Canadá se une a los países solidarios con los defensores de la democracia en Hong Kong, y les propicia refugio en su territorio suspendiendo el tratado de extradición con el régimen chino.

Así lo anunció primer ministro canadiense Justin Trudeau, quien también desactiva los privilegios concedidos a la gran ciudad, en respuesta a la represiva ley que el Partido Comunista de China empezó a aplicar a los hongkoneses, según USNews del 3 de julio.   

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La suspensión del tratado de extradición significa una protección adicional para los disidentes que escapen de Hong Kong, quienes no podrán ser requeridos mediante órdenes de captura emitidas por el régimen chino.

«Canadá también suspende el tratado de extradición entre Canadá y Hong Kong», ratificó el ministro de relaciones exteriores canadiense François-Philippe Champagne. En Hong Kong residen unos 300.000 canadienses. 

«Después de estudiar la legislación y su impacto, Canadá tratará las exportaciones de bienes sensibles a Hong Kong de la misma manera que las destinadas a la China continental», también anunció Trudeau castigando aún más al régimen chino. 

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Adicionalmente, «Estamos extremadamente preocupados por la situación en Hong Kong. Seguiremos buscando respuestas, trabajando estrechamente con nuestros aliados”, expresó Trudeau haciendo esperar otro tipo de sanciones para los violadores de los derechos humanos .

La represiva nueva ley impuesta por el Partido Comunista de China (PCCh) incluye castigos para quienes sean acusados de «terrorismo y subversión» solo por liderar protestas con lemas ahora prohibidos y signos ‘revolucionarios’.

También extiende su jurisdicción de aplicación a todo el mundo, de modo que puede condenar a personas que sin ser de nacionalidad china ni residentes de su territorio sean castigadas por delitos como incitar el odio de los hongkoneses contra sus opresores. 

Durante el primer día de la entrada en vigor de la controvertida ley fueron apresados cerca de 380 defensores de los derechos de los hongkoneses.

Este grado de represión genera una oleada de jóvenes hacia el exterior, en busca de refugio y de una base segura para continuar con la recuperación de la autonomía de su ciudad. 

Canadá se une con su decisión a países como Reino Unido que estudia la opción de conceder la residencia a cerca de 3 millones de hongkoneses, y a Australia que también prepara la legislación adecuada para proveer de refugio a los disidentes que lo requieran.

No menos decidida ha sido la ayuda manifestada por Estados Unidos, país que también despoja al régimen chino de los privilegios comerciales concedidos a través de Hong Kong. También tramita una ley para sancionar a los bancos y personas que se vinculen a la represión promovida por el PCCh en esta ciudad.

El PCCh firmó un tratado internacional en el que garantizaba  la autonomía de los hongkoneses, quien en su momento la obtuvieron de la Gran Bretaña, país del cual dependieron como colonia hasta 1997, año en el fue transferida al régimen chino, confiando en que este no violaría el tratado, lo que ocurrió traicionando su promesa de que no lo haría.

José Ignacio Hermosa

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