La humanidad está desconcertada y preocupada por lo que acontece en el mundo, pero, de hecho, este caos, aparentemente improvisado, fue planificado hace mucho tiempo.

Un confinamiento obligatorio y masivo, sin un fin determinado, con las calles y negocios vacíos, brindan un escenario ideal para que los “revolucionarios” saqueen y destruyan todo a su paso.

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Las imágenes de los disturbios violentos que acontecen hoy en día recuerdan a la Revolución Francesa, la Comuna de París, la Revolución de Octubre y la usurpación del poder por parte del Partido Comunista chino cuando gobernaba el Partido Nacionalista.

Ahora en los EE. UU., se ven acciones idénticas a las de aquellos movimientos. El común denominador es que son las típicas acciones de los izquierdistas intentando derrocar a un gobierno.

La buena noticia es que la gente de bien puede hacer virar la situación, pero primero tiene que entender cuál es el trasfondo que permitió que se llegara a este paso. Por eso, TierraPura.Org, compartirá, en series, el libro Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo, para que cada uno pueda conocer al verdadero enemigo de la humanidad y pueda posicionarse frente a ello.

AnteriorCómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo – Capítulo 6: La revuelta contra Dios

Capítulo 7, Parte 1: Tabla de contenidos

Introducción

1. El comunismo apunta a abolir la familia tradicional

2. El comunismo promueve la promiscuidad

3. Primeros intentos de liberación sexual en el comunismo
a. La teoría soviética del “vaso de agua”
b. La liberación sexual en las ‘regiones soviéticas’ chinas

4. Cómo el comunismo destruye a la familia en Occidente
a. Promoción de la liberación sexual

Introducción

La familia es la piedra angular de la sociedad humana, que permite a las personas no solo criar a sus hijos en un entorno estable y propicio, sino también transmitir los conocimientos de una generación a la siguiente. El matrimonio es una institución sagrada instaurada por lo divino para que la humanidad forme familias y preserve la herencia tradicional y la moral.

Hoy en día, la familia tradicional está siendo destruida lentamente. Los escritos de Karl Marx y otros comunistas describen a la familia como una forma de propiedad privada que debe ser abolida. Además de perseguir a la religión y la fe espiritual, los regímenes comunistas ponen el amor al Partido Comunista por encima del amor a los padres, cónyuge o hijos, e insta a la gente a luchar contra su propia familia.

A partir de los años 60, una variedad de movimientos antitradición –incluyendo el feminismo moderno, la liberación sexual y los derechos de los homosexuales– se han vuelto prominentes en Occidente. La institución de la familia ha sido la más golpeada. Bajo las banderas de la igualdad y la emancipación –implícita y explícitamente respaldadas por las leyes modernas, los planes de estudio escolares, la teoría académica y las políticas económicas– estos movimientos están distorsionando los vínculos tradicionales entre los sexos, corrompiendo a los niños y arrastrando el comportamiento humano a niveles bajos apenas imaginables. Esta tendencia surgió a principios del siglo XIX y está profundamente impregnada de factores ideológicos comunistas. Friedrich Engels esperaba en última instancia que hubiera un “coito sin restricciones” generalizado, y se trataba de disolver el matrimonio tradicional y finalmente eliminar la institución de la familia. [1]

El comunismo se distingue por su continua mutación y engaño, lo que ha llevado a una constante confusión acerca de qué está apoyando exactamente la gente cuando respalda sus políticas e ideologías. Con el tiempo, llegan a aceptar las ideas subyacentes del comunismo. La trágica situación actual –la degradación de la familia tradicional y la confusión de la gente sobre la verdadera naturaleza de esta tendencia– es el resultado de una planificación meticulosa y de la aplicación gradual del comunismo en los últimos doscientos años.

Leyes aprobadas en Estados Unidos y otros países abrieron las compuertas del divorcio y las familias destruidas. En los años 50, alrededor de un 11% de los niños nacidos en un matrimonio veía a sus padres divorciarse; para 1970, el porcentaje se había elevado al 50% [2]. En 1956, menos del 5% de los recién nacidos en Estados Unidos fueron concebidos fuera del matrimonio, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. Para 2016, la cifra estaba en torno al 40%. [3] [4]

En las sociedades tradicionales de Oriente y Occidente, la castidad en la relación entre un hombre y una mujer era considerada una virtud. Hoy se piensa que es algo pasado de moda y hasta opresivo. Las relaciones sexuales prematrimoniales y la homosexualidad, consideradas como vergonzosas y aberrantes durante miles de años en las sociedades tradicionales, no solo están cada vez más normalizadas, sino que a veces incluso son fomentadas tácita o explícitamente por los educadores de hoy en día y por el sistema escolar público. Los niños están siendo hipersexualizados y expuestos a conceptos sexuales desviados y pornografía a edades cada vez más tempranas. Tal como están las cosas, el objetivo del comunismo de destruir a la familia se hará realidad mucho antes de que cumpla su esquiva promesa de una sociedad sin clases. La destrucción de la familia, una unidad básica de estabilidad social, también significa la destrucción de la moral tradicional establecida por lo divino y del papel que la familia desempeña en criar a la siguiente generación dentro de un marco de cultura tradicional.

1. El comunismo apunta a abolir la familia tradicional

En las culturas tradicionales de Oriente y Occidente, el matrimonio fue establecido por lo divino y se considera que está arreglado por el Cielo. Una vez formada, la unión matrimonial no puede romperse. Tanto hombres como mujeres fueron creados por lo divino a su imagen y semejanza. Al mismo tiempo, lo divino también determinó que hombres y mujeres fueran diferentes y estableció diferentes roles para cada uno en la familia y la sociedad.

En la cultura tradicional oriental, los hombres están asociados al yang del yin y yang, el cual está simbólicamente conectado con el sol y el cielo. Esto los hace esforzarse constantemente por progresar y cargar con la responsabilidad de cuidar a la familia. Las mujeres pertenecen al principio yin, que simbólicamente está conectado con la tierra, y esto significa que dan vida y nutren todo con gran virtud. Deben ser complacientes y consideradas hacia los demás, y tienen el deber de apoyar a sus maridos y educar a sus hijos. Solo cuando hombres y mujeres cumplen bien sus respectivos roles podrá el yin y el yang lograr la armonía y los niños crecerán y se desarrollarán de manera sana.

En la tradición occidental, las mujeres son huesos de los huesos del hombre y carne de su carne [5]. Un hombre debe amar a su esposa como si fuera parte de su propio cuerpo, y de ser necesario, sacrificarse para protegerla. A su vez, la mujer debe ayudarlo y cooperar con su esposo, haciendo así que la pareja sea algo completo e integral. Los hombres son responsables de trabajar duro y ganarse la vida para mantener a la familia, mientras que las mujeres sufren al dar a luz. Todo esto proviene de los diferentes pecados originales que cargan las personas.

Nada de esto pretende sugerir que los hombres son superiores a las mujeres en capacidad o inteligencia, ya que los talentos de hombres y mujeres se manifiestan en diferentes aptitudes. Los intentos por eliminar las diferencias entre los sexos van en contra del sentido común e impiden que tanto los hombres como las mujeres desarrollen su potencial.

La familia tiene el rol de transmitir las creencias y la moral, haciendo así que la sociedad se mantenga estable y sana. Los padres son los primeros maestros en la vida de un niño. Si los niños aprenden virtudes tradicionales como la generosidad, la humildad, la gratitud, la resiliencia, entre otros, a través de las palabras y las acciones de sus padres, eso los beneficiará por el resto de sus vidas.

La vida matrimonial tradicional ayuda a hombres y mujeres a crecer juntos en cuanto a lo moral. Requiere que esposos y esposas templen sus emociones y deseos y que sean considerados y tolerantes el uno con el otro. El matrimonio es fundamentalmente diferente al sentimiento romántico casual. Las emociones humanas son inconstantes. Una relación que puede formarse y romperse a voluntad no es muy diferente que ser simplemente dos conocidos.

La “liberación de la humanidad” es la ilusión de fantasía que ocupa el lugar central de la ideología comunista. El pensamiento comunista sostiene que la opresión no es meramente económica o social, sino que está arraigada en la cultura misma de una sociedad. Para los comunistas, “liberación” significa la destrucción de las normas culturales “impuestas” por la moral social tradicional. En su opinión, el patriarcado de la estructura familiar tradicional oprime a las mujeres, y la moral sexual tradicional reprime la naturaleza humana.

Las teorías contemporáneas derivadas del marxismo, mezcladas con conceptos freudianos, colocan al deseo sexual en el centro de las cuestiones asociadas a la familia. La característica común de estas dos ideologías es su negación de la moralidad humana básica, y su culto al materialismo y al deseo.

2. El comunismo promueve la promiscuidad

Uno de los predecesores ideológicos de Marx fue el socialista galés Robert Owen, conocido por su intento en 1825 de implementar su visión de una sociedad “utópica” en New Harmony, Indiana. En 1826, Owen dijo: 

Aquí declaro, ante ustedes y ante el mundo, que el Hombre, hasta este momento, ha sido, en todas partes del mundo, un esclavo de una Trinidad de las maldades más monstruosas que podrían ser combinadas a fin de infligir una maldad mental y física sobre toda su raza. Me refiero a la propiedad privada o individual –sistemas absurdos e irracionales de religión– y al matrimonio, fundado sobre la propiedad individual combinada con algunos de estos sistemas irracionales de religión. [6]

Owen no duró mucho en New Harmony; se fue de allí en 1828, cuando abandonó su experimento socialista. Pero la influencia de sus ideas persistió.

Otro socialista utópico influyente, el francés Charles Fourier, fue una gran fuente de inspiración para Marx y sus seguidores. La influencia de los escritos de Fourier pudo verse en la revolución de 1848 y en la Comuna de París de 1871, y sus ideo luego se propagaron a Estados Unidos. Cabe señalar que Fourier fue el primer filósofo del que se tenga conocimiento en utilizar el término “feminismo” (“féminisme” en francés).

En la sociedad comunista ideal de Fourier (conocida como falanges), la familia tradicional era despreciada, y las juergas y las orgías se alababan como una forma de liberar por completo las pasiones humanas internas. También declaró que una sociedad justa debería cuidar de quienes son rechazados sexualmente (como los ancianos o los poco atractivos) para asegurar que todos tengan el “derecho” a la satisfacción sexual. Él creía que toda forma de satisfacción sexual, incluido el sadomasoquismo y aun el incesto y la zoofilia, deberían estar permitidos siempre que sea consensuado. 

La influencia de Owen y Fourier provocó que se establecieran docenas de comunas utópicas comunistas en el siglo XIX en Estados Unidos, aunque la mayoría no duraron mucho y terminaron siendo un fracaso. La que más duró fue la Comuna Oneida, establecida sobre la base de la teoría de Fourier, que duró 32 años. La comuna despreciaba el matrimonio monógamo tradicional y promovía la poligamia, el sexo grupal y la reproducción selectiva. Al final, su fundador, John Humphrey Noyes, huyó a Canadá para evitar acciones legales. Aunque la comuna fue forzada a dejar de compartir esposas, Noyes luego escribió varios libros, uno de los cuales fue el “Comunismo de la Biblia”, que dio comienzo a una ideología aparte.

Los fundamentos teóricos del comunismo van de la mano con la promiscuidad. Desde su mismo comienzo, el comunismo instó a la gente a abandonar las enseñanzas divinas y rechazar la tradición, derribar las restricciones morales y entregarse a impulsos básicos por el bien de la revolución y la liberación.

Según la lógica comunista, los problemas sociales causados originalmente por la degeneración de la moral humana pueden ser atribuidos a la propiedad privada. El comunismo lleva a la gente a creer que si la propiedad privada se vuelve pública, la gente ya no peleará más por ella. Sin embargo, incluso si se comparte toda la propiedad, la gente también podrá tener conflictos con respecto a sus esposas. Por lo tanto, los socialistas utópicos proponen abiertamente la promiscuidad y el “amor libre” como la respuesta al deseo sexual.

Estos “paraísos” comunistas desafiaron directamente a la familia tradicional o promovieron un sistema de esposas en común, lo que llevó a comunidades locales, iglesias y gobiernos a considerarlos un desafío a la moral y la ética tradicionales, y tomaron acciones para suprimirlos. 

Las comunas utópicas fallidas enseñaron una lección a Marx y Engels: todavía no era el momento para promover abiertamente la llamada “comunidad de las mujeres” que se menciona en el Manifiesto Comunista. Aunque el objetivo de eliminar a la familia no había cambiado, ellos adoptaron un enfoque más disimulado: atacar al matrimonio como instrumento de opresión.

Después de la muerte de Marx, Engels publicó el libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, a la luz de las investigaciones de Lewis H. Morgan para completar la teoría de Marx sobre la familia y explicar más en detalle la perspectiva marxista sobre el matrimonio: “[El surgimiento de la monogamia] se funda en la supremacía del hombre, y su propósito expreso es producir niños cuya paternidad sea indiscutible; se exige tal paternidad porque esos niños luego serán propiedad de su padre como sus herederos naturales. Se distingue del matrimonio sindiásmico por una solidez mucho más grande de los lazos matrimoniales, que ya no pueden ser disueltos por la voluntad de cualquiera de las partes. Como norma, ahora solo el hombre puede disolverlo y apartar a su esposa”. [7]

Engels argumentaba que la monogamia estaba basada en torno a la propiedad privada, y que una vez que se compartiera toda la propiedad, habría un nuevo modelo de matrimonio basado puramente en el “amor sexual”. Se jactaba de que en una sociedad comunista, la propiedad privada se volvería pública, los quehaceres domésticos se volverían profesionales, y no habría que preocuparse por cuidar a los hijos ya que es responsabilidad del Estado cuidar de ellos y educarlos. Escribió: “Esto remueve toda la ansiedad acerca de las ‘consecuencias’, que actualmente es el factor social –tanto moral como económico– más esencial que impide que una mujer se entregue completamente al hombre que ama. ¿Acaso eso no será suficiente para ocasionar el crecimiento gradual de las relaciones sexuales sin restricciones, y con ello, una opinión pública más tolerante con respecto al honor de una señorita y la vergüenza de una mujer?” [8]

Al igual que con sus teorías económicas, la ideología social de Marx y Engels fracasa en la práctica. Los sentimientos no son fiables; una persona puede querer a alguien hoy y a otra persona mañana. Sin las normas tradicionales de cortejo y matrimonio, el resultado inevitable es la promiscuidad sexual y la ruptura del orden social. Sumado a las comunas utópicas mencionadas anteriormente, los intentos iniciales de los regímenes comunistas soviético y chino de aplicar la doctrina marxista en la política familiar terminaron en un fracaso total y fueron rápidamente revocados.

Las relaciones entre marido y mujer no siempre andan sobre ruedas. El voto de “hasta que la muerte nos separe” que se hace en las bodas tradicionales es un voto ante Dios. También representa la idea de que ambas partes están preparadas para enfrentar y sobrellevar juntos las dificultades. Lo que sostiene a un matrimonio no son meramente las emociones o los sentimientos, sino también un sentido de responsabilidad. Tratar a la otra mitad, y también a los hijos y a los parientes, con consideración transforma tanto al marido como a la mujer en un hombre y una mujer maduros y con sentido de responsabilidad moral y social.

Lo que Marx y Engels promovían –aunque usaban palabras como “libertad”, “liberación” y “amor” para disimular– no era más que abandonar la responsabilidad moral personal y entregarse a los deseos.

En la época de Marx y Fourier, la mayoría de la gente aún era religiosa y por lo tanto, cautelosa ante intentos explícitos de promover la inmoralidad sexual. Sin embargo, durante el siglo XX y después, ni Marx mismo hubiera imaginado las racionalizaciones que la gente inventaría para entregarse al caos sexual del pensamiento marxista e impulsar la destrucción de la familia y el matrimonio.

3. Primeros intentos de liberación sexual en el comunismo

Los regímenes socialistas autoritarios suelen mostrar un conservadurismo social estricto, que incluye roles de género y leyes matrimoniales que parecen estar alejados del progresismo liberal occidental. Sin embargo, esas políticas no nacen del deseo de preservar la cultura o la moral tradicionales, sino que existen únicamente debido al deseo del régimen comunista de convertir al amor y la familia en instrumentos del poder estatal. En los inicios de los regímenes comunistas en países como Rusia y China, los líderes del Partido trataron de implementar todo el programa marxista de una sola vez, incluyendo desastrosos experimentos de liberación sexual.

Como se explicó anteriormente, el caos sexual es parte innata de la ideología comunista. Se cree que Marx violó a su criada e hizo que Engels criara al niño. Engels cohabitó con dos hermanas. Lenin tuvo aventuras extramaritales durante años y contrajo sífilis por andar con prostitutas. Se sabe que Stalin se aprovechó de las esposas de otros.

Después de que los bolcheviques tomaron el poder y establecieron la Unión Soviética, instituyeron la práctica de compartir esposas. Se puede considerar que la Unión Soviética fue pionera en la liberación sexual. En 1990, un año antes del colapso de la Unión Soviética, la revista estatal rusa Rodina publicó un artículo sobre el fenómeno de las esposas compartidas de principios del régimen soviético. El artículo describía las vidas privadas de líderes soviéticos como León Trotski, Nikolái Bujarin, Aleksándra Kolontái y otros, y decía que sus actividades sexuales eran “tan casuales como las de los perros”. Ya en 1904, Lenin escribió: “La lujuria puede emancipar la energía del espíritu; no es por los pseudo-valores familiares, sino por la victoria del socialismo que hay que deshacerse de este coágulo”. [9]

En una reunión del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, León Trotski propuso que una vez que los bolcheviques tomaran el poder, debían plantearse nuevos principios fundamentales para las relaciones sexuales. La teoría comunista exige la destrucción de la familia y la transición a un periodo de satisfacción del deseo sexual sin restricciones. Trotski también dijo que la responsabilidad de educar a los niños pertenece únicamente al Estado.

En una carta a Lenin de 1911, Trotski escribió: “Sin lugar a dudas, la opresión sexual es la principal forma de esclavizar a una persona. Mientras exista tal opresión, no puede haber una verdadera libertad. La familia, como institución burguesa, ha superado su hora. Es necesario hablar más sobre esto con los trabajadores”.

Lenin respondió: “Y no solo la familia. Todas las prohibiciones relacionadas a la sexualidad deben ser abolidas. […] Tenemos algo que aprender de los sufragistas: incluso hay que levantar la prohibición sobre el amor entre el mismo sexo”. [10]

a. La teoría soviética del “vaso de agua”

Después de que los bolcheviques tomaron el poder, Lenin lanzó una serie de regulaciones para efectivamente abolir el matrimonio y descriminalizar la homosexualidad. En esa época también estaba el lema “¡Basta de vergüenza!” Esto era parte del intento bolchevique por crear a un “nuevo hombre” de ideología socialista. A veces los seguidores deambulaban desnudos por la calle gritando lemas como “La vergüenza es el pasado burgués del pueblo soviético”. [11]

A principios de la década de 1920, la comisaria del pueblo para la asistencia pública Aleksándra Kolontái popularizó la teoría del “vaso de agua” sobre la sexualidad. Kollontái era una revolucionaria que provenía de una familia tradicional y luchó por tener un lugar en la facción bolchevique en busca de la “liberación de la mujer”. El “vaso de agua” alude a la indulgencia sexual; la teoría dice que en la sociedad comunista, satisfacer el deseo sexual debería ser tan normal y fácil como beber un vaso de agua. El concepto se popularizó entre las obreras en las fábricas y especialmente entre las estudiantes adolescentes.

“La actual moralidad de nuestra juventud se resume de la siguiente manera”, escribió en el periódico Pravda la conocida comunista Madame Smidovich en marzo de 1925: “Cada miembro, incluso un menor, de la Liga Juvenil Comunista y cada estudiante de la [escuela de entrenamiento del Partido Comunista] Rabfak tiene el derecho a satisfacer su deseo sexual. Este concepto se ha convertido en un axioma, y la abstinencia es considerada una noción burguesa. Si un hombre tiene lujuria hacia una niña, ya sea una estudiante, una trabajadora o incluso una niña en edad escolar, entonces esta niña debe obedecer la lujuria del hombre; de otro modo será considerada una hija burguesa, indigna de ser llamada una verdadera comunista”. [12]

El divorcio también se normalizó y generalizó. “El porcentaje de divorcios se disparó a niveles nunca antes vistos en la historia humana. Rápidamente, parecía que todos en Moscú se habían divorciado”, señaló el profesor Paul Kengor en su libro de 2015 Desmontaje: De los comunistas a los progresistas, cómo la izquierda ha saboteado a la familia y al matrimonio [13]. En 1926, la revista estadounidense The Atlantic publicó un artículo sobre la increíble situación en la URSS, con el título “Los esfuerzos rusos para abolir el matrimonio”.

El fenómeno de las “familias suecas” –que no tiene nada que ver con Suecia, sino que se refiere a un gran grupo de hombres y mujeres que viven juntos y tienen sexo casual– también apareció durante este periodo de liberación sexual. Esto abrió las puertas a la promiscuidad, violaciones, familias rotas, enfermedades de transmisión sexual y otros síntomas de colapso moral. [14]

Tras la expansión de las comunas socialistas, estas “familias suecas” se propagaron por toda la Unión Soviética. Esto se conoció con el nombre de “nacionalización” o “socialización” de las mujeres. Las mujeres socialistas de Ekaterinburgo en 1918 son un lamentable ejemplo: después de que los bolcheviques sitiaron la ciudad, emitieron la ordenanza de que las jóvenes de entre 16 y 25 años debían ser “socializadas”. Un desconocido número de mujeres fueron por lo tanto entregadas a soldados del Ejército Rojo y funcionarios civiles para ser “socializadas”. [15]

En una conversación con la activista feminista Clara Zetkin en 1921, Lenin deploró la teoría del “vaso de agua”, y la calificó de antimarxista y antisocial [16]. La razón fue que la liberación sexual trajo consigo una consecuencia indeseable: muchos bebés no deseados, muchos de los cuales eran abandonados. Los bolcheviques endurecieron sus políticas sobre el sexo a fines de los años 20.

Así, en los años posteriores a la muerte de Lenin, el Partido Comunista de la Unión Soviética reprimió la permisividad sexual que antes había fomentado y que a veces había hecho obligatoria. Junto con otros incontables idealistas que creían en el programa revolucionario, muchos comunistas que habían abogado por el amor libre y la homosexualidad terminaron en los gulags de Stalin. Las mujeres soviéticas fueron exhortadas a retomar sus roles tradicionales como madres, producir más niños y criarlos para servir al Partido Comunista.

b. La liberación sexual en las ‘regiones soviéticas’ chinas

En los primeros años del PCCh, las circunstancias eran similares a las de la Unión Soviética; los partidos comunistas son variedades del fruto venenoso del mismo árbol. Chen Duxiu, uno de los primeros líderes comunistas, era conocido por su vida personal depravada. De acuerdo con las memorias de los cuadros trotskistas Zheng Chaolin y Chen Bilan, comunistas como Qu Qiubai, Cai Hesen, Zhang Tailei, Xiang Jingyu y Peng Shuzhi tenían una historia sexual algo confusa, y su actitud hacia el sexo era similar al “vaso de agua” de los primeros revolucionarios soviéticos.

La “liberación sexual” fue acogida no solo por los líderes intelectuales del Partido, sino también por los ciudadanos comunes que vivían en las primeras “regiones soviéticas” del PCCh –enclaves revolucionarios establecidos antes del derrocamiento del Partido Nacionalista en Hubei, Henan y Anhui. Debido a la promoción de la igualdad de las mujeres y la absoluta libertad para casarse y divorciarse, el trabajo revolucionario solía verse interrumpido para satisfacer el deseo sexual.

Los jóvenes en las regiones soviéticas a veces tenían aventuras amorosas con la excusa de “conectarse con las masas”. No era extraño que las muchachas tuvieran seis o siete parejas sexuales. De acuerdo con la Colección de Documentos Históricos Revolucionarios de los Distritos Soviéticos de Hubei, Henan y Anhui, entre los jefes locales del Partido en lugares como Hong’an, Huangma, Huangqi, Guangshan y otros, “alrededor de tres cuartos de ellos mantenían relaciones sexuales con docenas o cientos de mujeres”.

A fines de la primavera de 1931, cuando Zhang Guotao, miembro fundador del PCCh, se hizo cargo de la región soviética, notó que la sífilis estaba tan generalizada que tuvo que pedirle a la Central del Partido que enviaran médicos especializados en la enfermedad. Muchos años después, en sus memorias, aún recordaba vívidamente las historias sobre mujeres en esos enclaves siendo abusadas sexualmente, incluyendo algunas de las amantes de los generales de alto rango. [17]

Durante la década de 1930, la libertad sexual comenzó a ser percibida como una amenaza para el régimen. El mismo problema de la desintegración social que ocurrió en la Rusia soviética se hizo evidente, y los reclutas del Ejército Rojo comenzaron a preocuparse de que sus esposas tuvieran aventuras extramaritales o se divorciaran de ellos una vez que se unieran a la revolución. Esto afectó la efectividad en combate de las tropas. Aún más, la repentina explosión de promiscuidad provocó fuertes reacciones negativas entre la población en contra de la idea de las “esposas comunes” y nociones similares. Los enclaves soviéticos comenzaron a implementar políticas, como proteger los matrimonios militares y limitar el número de divorcios.

4. Cómo el comunismo destruye a la familia en Occidente

Las tendencias ideológicas del comunismo tienen su origen en el siglo XIX. Después de más de un siglo de transformación y evolución en Occidente, entraron en acción en Estados Unidos en la década de 1960.

Durante esa década, influenciados y alentados por el neomarxismo y otras ideologías radicales, aparecieron movimientos sociales y culturales desviados. Estos incluyen la contracultura hippie, la Nueva Izquierda radical, el movimiento feminista y la revolución sexual. Estos turbulentos movimientos sociales fueron parte de un feroz ataque contra el sistema político, el sistema de valores tradicionales y la fibra social de Estados Unidos. Los movimientos rápidamente se difundieron por Europa, alterando en poco tiempo la manera en que la gente en general pensaba sobre la sociedad, la familia, el sexo y los valores culturales. Esto llevó al debilitamiento de los valores familiares tradicionales de Occidente y su posición central en la vida social. La agitación social resultante provocó una serie de problemas, incluyendo la proliferación de la pornografía, la propagación de las drogadicciones, el colapso de la moral sexual, el aumento de los crímenes juveniles y la expansión de los grupos que dependían de la ayuda social.

a. Promoción de la liberación sexual

La liberación sexual (también conocida como la revolución sexual) se originó en Estados Unidos en los años 60. El movimiento del amor libre, que viola la moral sexual tradicional, pavimentó el camino para erosionar y desintegrar gradualmente los valores tradicionales de la familia. El concepto de “amor libre” argumenta que la actividad sexual en todas sus formas debería estar libre de regulaciones sociales. Desde esta perspectiva, el matrimonio, el aborto y el adulterio no deberían estar restringidos por el gobierno o las leyes, ni estar sujetos a ninguna sanción social.

Los seguidores de Charles Fourier y John Humphrey Noyes fueron los primeros en acuñar el término de “amor libre”. En tiempos recientes, los principales promotores de las ideas del amor libre han sido casi todos socialistas o personas profundamente influenciadas por el pensamiento socialista. Por ejemplo, entre los pioneros del movimiento del amor libre en Gran Bretaña estaba el filósofo socialista Edward Carpenter, quien también fue uno de los primeros activistas por los derechos de los gays. El principal precursor del movimiento del amor libre en Francia fue Émile Armand, que en sus primeros días fue anarco-comunista y luego se basó en el comunismo utópico de Fourier, que fundó el anarquismo individualista francés (que entra dentro de la categoría más amplia de socialismo) y promovía la promiscuidad, la homosexualidad y la bisexualidad. El pionero del movimiento del amor libre en Australia fue John “Chummy” Fleming, sindicalista y anarquista (otro derivado del socialismo).

El movimiento del amor libre en Estados Unidos dio un fruto en 1953 con el lanzamiento de la revista erótica Playboy. La revista hizo uso del papel brillante para crear la impresión de que era artística y no sórdida. También hizo uso de la impresión a color, más cara, con el resultado de que el contenido pornográfico –generalmente considerado de bajo nivel y vulgar– ingresó tranquilamente a la sociedad principal, y Playboy se convirtió en una revista de “clase alta” para el tiempo libre. 

A mediados del siglo XX, con la cultura hippie aumentando su popularidad y el amor libre ganando una aceptación generalizada, la revolución sexual hizo su debut oficial. El término “revolución sexual” fue acuñado por Wilhelm Reich, fundador austríaco del psicoanálisis comunista. Él combinó al marxismo con el psicoanálisis freudiano, y creía que el primero liberaba a la gente de la “opresión económica”, mientras que el último liberaba a la gente de la “represión sexual”.

Otro fundador de la teoría de la liberación sexual fue Herbert Marcuse de la Escuela de Frankfurt. Durante el movimiento occidental de contracultura en los años 60, su lema “hacer el amor, no la guerra” insertó la noción de la liberación sexual en lo profundo de los corazones de la gente.

La noción de liberación sexual se propagó por Occidente con la publicación del best-seller Informe Kinsey –dos libros titulados Comportamiento sexual del hombre y Comportamiento sexual de la mujer–, y con la amplia disponibilidad de los anticonceptivos orales. Cabe mencionar que académicos contemporáneos han descubierto datos estadísticos distorsionados en la obra de Alfred Kinsey, además de exageración, sobresimplificación y otras falacias provocadas por sus compromisos políticos e ideológicos. Kinsey pretendió mostrar que el sexo extramarital, el sexo homosexual, el deseo sexual en niños e incluso bebés, etc, eran algo común, y así buscó hacer que la sociedad aceptase la normalización de estos fenómenos, una tarea en la que tuvo mucho éxito. Trabajó con pedófilos en su investigación y en experimentos sexuales con niños y bebés. [18]

De repente, estar “liberado sexualmente” se puso de moda. Entre los jóvenes, la promiscuidad comenzó a considerarse algo normal. Los adolescentes que admitían ser vírgenes recibían la burla de sus pares. Los datos muestran que entre quienes cumplieron 15 años de edad entre 1954 y 1963 (la generación de los 60), el 82% tuvo sexo premarital antes de los 30 años de edad [19]. En la década de 2010, solo el 5% de las mujeres estadounidenses se casaron vírgenes, mientras que el 18% de las recién casadas habían tenido 10 o más parejas sexuales [20]. La cultura predominante se saturó de sexo, incluyendo la literatura, el cine, la publicidad y la televisión.

Referencias

1. Friedrich Engels, Origins of the Family, Private Property, and the State, trans. Alick West, (1884), chap. 2, part iv, accessed via Marxists Internet Archive on April 17, 2020, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1884/origin-family/ch02d.htm.

2. W. Bradford Wilcox, “The Evolution of Divorce,” National Affairs, no. 1 (Fall 2009), https://www.nationalaffairs.com/publications/detail/the-evolution-of-divorce.

3. US Centers for Disease Control and Prevention: National Center for Health Statistics, “Table 1–17. Number and Percent of Births to Unmarried Women, by Race and Hispanic Origin: United States, 1940–2000,” https://www.cdc.gov/nchs/data/statab/t001x17.pdf.

4. John Elflein, “Percentage of births to unmarried women in the US from 1980 to 2018,” Statista, December 3, 2019, https://www.statista.com/statistics/276025/us-percentage-of-births-to-unmarried-women/.

5. Genesis 2:23, American Standard Version Bible.

6. Robert Owen, “Critique of Individualism (1825–1826),” Indiana University–Bloomington, July 4, 1826, accessed April 17, 2020. https://web.archive.org/web/20171126034814/http://www.indiana.edu:80/~kdhist/H105-documents-web/week11/Owen1826.html.

7. Engels, Origins, chap. 2.

8. Ibid.

9. Alexander Melnichenko Александр Мельниченко, “Velikaya oktyabyr’skaya seksual’naya revolyutsiya” Великая октябрьская сексуальная революция [“The Great October Sexual Revolution”], Russian Folk Line, August 20, 2017, http://ruskline.ru/opp/2017/avgust/21/velikaya_oktyabrskaya_seksualnaya_revolyuciya. [En ruso]

10. Ibid.

11. Ibid.

12. Madame Smidovich Смидович, as quoted in Natal’ya Korotkaya Наталья Короткая, “Eros revolyutsii: Komsomolka, nye bud’ myeshchankoy — pomogi muzhchinye cnyat’ napryazheniye!” Эрос революции: “Комсомолка, не будь мещанкой — помоги мужчине снять напряжение! [“Eros of the Revolution: ‘Komsomol Girl, Do Not Be a Bourgeois — Help a Man Relieve Tension!’”], Tut.By Online, November 10, 2012, https://lady.tut.by/news/sex/319720.html?crnd=68249. [En ruso]

13. Paul Kengor, Takedown: From Communists to Progressives, How the Left Has Sabotaged Family and Marriage (Washington, DC: WND Books, 2015), 54.

14. Melnichenko, “The Great.”

15. Xia Hou 夏侯, “Gongchanzhuyi de yinluan jiyin—xingjiefang” 共产主义的淫乱基因——性解放 [“The Promiscuous Gene of Communism: Sexual Liberation”], The Epoch Times (Chinese edition), April 9, 2017, http://www.epochtimes.com/gb/17/4/9/n9018949.htm. [En chino]

16. Clara Zetkin, “Lenin on the Women’s Question,” The Emancipation of Women: From the Writings of V.I. Lenin, Marxists Internet Archive, accessed April 17, 2020, https://www.marxists.org/archive/zetkin/1920/lenin/zetkin1.htm.

17. Huang Wenzhi 黃文治, “‘Nuola zou hou zen yang’: Funü jiefang, hunyinziyou ji jiejigeming—yi E Yu Wan Suqu wei zhongxin de lishikaocha (1922~1932) “娜拉走後怎樣”:婦女解放、婚姻自由及階級革命——以鄂豫皖蘇區為中心的歷史考察(1922~1932) [‘What Happened after Nora Left’: Women’s Liberation, Freedom of Marriage, and Class Revolution—A Historical Survey of the Hubei-Henan-Anhui Soviet Districts (1922–1932)], ” Open Times no. 4 (2013). This source draws on information in E Yu Wan Suqu geming lishi wenjianhuiji 鄂豫皖苏区革命历史文件汇集, [Collection of Revolutionary Historical Documents in the Hubei-Henan-Anhui Soviet Districts] [En chino]

18. Judith A. Reisman et al., Kinsey, Sex and Fraud: The Indoctrination of a People (Lafayette, LA: Lochinvar-Huntington House, 1990).

19. Lawrence B. Finer, “Trends in Premarital Sex in the United States, 1954–2003,” Public Health Reports, vol. 122, issue.1 (January 1, 2007): 73–78.

20. Nicholas H. Wolfinger, “Counterintuitive Trends in the Link Between Premarital Sex and Marital Stability,” Institute for Family Studies, June 6, 2016, https://ifstudies.org/blog/counterintuitive-trends-in-the-link-between-premarital-sex-and-marital-stability.

«Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo» es un libro del equipo editorial de Nueve comentarios sobre el Partido Comunista chino.

Artículo original publicado por Epoch Times (español) AQUÍ.

Continúa con: Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo – Capítulo 7, Parte 2: La destrucción de la familia

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