Redacción TierraPura.org

El Primer Ministro Scott Morrison ha retirado sus comentarios sobre que la vacuna contra el COVID-19 (también conocido como virus de Wuhan o virus PCCh) sería tan «obligatoria como sea posible» sólo unas horas después de hacer las afirmaciones, según informó el medio smh.com.au (The Sydney Morning Herald) 

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Horas más tarde ese mismo día, el Primer Ministro cambió de  idea  y dijo en otra entrevista radial que «no va a ser obligatorio  vacunarse». Lo que queremos lograr es la mayor cantidad de vacunas posible».

Los comentarios iniciales del Primer Ministro sobre imponer sanciones a quienes se nieguen a recibir la vacuna COVID-19 disparó una ola de preocupación y comentarios negativos.  

El gobierno de Morrison firmó un acuerdo con AstraZeneca para asegurar la potencial vacuna viral, que está siendo desarrollada por la Universidad de Oxford. Si la vacuna supera las pruebas, el gobierno federal la fabricará y la hará gratuita para todos los australianos.

El subdirector médico Nick Coatsworth dijo que las posibles sanciones de no vacunarse iban a  incluir «cosas como no poder ir a restaurantes, no poder viajar internacionalmente, no poder usar transporte público» pero que esperaba que «la mayoría de los australianos se vacunaran».

La aclamada experta australiana en vacunas y científica social, Julie Leask, dijo que era «prematuro y poco útil» hablar de exigir la vacunación obligatoria COVID-19, advirtiendo que las palabras duras del Primer Ministro «podrían provocar una reacción violenta». Cualquier medida que se tome debe ser «proporcional a la eficacia de la vacuna», dijo.

La profesora Leask, mientras tanto, afirmó que era «demasiado pronto para hablar de la obligatoriedad de algo cuando ni siquiera tenemos una vacuna que sabemos que realmente funciona… El público ni siquiera ha tenido la oportunidad de aprender qué se ofrece, cuán eficaz y seguro es, para quién se ofrece y cuándo», dijo.

Cuestionó la afirmación del Primer Ministerio de que el 95% de la población debe ser vacunada -dijo que eso basaba en el sarampión, que era más infeccioso que el COVID-19- y que la inmunidad de grupo podía lograrse a través del 40 al 80% de la población que recibía la vacuna.

El portavoz de salud de la oposición, Chris Bowen, dijo que el gobierno «debe explicar su plan para el despliegue de la vacuna, incluyendo lo que entienden por una vacuna obligatoria y cómo se haría cumplir».

La reacción negativa del público fue feroz, y la página de Facebook del canal de radio fue inundada con comentarios en contra de la vacunación.

«Esto es Australia, un país democrático, no puedes obligar a la gente», escribió un seguidor.

«¿Quién es él para decir lo que ponemos en nuestros cuerpos? ¿Cómo sé lo que le pasará a mis hijos dentro de unos años si se vacunan? No me voy a arriesgar, lo siento», escribió otro.

«¿Así que los australianos serán las pruebas con humanos?» escribió un tercero. «Investigo y busco reseñas sobre todos los productos que compro o consumo. No hay datos sobre esta vacuna por la carrera de querer ser el primero. No me dejaré ser un conejillo de indias para que él pueda ganar un dólar».

«Bill Gates debe estar frotándose las manos con todos los billones de dólares que ganará», escribió una persona.

“Las vacunas tardan de 3 a 5 años en desarrollar cualquier seguridad y los efectos secundarios serán un problema…no hay garantía de inmunidad. Hacer la vacuna obligatoria antes de que se demuestre la seguridad es peligroso y preocupante…”, escribió otro.

“¡¡No puede ser!!¡No puedes obligarnos a tomar una vacuna que no ha sido probada!”, escribió un oyente con indignación. 

“¡Tan loco! Si la vacuna contra la gripe no es obligatoria entonces la vacuna Covid tampoco debería serlo! No ha sido probada y comprobada como segura y efectiva en estudios a largo plazo.” – otro oyente indignado.

¿Qué tal si todos los líderes prueban la vacuna primero y nos responden en un par de años en cuanto a los efectos secundarios? 

“Oye Scummo (apodado para Scott Morrison)”, refiriéndose  al Primer Ministro, “¿te has olvidado de la Ley de Bioseguridad de 2015? Creo que te darás cuenta de que no puedes hacerla obligatoria, a contrario, te sorprenderá la reacción y no creo que te guste.”

“Habrá disturbios en las calles que no tendrán precedentes..”, advierte otro. 

“Entonces, ¿quién va a ganar millones con esto y quiénes son los inversores?” fue otra pregunta.

“Haz que la prisión sea obligatoria para los delitos primero”, le contestó otro oyente al Primer Ministro. 

Al final Morrison admitió que no había garantías de que la vacuna tuviera éxito. Dijo que el gobierno continúa las conversaciones con otros partidos y apoya a los investigadores australianos.

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