El régimen de Maduro ha sido el mayor beneficiado por la pandemia del COVID-19 en el mundo, ejerciendo mayor control sobre la población y arremetiendo duramente contra toda disidencia política en el país.

Sin duda el COVID-19 ha sido el mayor aliado del régimen venezolano en este 2020: durante el confinamiento ha aprovechado no sólo para atacar a toda disidencia política en el país, sino también a todos los ciudadanos venezolanos que protestan por las necesidades básicas que tanto escasean en el país.

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Desde el 16 de marzo, cuando comenzó el confinamiento, han ocurrido más de 36 detenciones arbitrarias, según la organización no-gubernamental Foro Penal. Por su parte el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP), sigue registrando múltiples violaciones a la libertad de prensa, la más reciente el caso del periodista Marco Antoima y la periodista Mimi Arriaga, que fueron arrestados acusados de instigar al odio y manejar cuentas anónimas contra el régimen de Maduro.

Las detenciones arbitrarias no solo la han sufrido los periodistas; 4 médicos que denunciaron las condiciones deplorables e insalubres en la que se encontraban los hospitales del chavismo fueron detenidos.

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Maduro ha afianzado el control del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE). El TSJ operó en los dos partidos de oposición más importantes de Venezuela; Primero Justicia Acción Democrática, poniéndolos a través de artilugios legales en manos de «opositores» que en realidad son leales al régimen, perpetrando así un gran golpe contra la democracia sana y el multipartidismo.

El TSJ de Maduro, también designó nuevos directivos del Consejo Nacional Electoral, quien se encarga de controlar todas las elecciones en el país. Maduro celebró esta decisión y declaró: 

“Vamos a cambiar todo lo que debe cambiarse en la Asamblea Nacional. Con mucha fuerza y mucha fe, nuestra acción será grandiosa”.

“La pandemia fue como la oportunidad perfecta para Maduro”, dijo Margarita López Maya, historiadora venezolana de la Universidad Central de Caracas.

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Todo esta muy claro, Maduro aprovechó la pandemia para controlar a una población encerrada, y «asesinar» políticamente a Juan Guaidó presidente encargado de Venezuela, el cuál en medio de la pandemia se ha visto incapaz de tomar el control y ha perdido el poder de organizar manifestaciones. También perdió la capacidad de reunirse junto a los diputados en la Asamblea Nacional, mermando su poder político.

El régimen está en su mejor momento, tras frustrar el supuesto «golpe de Estado», denominado Operación Gedeón en la que se acusa a líderes opositores y a mercenarios estadounidenses de tratar de derrocar al chavismo. Desde ese momento, Maduro se sintió más seguro y fortalecido que nunca.

El futuro de los venezolanos es incierto, todos se encuentran expectantes y esperando otra esperanza que logre revivir la lucha por la libertad.

Fuente: La Derecha Diaria

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