El Vaticano anuncia no querer interferir en las elecciones presidenciales de EE. UU.. Por ello, el Papa Francisco no recibirá al secretario de Estado, Mike Pompeo. Sin embargo, el candidato presidencial por el partido demócrata, Joe Biden, sí se reunirá con Pietro Parolin, el secretario de Estado del Vaticano y también con el secretario para las relaciones con los Estados, Paul Gallagher.

Históricamente, los papas se han abstenido de tener encuentros con figuras políticas de todo el mundo durante el tiempo de campañas electorales con el fin de no ser instrumentalizados.

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De modo que el accionar de Francisco I no es irregular ni llamativo. No obstante, el hecho que su mano derecho sí se reúna con el rival político de Donald Trump sí despierta inquietudes.

La mayor tensión hoy entre la administración Trump y el Vaticano es el acuerdo entre China y la Santa Sede, donde permite al Partido Comunista Chino designar a los obispos. Como vence en octubre el acuerdo, Mike Pompeo, pide al Vaticano no renovarlo por el bien de la libertad religiosa.

Existe especulación respecto a la negativa de Francisco I, si fue agravada porque el secretario de Estado norteamericano utilizó un artículo en la revista “First Things” para invitar al Papa a no renovar el acuerdo con Pekín y hace un llamado al Vaticano a no perder su autoridad moral al pactar con un régimen totalitario.

El fundador de la revista ha sido muy crítico de este pontificado. Se trata de Richard John Neuhaus, un pastor luterano que se convirtió al catolicismo y fue ordenado sacerdote por Juan Pablo II y también fue asesor de George W. Bush.

Nadie ha sido más crítico de este acuerdo que el Cardenal Zen, obispo emérito de Hong Kong que estuvo preso en un campo de labor forzada en China.

«Olvidamos que nunca se puede tener realmente un buen acuerdo con un régimen totalitario», dijo ya en septiembre de 2018 el Obispo Emérito de Hong Kong, el cardenal Zen, cuando el Papa Francisco I firmó el Acuerdo Provisional.

«Los católicos y otros creyentes eran arrestados y enviados a campos de trabajo. Yo volví a China en 1974 durante la Revolución Cultural, y la situación era terrible, peor de lo que puedan imaginar. Era una nación bajo la esclavitud y olvidamos estas cosas fácilmente», aclamó.

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La gira del secretario de Estado, Mike Pompeo, exalta la importancia de defender la libertad religiosa como génesis de la libertad de expresión y de pensamiento y destaca a China como uno de los países que más atropella los derechos de sus ciudadanos. El discurso del presidente Trump recrimina la complicidad de Biden con China.

«La agenda de Joe Biden es ‘Made in China’, la mía es ‘Made in USA’», dijo Trump la noche que anunció su candidatura presidencial.

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Joe Biden busca el voto católico

Biden jamás ha mostrado solidaridad por los católicos perseguidos en China ni ha cuestionado al régimen comunista al respecto (sí por su maltrato contra los tibetanos budistas y los musulmanes de la etnia uygur).

Pero ahora pretende destacarse como católico como estrategia electoral. En plena contienda presidencial, Joe Biden, exvicepresidente de Barack Obama, busca el voto católico. Puesto que él fue criado en la fe. Sin embargo, la postura oficial del Partido Demócrata promueve una agenda incompatible con el credo católico: la legalización del aborto. Lo cual excomulga a Biden como promotor de dichas políticas.

Según resaltó Deirdre Byrde (doctora del Ejército convertida en monja) en la Convención Nacional Republicana: «Biden-Harris son la dupla más anti-vida de la historia, apoyan incluso el horror del aborto tardío y el infanticidio».

Esto último es importante destacar, puesto que los legisladores demócratas han impedido proteger y brindar atención médica incluso a niños recién nacidos, cuando estos fueron sobrevivientes de abortos.

Donald Trump anunció un decreto ejecutivo para proteger a los bebés que sobreviven abortos tardíos. De esa manera la defensa de los recién nacidos no podrá ser boicoteada por los demócratas. Pues será ley.

Fue nada menos que en el Desayuno Nacional de Oración Católica donde Trump anunció la creación de la orden ejecutiva titulada «Born Alive (nacido vivo)».

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Si bien Trump es protestante, su esposa, la primera dama, migrante eslovena, es la primera católica en la Casa Blanca desde la presidencia de John F. Kennedy, y visitaron juntos el santuario de Juan Pablo II.

Trump se ha destacado como el presidente más provida en la historia de EE. UU. Por lo cual está ganando muchos votos en la comunidad cristiana en general, incluidos los católicos.

Mientras tanto, el 30 de septiembre, su secretario de Estado estará en Italia. Pompeo intervendrá en la Embajada de los Estados Unidos en el marco del simposio organizado por la Santa Sede sobre el avance y la defensa de la libertad religiosa a través de la diplomacia.

Esto indicaría que no existe animosidad entre la administración Trump y el Vaticano, sí la duda respecto a por qué altos dignatarios de la Santa Sede sí se reunirán con Biden, pese a estar en campaña electoral y no con un funcionario de Trump.

Fuente: Panam Post

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