En la conferencia en Lushan en 1959, Mao Zedong hizo el siguiente comentario: “Supongamos que 9 de las 10 cosas que hacemos son malas. Si la gente oye hablar de las 9 cosas malas, estamos perdidos”. Como resultado, los medios de comunicación estatales controlados por el régimen chino censuran las llamadas noticias “malas” y solo reportan las supuestamente “buenas” que glorifican al partido comunista chino (PCCh).

Han pasado más de 40 años, y el PCCh sigue censurando información y difundiendo desinformación en un intento por “mantener la estabilidad”. El encubrimiento del brote de coronavirus es el último ejemplo del funcionamiento de su maquinaria de propaganda. A mediados de octubre, más de 40 millones de personas en casi 200 países habían sido infectadas y más de 1,1 millones habían muerto a causa del coronavirus.

Como siempre, el PCCh no aprendió la lección después de que el mundo perdiera la confianza en su gobierno. En lugar de eso, continuó instigando su campaña de censura y desinformación. Especialmente dentro de China el PCCh bloqueó información como, por ejemplo, la política de inmigración de Estados Unidos, que prohíbe a los miembros del PCCh tanto la entrada como la aprobación de sus visados.

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Apenas se discute el tema sobre esta política en WeChat, una aplicación de mensajería multipropósito, redes sociales y pago móvil con más de 1000 millones de usuarios activos mensuales. Esto se debe a que las personas saben que una vez que se atreven a desafiar la censura, sus cuentas pueden ser anuladas, lo que significa que ya no pueden hacer pagos electrónicos, hacer llamadas telefónicas o incluso tomar el transporte público mostrando sus calificaciones de salud en la aplicación.

Varios organismos gubernamentales chinos han emitido recientemente numerosas políticas para regular la publicación en las redes sociales. Por ejemplo, las directivas incluyen no discutir la política del PCCh, no discutir las órdenes del gobierno central, no visitar sitios web “contrarrevolucionarios” y no aceptar casualmente entrevistas de medios de comunicación, especialmente de medios extranjeros.

¿Qué tan oscura es la caja negra de propaganda del PCCh? Un examen de varios ejemplos proporciona un vistazo a esta maquinaria de propaganda.

Aplicación obligatoria para estudiar los pensamientos de Xi

Mientras restringe las discusiones sobre las redes sociales como el WeChat, el PCCh saca a la fuerza herramientas que narran directamente su marca de ideología comunista. Xuexi Qiangguo, una aplicación china desarrollada por Alibaba, es una aplicación obligatoria, para aprender los pensamientos de Xi Jinping.

Los funcionarios del gobierno, los empleados de las empresas estatales y los maestros de las escuelas públicas deben descargar este software y estudiarlo diariamente. Las personas que no ganan suficientes puntos de estudio cada día se enfrentan a castigos o amenazas de despido.

Los ciudadanos se han referido a menudo a esta aplicación como un “muro en un muro”. En China, ya existe un “gran muro de fuego” que esencialmente sirve como un Muro de Berlín virtual para separar a China de Occidente. Este nuevo requisito, como un muro dentro de un muro, hace que el deficiente espacio de Internet en China esté aún más saturado de doctrinas del PCCh —forzando la propaganda, o el lavado de cerebro, a los ciudadanos chinos.

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La situación es similar a la de la Alemania nazi. “Cuando lograron terminar con la democracia y convertir a Alemania en una dictadura de un solo partido, los nazis orquestaron una campaña de propaganda masiva para ganar la lealtad y la cooperación de los alemanes.

El Ministerio de Propaganda Nazi, dirigido por el Dr. Joseph Goebbels, tomó el control de todas las formas de comunicación en Alemania: periódicos, revistas, libros, reuniones públicas y eventos, arte, música, películas y radio”, explica un artículo en el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos.

“Los puntos de vista que amenazaban de alguna manera las creencias nazis o al régimen fueron censurados o eliminados de todos los medios de comunicación”.

La oscuridad de la caja negra de propaganda del PCCh

Como se mencionó anteriormente, cuando Mao energizó el aparato estatal para controlar la opinión pública, ni siquiera los altos funcionarios del PCCh se salvaron. Peng Dehuai, ministro de defensa de China (1954-1959) y uno de los generales más destacados, fue derrocado por hablar de la verdad del Gran Salto Adelante que causó millones de muertes; Liu Shaoqi, sucesor de Mao y el segundo líder más alto, también corrió la misma suerte al enfrentarse a Mao.

Además de los altos funcionarios e intelectuales que fueron silenciados por el PCCh, una gran cantidad ciudadanos comunes también se convirtieron en sus víctimas en los innumerables desastres causados por el régimen.

En agosto de 1975, la represa de Banqiao, en Zhumadian, provincia de Henan, se derrumbó al igual que otras 61, causando un número de muertes de hasta 240.000 personas. El PCCh bloqueó la noticia y no la reveló parcialmente sino hasta 1989. Dado que la causa principal del colapso masivo fue la mala calidad de la construcción debido al Gran Salto Adelante, el Discovery Channel, con sede en Estados Unidos, designó el desastre del 75.8 (una referencia a agosto de 1975) como el más grave de todos los desastres provocados por el hombre, situándolo incluso adelante del desastre de Chernóbyl.

Sin embargo, muy pocos chinos conocen el desastre del 75.8 debido a la censura de información del PCCh. “¿El desastre del 75,8? Pocas personas de la generación más joven saben de él”, dijo un policía local en la provincia de Henan.

La cantidad de muertes en las calamidades provocadas por el hombre ha sido brutal; encubrirlo y bloquear la información es aún más horrible.

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Una de las historias más gloriosas sobre el ejército del PCCh en los libros de texto chinos es la liberación de la ciudad de Changchun en la provincia de Jilin en 1948 sin matar a nadie ni disparar un solo tiro. La realidad, sin embargo, fue que el PCCh rodeó la ciudad durante más de 4 meses. Al prohibir a los civiles que salieran a buscar comida, entre 150.000 y 200.000 personas murieron de hambre.

Cuando el escritor taiwanés Long Yingtai visitó Changchun hace unos años y preguntó sobre el incidente de 1948, muchos jóvenes nunca habían oído hablar de él. Zhang Zhenglong, un escritor militar, también visitó a los ancianos de la región pidiendo detalles. “Sé todo sobre esto, todo lo que usted preguntó, pero no puedo decir una palabra de eso”, respondió un anciano.

“Mirando al hombre, mi sentimiento fue como si hubiera gastado tanto esfuerzo en buscar la caja negra de un avión estrellado —la encontré, pero no la puedo abrir—”, recordó Zhang. Al final, terminó su libro y lo publicó, solo para que el PCCh lo prohibiera cuando fue detenido.

Incluso la Gran Hambruna China, con una cifra de 45 millones de muertos, es tratada por el PCCh como un tabú en la literatura y los estudios académicos. En ese momento, altos funcionarios del Ministerio de Agricultura habían recopilado estadísticas sobre cuántas personas habían muerto en la calamidad, pero el entonces primer ministro Zhou Enlai emitió órdenes para destruir todos los documentos relacionados.

Mentiras de hoy en día

Uno puede cuestionar la necesidad de centrarse en la historia. A pensar que muchas cosas ocurrieron hace décadas y China es diferente ahora, pero la realidad es que la misma máquina de propaganda que generó esas mentiras sigue funcionando hoy en día, produciendo más relatos a favor del PCCh día tras día, en todo el mundo.

El 23 de septiembre de 2020, la Televisión central de China (CCTV), el portavoz del PCCh, publicó una noticia en Facebook con un video en el que se afirmaba que Soumya Swaminathan, científico jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunció que la vacuna contra el coronavirus de China era eficaz.

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Los informes de terceros verificaron que Swaminathan no había hecho esas observaciones y que el CCTV había utilizado un video editado en los reportes. No obstante, el CCTV mantuvo el video publicado y las noticias falsas también se propagaron a través de otras redes de noticias del PCCh como CGTN.

Incluso las acciones militares son inventadas por el PCCh. El 19 de septiembre, el ejército chino publicó videos de un simulacro de bombarderos de China apuntando a las instalaciones de la Fuerza Aérea de EE. UU. en Guam.

Se descubrió que las imágenes fueron tomadas y editadas de tres películas de Hollywood, incluyendo Transformers: La venganza de los caídos, La roca y Vivir al límite. Del mismo modo, las imágenes publicadas por los medios de comunicación del PCCh sobre los ejercicios militares cerca de Taiwán se identificaron como fotos de archivo del Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán.

Todas estas invenciones tienen como objetivo engañar a la gente tanto dentro de China como en todo el mundo. Y a veces parece no tener límite. Durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, aunque Lin Miaoke, de 9 años de edad, apareció cantando en el escenario, se descubrió que la voz provenía de Yang Peiyi, de 7 años de edad, que estaba cantando detrás del escenario. “Es una orden del politburó chino [para que se haga así]”, aclaró el director musical Chen Qigang sobre este tema.

Los medios de comunicación del PCCh también crean mentiras abiertamente. El 18 de febrero de 2019, la edición inglesa del People’s Daily publicó un artículo titulado “Necesitamos aprender a escuchar a China”. El artículo elogiaba la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y afirmaba que estaba escrito por Jenny Shipley, ex primer ministra de Nueva Zelanda. Dos días después, el autor del artículo fue cambiado tranquilamente a “un reportero del People’s Daily” en su sitio web.

Entre todas las mentiras, una de las más devastadoras es el incidente de autoinmolación simulado en la Plaza Tiananmen del 23 de enero de 2001, creado para difamar a Falun Dafa, un sistema de meditación que se basa en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia.

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El régimen chino ha llevado a cabo una brutal persecución a la práctica desde julio de 1999. Con el fin de fomentar el odio hacia los casi 100 millones de ciudadanos chinos inocentes que practican Falun Dafa, el PCCh retransmitió imágenes del incidente una y otra vez, y las repitió en libros de texto, literatura y toda forma de propaganda.

Las Naciones Unidas, Periodistas sin Fronteras (RSF), Amnistía Internacional, The Washington Post y otros medios de comunicación han identificado lagunas en la descripción que hace el PCCh de este incidente. False Fire (falso fuego), un documental que analizaba las imágenes de video de CCTV, recibió un premio honorífico en 2003 en el 51.er Festival Internacional de Cine de Columbus.

Sanciones contra el PCCh

La opinión mundial sobre el PCCh ha cambiado significativamente en los últimos meses. Especialmente como resultado de la pandemia del coronavirus, la comunidad internacional ha visto claramente cómo el régimen engaña al pueblo chino —y al mundo— con su encubrimiento y desinformación.

El barrio Flushing en Nueva York está densamente poblada de chinos. Cuando allí se celebran actos que ponen de manifiesto las violaciones de los derechos humanos a los practicantes de Falun Dafa o de los uigures por parte del PCCh, el consulado chino siempre moviliza o paga a varias personas para que hostiguen a los participantes.

Cuando el gobierno de Estados Unidos anunció que tenía previsto cancelar los Institutos Confucio, que estaban a favor del PCCh, y clasificó al People’s Daily y a otros medios de comunicación como agentes extranjeros, e impuso sanciones a altos funcionarios del PCCh por sus delitos contra los uigures y los residentes de Hong Kong, esas personas del consulado chino dejaron de aparecer.

El 2 de octubre, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) actualizó nuevamente su Manual de Políticas para negar visas o solicitudes de residencia permanente a miembros del partido comunista y otros partidos totalitarios.

Dongxiang, una revista con sede en Hong Kong, encontró en 2012 que el 90% de los miembros del comité central del PCCh ya tenían a sus familiares inmigrando al extranjero. Las nuevas medidas del USCIS y la aplicación de la Ley Magnitsky Global ayudarían a desbloquear la caja negra de propaganda del PCCh, sacarla a la luz y llevarnos a un nuevo capítulo de la historia.

Fuente: Minhui.org

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