Durante una conferencia nacional publicitaria en agosto de 2013, Xi Jinping, que había sido elegido como máximo líder del partido comunista chino (PCCh) cinco meses antes, emitió una directiva para los organismos gubernamentales y los medios de comunicación controlados por el gobierno: «Cuenten buenas historias sobre China y cuéntenlas bien».

La política de propaganda de Xi no era nueva, sino un resumen de lo que el PCCh ha estado haciendo desde que llegó al poder en 1949. Su orden sirvió para aumentar la maquinaria de propaganda del PCCh en su intento de controlar la narrativa tanto a nivel nacional como internacional.

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La actual pandemia del coronavirus es un perfecto ejemplo de cómo la máquina de propaganda del PCCh ha trabajado duro para «contar buenas historias sobre China». Desde diplomáticos chinos y funcionarios del ministerio de asuntos exteriores hasta organizaciones de salud, y desde todos los niveles del gobierno hasta el ejército de Internet, todos tienen instrucciones de presentar al PCCh como un héroe en la lucha contra el virus y el salvador del pueblo chino y del resto del mundo. Las voces divergentes han sido silenciadas, y la información sobre el brote del coronavirus ha sido estrictamente controlada, lo que resulta en más de 7 millones de personas contagiadas en casi 200 naciones y más de 400.000 muertes por la enfermedad causada por el virus.

A continuación se presentan varias de las tácticas de propaganda del PCCh.

Diplomacia en Twitter: autoengrandecimiento y culpar a los demás

Un artículo de Radio Free Asia del 28 de abril de 2020, revisó tres cuentas de Twitter en los últimos 100 días, incluyendo a Hua Chunying (@SpokespersonCHN), Zhao Lijian (@zlj517), y del ministerio de asuntos exteriores de China (@MFA_China). Hua es la directora del departamento de información del ministerio de asuntos exteriores de China, y Zhao es su subdirector.

Entre el 1 de enero y el 10 de abril se contabilizaron un total de 4.574 tweets de las tres cuentas.

En enero y febrero, los tweets alababan sobre todo el éxito del PCCh en la lucha contra el coronavirus y la exudación de «energía positiva» (un lema propuesto por los dirigentes del PCCh desde 2014), pero no había información verídica sobre el constante aumento de los numerosos casos confirmados.

Desde el 20 de febrero, estos tweets pasaron en vez de representar a China como una zona del brote a presumir como país salvador del mundo. También comenzaron a impulsar otro de los lemas del PCCh, llamado: «Una comunidad del futuro compartida por la humanidad», y a pedir una mayor cooperación y colaboración mundial.

El 12 de marzo, un día después de que la OMS declarara la pandemia del coronavirus, Zhao tweeteó que «podría ser el ejército de los Estados Unidos el que trajo la epidemia a Wuhan».

Casi el 80% de los tweets publicados de estas tres cuentas de Twitter fueron criticados por los EE. UU.

Información falsificada

En marzo aparecieron mensajes de texto falsos en las pantallas de millones de teléfonos celulares y en las redes sociales de los estadounidenses, afirmando que el presidente Trump cerraría todo el país, según un artículo del New York Times del 22 de abril titulado «Agentes chinos ayudaron a difundir mensajes que sembraron el pánico por el virus en los Estados Unidos, según las autoridades». El artículo señalaba que los mensajes falsos citaban una fuente del Departamento de Seguridad Nacional y tenían una difusión tan amplia que el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca emitió un comunicado para refutar los mensajes.

El PCCh tiene una larga historia de impulsar sus opiniones sobre el mundo, que se ha intensificado durante la pandemia. «En una campaña altamente coordinada, los funcionarios e instituciones chinas difundieron temas de conversación centrados en dos narrativas: que los Estados Unidos son los culpables del origen del virus y que el partido comunista ha logrado contener el virus después de una campaña muy reñida, afirmando la superioridad de su sistema». Cita otro artículo del New York Times del 28 de marzo titulado: «A medida que el virus se propaga, China y Rusia ven oportunidades para la desinformación».

Reclamando crédito

El pueblo de Wuhan debe estar agradecido, escribió el secretario del partido de la ciudad el 7 de marzo: «Debemos llevar a cabo, a través de varios canales, nuestra muestra de gratitud entre los ciudadanos de toda la ciudad, así como los colectivos (cuadros), para que agradezcan al secretario general [Xi Jinping], al partido comunista, escuchen las palabras del partido, sigan el camino del partido y generen una fuerte energía positiva», informó The Guardian el 9 de marzo en un artículo titulado ‘»Muestra de gratitud»: el jefe de Wuhan se enfrenta a una reacción a las supuestas llamadas de agradecimiento a los líderes’.

No se trata de comunicaciones aisladas de unos pocos funcionarios del PCCh; de hecho, los diplomáticos chinos en el extranjero también intentaron tácticas similares. Roger Roth, presidente del Senado de Wisconsin, recibió a finales de febrero correos electrónicos del consulado chino en Chicago instándole a que aprobara una legislación que elogiara la respuesta de China al coronavirus con un proyecto de resolución adjunto, informó The Hill el 21 de abril, en un artículo titulado: «¿Por qué China será el mayor perdedor de COVID-19?».

Sin embargo, la estratagema del PCCh fracasó. El indignado senador redactó y aprobó una resolución del senado estatal que proclamaba: «El Senado de Wisconsin se solidariza con el pueblo chino, pero condena las acciones del partido comunista chino en los términos más fuertes posibles», señaló el reporte.

Los diplomáticos chinos también se acercaron a los funcionarios del gobierno alemán tratando de que ellos emitieran declaraciones positivas sobre el manejo del coronavirus por parte del PCCh. «El gobierno federal no ha cumplido con estas peticiones», declaró el ministerio del interior alemán según un informe de Reuters del 26 de abril: «Se trata de la justicia, y no hay necesidad de buscar elogios».

China acumula suministros médicos y los vende a los países afectados como un salvador

Un informe del departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. del 1 de mayo señaló el comportamiento comercial anormal de China en la compra de grandes cantidades de suministros médicos a partir del mes de enero, informó Associated Press el 4 de mayo en un artículo titulado: «Informe del DHS: ‘China ocultó la gravedad del virus para acaparar los suministros'». En el artículo se señala que, tras aumentar la producción de suministros médicos, China vendió luego los suministros a otros países que sufrían escasez,proclamándose así mismo como un salvador del mundo.

Sin embargo, los suministros médicos fabricados en China eran a menudo defectuosos o de mala calidad. «Alrededor del 80% de las mascarillas que la República Checa compró a China por unos 600.000 dólares eran defectuosas. Los kits de test rápidos chinos vendidos a España tenían solo un 30% de sensibilidad, en comparación con el nivel esperado del 80%», escribió Charles Dunst, de la organización Think Thank LSE IDEAS, con sede en Londres, en «The American Interest». Los Países Bajos han retirado desde entonces 600.000 máscaras defectuosas que compraron a China. Turquía rechazó recientemente un número desconocido de kits de prueba chinos después de que arrojaron resultados inexactos. Georgia suspendió su acuerdo con una empresa china después de recibir 1.000 kits de pruebas rápidas de calidad inferior.

También se observan fracasos similares en los regalos de Beijing. Después, que China donara 100.000 kits de prueba a Filipinas, pronto fueron descartados ya que solo tenían una precisión del 40%, según el artículo en «The American Interest» del 15 de abril.

El lobo guerrero

El gobierno australiano presionó al PCC el 19 de abril instando transparencia sobre el tema del coronavirus. «Los temas en torno al coronavirus son asuntos que requieren una revisión independiente, y creo que es importante que lo hagamos», dijo la ministra de relaciones exteriores australiana Marise Payne en una entrevista con la televisión ABC el 19 de abril. «De hecho, Australia insistirá definitivamente en eso».

En respuesta, el PCCh amenazó con imponer aranceles de hasta el 80% a la cebada australiana y ha suspendido las importaciones de carne vacuna australiana.

Tal reacción no fue un caso aislado. «El enviado de Beijing en París prometió una lucha con Francia en caso de que los intereses de China se vieran amenazados, y luego se enfrentó públicamente con su país anfitrión por la pandemia del coronavirus. La embajada china en Sri Lanka se jactó de la gestión de la pandemia por parte de China a un activista en Twitter que tenía menos de 30 seguidores. Beijing canceló una gira nacional de la Orquesta Filarmónica de Praga después de una pelea con el alcalde de la ciudad sobre Taiwán», declaró un artículo del Wall Street Journal el 19 de mayo titulado: «Los diplomáticos chinos son ‘lobos guerreros’ listos para luchar».

«A medida que China se afirma globalmente, sus diplomáticos de todo el mundo se enfrentan a enemigos grandes y pequeños», continuó el artículo, refiriéndose a este estilo de «El lobo guerrero», llamado así por una película popular china.

Esto ha dibujado un claro contraste con la visión de muchos políticos americanos sobre China. «Los gobiernos de Occidente emplearon sinólogos para interpretar las señales opacas que emanaban del politburó de China. Bajo su antiguo líder, Deng Xiaoping, la estrategia declarada del país era «ocultar su capacidad y esperar el momento oportuno». «Bueno ya no», según un artículo de la BBC del 13 de mayo titulado ‘»Coronavirus»: El nuevo ejército de diplomáticos chinos que hablan fuerte’.

A lo largo de las últimas décadas, el PCCh ha gobernado a China con violencia, engaño y mentiras, como se ha visto en sus numerosas campañas políticas, entre ellas el Gran Salto Adelante (1958), la Gran Hambruna (1959-1961), la Revolución Cultural (1966-1976), la Masacre de Tiananmen (1989) y la persecución a Falun Gong (desde 1999).

Con cada movimiento político, el PCCh ha aprendido a adaptarse y a sobrevivir, solo para volverse aun más feroz en su intento de controlar China y dominar al resto del mundo. A medida que expande su influencia, el PCCh también ha estado exportando su daño al mundo, como lo atestigua la pandemia mundial. Probablemente ha llegado el momento de poner en práctica el distanciamiento social y económico hacia China para trazar un camino seguro hacia adelante. 

Fuente: Minghui.org.

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