Vecinos de los barrios Villa Palacios, Don Emilio, Las Marías y Gemes, Salta, Argentina, expresaron preocupación por la situación que les toca atravesar a causa de la pandemia de COVID-19. Piden que además de tomar la temperatura y responder a las preguntas que se hacen en el rastrillaje puerta por puerta, se deben realizar hisopados masivos.

Mariana, una joven de 26 años, quien reside en un departamento del block I del barrio Don Emilio, contó que dos agentes sanitarios tocaron la puerta de su hogar alrededor de las 16. «Me preguntaron cuántas personas vivían aquí, los nombres, las edades, si sentimos algún síntoma. Después nos tomaron la temperatura con el termómetro digital, anotaron nuestros teléfonos y eso fue todo», contó la joven, quien reside con una hermana.

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«Si hay personas asintomáticas no pueden detectarlas porque una persona puede tener el virus y no presentar fiebre. Entonces nunca se van a percatar de esto porque no le hacen el hisopado. Deberían hacer testeos masivos. Necesitamos un control preciso», dijo.

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La mujer trabaja en el mercado Cofruthos, pero esta semana se mantendrá en su hogar. «No salimos. Estoy todo el día en el departamento. Solo vamos a comprar con todos los cuidados: el barbijo, el alcohol, la distancia», sostuvo.

Ayer, día gris y ventoso, era escaso, casi nulo el movimiento de los vecinos en las calles de las 10 barriadas donde personal sanitario busca a personas con síntomas.

«Los vecinos que viven en los pisos de arriba no salen. Solamente uno va a trabajar, se maneja con un permiso y cuando vuelve se saca la ropa antes de entrar porque su madre tiene Epoc y es de riesgo», relató.

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En la zona de Don Emilio la mayoría de los comerciantes atienden por puertas o ventanas y algunos permiten el ingreso de un solo cliente, por lo que el resto debe hacer fila en la vereda.

Daniela, hermana melliza de Mariana, se refirió al caso del hombre de 82 años que falleció el 9 de julio, registrado como la tercera muerte en la provincia por coronavirus. Estaba relacionado a la zona donde ahora se dispuso el «cerrojo epidemiológico», al igual que otro caso de otra persona que dio positivo y que hasta ahora no se sabe cómo se contagió.

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«Me parece que la metodología del control está mal. Nos tienen que hisopar a todos porque si hubo personas que tuvieron el virus pueden quedar muchos más asintomáticos», destacó la joven, quien trabaja en un cyber negocio del macrocentro. Por la pandemia tuvo que empezar a trabajar solamente dos días a la semana.

Cuestionamientos

María, otra vecina del barrio Don Emilio, expresó que «uno se siente con temor, con esto el Gobierno no lograr dar tranquilidad. El control es muy básico. Te toman la temperatura con la pistolita y nada más. No es exhaustivo para detectar si estás o no infectada».

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Y recalcó que los hisopados a todos «serían lo correcto y seguro».

Los vecinos de la avenida José Contreras, de Villa Palacios, fueron controlados ayer temprano.

Pablo, un joven que reside en el lugar, contó que además de tomarle la temperatura y los datos a él, su esposa y sus tres hijos, le dieron un papel con indicaciones para descargar la aplicación Salta Covid y con la descripción de los síntomas.

Controles

«Yo creo que tienen que hacer el hisopado a todos los vecinos. Si ellos tienen los datos de donde salieron los contagios tienen que investigar. Ni si quiera sabían qué preguntarnos. Buscaban un papel en el que figuraban las preguntas. Fue muy precario el control», opinó.

Rolando Velázquez tiene una verdulería desde hace varios años en la zona y, a diferencia de otros vecinos, se mostró optimista pese a la situación.

«Me parece que está bien que nos hagan el control a todos. Noto a la gente asustada pero esto es por el bienestar del barrio», dijo.

Indicó que actualmente hay más controles policiales sobre el uso del tapabocas. «Los policías controlan que los vecinos se coloquen bien el barbijo».

Contó que las ventas en su verdulería han caído pero que «hay que pelear esta situación y tratar de salir adelante».

En otros barrios

Residentes de los barrios Las Marías y Gemes aún no recibieron la visita de los agentes sanitarios y enfermeros.

«Por mi casa no pasaron todavía. El miedo está en todos lados. Yo trabajo en el mercado Cofruthos. Nosotros desde que empezó la pandemia jamás hemos cerrado. Tenemos que trabajar todos los días. Tengo dos hijas pequeñas y tengo que llevarles el pan a casa», contó Enrique, un vecino de esa barriada.

En tanto, Ana, del barrio Gemes, expresó: «Estamos esperando que nos controlen. Vivo con mis padres y hermanos y por suerte nos sentimos bien, pero estamos afligidos porque no hay una autoridad que realmente informe lo que pasa de verdad. Hay rumores y uno no sabe qué creer y qué no».

Fuente: El Tribuno.

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