Guayaquil, puerto principal del Ecuador y ciudad de 3 millones de habitantes, sufrió uno de los peores embates sanitarios de su historia durante la pandemia del coronavirus, siendo la metrópoli más golpeada de Latinoamérica.

El 6 de abril de 2020 se alcanzó un pico de 460 muertes en 24 horas, con imágenes dantescas que se proyectaron en todos los diarios del mundo: muertos en las calles y fallecidos en sus domicilios sin poder ser retirados durante varios días por Medicina Legal; largas filas de enfermos fuera de los hospitales; desabastecimiento de las farmacias; escasez de féretros; contenedores refrigerados en los exteriores de los hospitales para colocar a los cadáveres; cuerpos sin identificar, familias que no hallaban a sus muertos y un ambiente de preocupación en toda la población. El diario The New York Times describía lo siguiente:

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“Ecuador ha sido devastado por el coronavirus: queda claro con los cuerpos abandonados en las aceras, desplomados en las sillas de ruedas, puestos en ataúdes de cartón y apilados por centenas en las morgues”.

Hoy, sin embargo, Guayaquil es la ciudad del mundo que más ha bajado la tasa de mortalidad del virus, y si bien todavía no ha reducido los contagios a cero, ya casi no tiene nuevos fallecidos.

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El «Milagro de Guayaquil« demuestra lo que se puede lograr cuando toda la sociedad se pone un objetivo en común, claro, mientras el sector privado es permitido trabajar y articularse libremente.

Para analizar cómo hizo este centro urbano para lograr esta hazaña, debemos preguntarnos primero, ¿por qué Guayaquil fue la primera ciudad latinoamericana en ser golpeada?

Según varios analistas y epidemiólogos, hay algunos factores para la debacle sanitaria inicial en Guayaquil, los principales son tres:

1. Durante los primeros meses del año, miles de ecuatorianos y extranjeros llegaron a Guayaquil procedentes de España, Italia y Nueva York, debido a la época de vacaciones en la región costera. Estos tres lugares del mundo concentraron la mayoría de contagiados por COVID-19. 

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2. La ciudad estaba enfocada en lidiar con la fuerte epidemia del Dengue cuando explotó el brote del coronavirus, y los agarró con todos sus esfuerzos puestos en este problema.

3. No hubo control ni coordinación en los aeropuertos por parte del gobierno Nacional y sobretodo hubo un mal manejo sanitario por parte del Ministerio de Salud Pública (MSP) que se rigió bajo las directrices de la OMS.

Este último punto parece haber sido el principal determinante tanto de la debacle como de la solución: siguiendo la guía de la OMS, el Gobierno le ordenó a las personas con síntomas de COVID-19 que permanezcan en sus casas hidratándose, tomando paracetamol y solo en caso de tener problemas respiratorios, acudieran a una casa de salud; es decir, los enfermos fueron a los hospitales cuando ya se encontraban en una etapa avanzada del virus.

Entonces, ¿cómo hizo Guayaquil para superar la tragedia provocada por el coronavirus?

La ciudad en teoría no cuenta con una competencia interna de gestión de la Salud, ya que en Ecuador es responsabilidad total del MSP central. Sin embargo, debido a la coyuntura y a fuertes sospechas de que el camino elegido no estaba funcionando, el Municipio de Guayaquil decidió actuar por su cuenta, rechazando muchas de las directrices del Estado Nacional y, en conjunto con el sector privado, trabajó de manera coordinada para atacar los múltiples problemas que padecía la ciudad.

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El ex-alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, junto con un grupo de empresarios expertos en comercio exterior, en logística, industriales farmacéuticos, exportadores, médicos, abogados, contadores, crearon el «Comité de Emergencia Por Guayaquil» que entre mayo y junio convirtió a la ciudad más golpeada del mundo en la pionera del combate contra el Virus Chino.

En un primer paso el Comité adquirió equipos de bioseguridad para atender a la fuerzas de tarea sanitaria que estaban en las calles: médicos, enfermeras, camilleros, paramédicos, recolectores de basura, transportistas, para las personas que abastecían los mercados y los puertos que nunca cerraron.

De esta manera, desde el ámbito privado se logró financiar lo que el Estado Nacional no pudo; seguridad para todos.

En segundo lugar, aunque quizás mucho más importante, el Comité adquirió medicina y materia prima para producirla, principalmente corticoides, Azitromicina y a pesar de las presiones de la OMS, compraron millones y millones de pastillas de Hidroxicloroquina.

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La decisión no fue fácil, mientras el Gobierno central, la ONU y la OMS recomendaban prohibir este medicamento, los médicos consultados por el Comité recomendaron unánimemente el uso combinado de la Azitromicina y la Hidroxicloroquina, para los pacientes que con fuertes síntomas del COVID-19.

Este protocolo era diametralmente opuesto al recomendado por la OMS, incluso el MSP pretendía prohibir su uso, pero asambleístas guayaquileños se pusieron la lucha al hombro y hablaron directamente con el presidente Lenin Moreno para que no se impidiera su consumo. 

Por autogestión y donaciones, se distribuyeron gratuitamente 50 mil de estos medicamentos a los hospitales públicos y privados de la ciudad para que sean recetados por los médicos previo una evaluación en Consulta Externa. 

De esta manera, se puso en orden un proceso en el que se recetaba la Hidroxicloroquina a los pacientes ni bien se identificaban síntomas, como dificultad para respirar, fuertes dolores de cabeza, baja presión fiebre alta o hasta pérdida del olfato. Con este medicamento se los mandaba a casa y así se pudo descongestionar la afluencia en los hospitales, que se dedicaron a tratar los casos más graves

En tan solo 20 días de implementar este proceso, la letalidad del virus se había desplomado. La clave de esta hazaña fue la de medicar en una etapa temprana a la enfermedad; los doctores ganaron experiencia en el manejo de la pandemia y hasta la fecha no se registró ni un caso de muerte o complicaciones severas por el consumo de la Hidroxicloroquina.

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Este fármaco ha generado polémicas en todo el mundo. Por razones totalmente inexplicables, los medios del mundo, con el aval de la OMS, lanzaron una campaña sucia de desinformación en contra de la Hidroxicloroquina; un medicamento que tuvo grandes éxitos en Corea del Sur, Japón y Taiwán, y que ya había sido probado efectivo contra la infección viral de malaria.

La verdadera razón quizás nunca la sabremos, pero CNN y otros medios de izquierda iniciaron esta fuerte campaña luego de que el presidente Trump recomendara la medicina en una de sus conferencias, y luego pisaron el acelerador cuando el también odiado por la izquierda Jair Bolsonaro salió en su defensa.

Además, la OMS presionó para que este fármaco no sea recomendado. Incluso compartieron una investigación de la prestigiosa revista The Lancet que indicaba que la Hidroxicloroquina aumentaba la tasa de mortalidad contra el coronavirus, a pesar de que el mismo medio haya retirado el documento una semana después asegurando que los datos utilizados para sacar esas conclusiones habían sido falseados.

No se puede ni estimar la enorme cantidad de vidas que se perdieron por las noticias falsas contra la Hidroxicloroquina, y algún día países líderes del mundo como Estados Unidos deberán investigar los intereses detrás que tuvo la OMS para que no se cure a la gente en plena pandemia.

Miembros del Comité de Emergencia, por suerte para los guayaquileños, confiaron en sus propios médicos y decidieron poner todo su esfuerzo en la compra y administración de la Hidroxicloroquina. 

De todos modos, los portavoces del Comité aseguran que el medicamento no fue todo, porque se trata de un conjunto de factores a tomar en cuenta para derrotar al virus, pero que fue muy importante para controlar el desastre sanitario y a partir de esta decisión se logró reducir la mortalidad en pocas semanas; para el día 10 de mayo, 34 días luego del pico, la ciudad llegó a cero muertes diarias, información que fue corroborada por los cementerios de la localidad y por el Registro Civil.

Luego, con la situación más controlada, el Municipio de Guayaquil contrató empresas encuestadoras para que junto con los médicos fueran por los distintos barrios de la ciudad a buscar a los enfermos a sus casas para hacerles pruebas rápidas y recetarles el nuevo protocolo establecido en caso de tener síntomas de COVID-19.

Pusieron a disposición cilindros de oxígeno en varios puntos estratégicos y crearon varios centros de salud exclusivos para los pacientes contagiados de coronavirus con tomas directas de oxígeno en las camas.

Debido al toque de queda, mucha gente no podía salir a trabajar, la iniciativa privada en coordinación con el municipio llevaron kits de alimentos a cientos de miles de familias, en coordinación con empresas como la Cervecería Nacional para abastecer a los hogares, los mercados y también a las tiendas de abarrotes de los barrios de Guayaquil, para que la gente no tuviera que desplazarse lejos ni usar transporte.

Todo esto sumado a la concientización a través de los distintos medios de comunicación sobre el uso de la mascarilla y el lavado frecuente de las manos.

El diario Wall Street Journal calificó a Guayaquil como «una historia de éxito« y recogió la declaración del médico Carlos Espinal, director del Consorcio Mundial de la Salud en la Universidad Internacional de Florida (Estados Unidos), quien dijo que fue la primera gran ciudad del mundo en desarrollo en ser golpeada por COVID-19 y lograr controlar el virus, en tiempo récord.

Debido a la ineficiencia del Gobierno central que tiene la competencia de la Salud, se han escuchado voces exigiendo federalismo, para que sea la ciudad o su región la que administre sus propios recursos en beneficio de su población, como demostró que pudo hacer tan bien, y encima con una fuerte participación del sector privado. En lugar de tener que esperar la voluntad y la toma de decisiones de burócratas que se encuentran en la capital a cientos de kilómetros de Guayaquil.

Varias ciudades de otros países han pedido información al Municipio de Guayaquil y a los integrantes del Comité de Emergencia sobre las acciones que tomaron para frenar la mortalidad y mejorar el sistema sanitario.

Guayaquil fue noticia mundial debido a estos hechos muy dolorosos y lo volvió a ser gracias a los excelentes resultados que consiguieron en el manejo de la pandemia, resultados que no fueran precisamente por acatar las directrices de la OMS ni del Ministerio de Salud.

Fuente: Derecha Diario.

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