puede borrarse y no debe olvidarse. La conducta inescrupulosa del PCCh y su ambición a largo plazo para finalmente dominar el mundo entero han llevado a más y más personas a darse cuenta de que no debemos tener más ilusiones sobre el PCCh; debemos romper con el comunismo como lo ha hecho la gente de Europa del Este y eliminar por completo la influencia tóxica del comunismo en la comunidad internacional.

En los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista publicados por La Gran Época a finales de 2014, dice: «El pueblo chino debe abandonar todas sus ilusiones y hacer un auto examen profundo sin dejar que lo invada el odio, la codicia o los deseos banales. Solo entonces podrá liberarse de esta pesadilla encarnada en el PCCh, que lo controló y se adueñó de todo durante el último medio siglo. En nombre de una nación libre, podremos recuperar a la civilización china sobre la base del respeto por la naturaleza humana y de la compasión por todas las cosas y personas de este mundo».

Fuente: Minghui.org.

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