Traducido de Zero Hedge por TierraPura.org

Presentado por Nauman Sadiq

En una primicia explosiva, el medio de comunicación alternativo Zero Hedge puso al descubierto cómo la maquinaria estatal del Régimen Comunista Chino negoció clandestinamente con los miembros de la familia del vicepresidente y secretario de Estado Joe Biden en la era de Obama, con empresas comerciales conjuntas para influir subrepticiamente en las políticas económicas del gobierno de EE.UU. favoreciendo los intereses geoeconómicos de China en todo el mundo.

A continuación se presentan algunos extractos relevantes del informe de investigación escrito por Christopher Balding, Profesor Asociado de la Escuela de Negocios HSBC, de la Universidad de Beijing en Shenzhen, China, y también colaborador de Bloomberg:

«Hunter Biden se asoció con el régimen comunista chino. Toda la asociación de inversión es dinero del régimen, del fondo de seguridad social del Banco de Desarrollo de China. En realidad es una subsidiaria del Banco de China. Esto no es más ni nada menos que una jugada financiada por el régimen comunista chino”.

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«Aunque el tamaño total del fondo no puede ser reconstruido, el cofundador taiwanés que está ahora detenido en China, informa que no sería de 1 a 1,5 mil millones de dólares, sino de 6,5 mil millones de dólares. Esto haría que la participación de Hunters, valiera al menos 50 millones de dólares si lo vendiera”.

«El padrino que organiza los negocios de Hunter, es un caballero llamado Yang Jiechi. Actualmente es el Director de Asuntos Exteriores del PCCh, principal estratega de Estados Unidos, miembro del Politburó, uno de los hombres más poderosos de China y confidente del presidente chino Xi Jinping”.

«Se reunió regularmente con Joe Biden durante su período como embajador chino en los EE.UU. cuando Biden presidía el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Más tarde, fue Ministro de Asuntos Exteriores, cuando la asociación de inversión se hizo oficial en 2013”.

La asociación de inversión “Bohai Harvest Rosemont 2013” de Hunter Biden fue establecida por instituciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, la cual tenía la tarea de ganar influencia con los líderes extranjeros, durante el mandato de Yang como Ministro de Asuntos Exteriores.

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«La participación de Hunter en BHR (comprada por 400.000 dólares) tiene ahora un valor aproximado de 50 millones de dólares (honorarios y apreciación de capital basados en los 6.500 millones de dólares AUM de BHR, como dijo Michael Lin)”.

«La postura de política exterior de Joe Biden hacia China, se volvió positiva a pesar de la creciente asertividad geopolítica del país».

Se sabe que China sigue el modelo económico del «capitalismo de Estado», en el que, aunque a las pequeñas y medianas empresas se les permite que operen libremente como ciudadanos comunes, las grandes empresas industriales y las compañías de extracción, especialmente las corporaciones multimillonarias que hacen negocios con clientes extranjeros, son dirigidas por los acólitos del Partido Comunista disfrazados de ejecutivos de negocios.

Además, se alega que China practica la «diplomacia de la trampa de la deuda» para comprar gobiernos enteros mediante la concesión de subvenciones y préstamos financieros, y qué mejor manera de comprar al gobierno rival de los Estados Unidos, que financiando la campaña de Biden mediante la concesión de generosidad financiera a las familias Biden y John Kerry, y otros destacados ex funcionarios de la administración Obama-Biden.

En un informe exclusivo para el Breitbart New del 16 de octubre, Peter Schweizer y Seamus Bruner alegan que los correos electrónicos recientemente obtenidos, de un antiguo socio comercial del círculo íntimo de Hunter Biden, revelan que Hunter y sus colegas, utilizaron su acceso del gobierno de Obama-Biden, para vender influencias a posibles clientes e inversores chinos, incluyendo la obtención de una reunión privada y extraoficial con el antiguo vicepresidente.

Los correos electrónicos nunca antes revelados, que no están relacionados con los correos electrónicos de Hunter Biden publicados por el New York Post, fueron proporcionados a Schweizer por Bevan Cooney, un antiguo socio comercial de Hunter Biden y Devon Archer. Cooney está actualmente en prisión cumpliendo una sentencia por su participación en un plan de inversión de bonos para el año 2016. El informe señala:

«El 5 de noviembre de 2011, uno de los contactos de negocios de Archer le envió un correo electrónico bromeando sobre la oportunidad de conseguir ‘nuevos clientes potencialmente destacados’ ayudando a organizar reuniones en la Casa Blanca para un grupo de ejecutivos chinos y funcionarios del gobierno.

«El grupo era el Club de Empresarios de China (CEC) y la delegación incluía multimillonarios chinos, leales al Partido Comunista Chino y al menos un ‘respetado diplomático’ de Beijing. A pesar de su nombre benigno, el CEC ha sido llamado «un segundo ministerio de relaciones exteriores» de la República Popular China, un gobierno comunista que controla de cerca a la mayoría de las empresas de su país. El CEC fue establecido en 2006, por un grupo de empresarios y diplomáticos del régimen chino”.

«La dirección de la CEC cuenta con numerosos miembros de alto rango del Partido Comunista Chino, entre los que se encuentran Wang Zhongyu (vicepresidente del 10º Comité Nacional del CCPC y secretario adjunto del grupo del Partido), Ma Weihua (director de múltiples oficinas del Partido Comunista Chino) y Jiang Xipei (miembro del Partido Comunista Chino y representante del 16º Congreso Nacional), entre otros”.

«Sé que es temporada política y la gente está indecisa, pero un grupo como este no aparece todos los días», escribió un intermediario llamado Mohamed A. Khashoggi en nombre de la CEC a un asociado de Hunter Biden y Devon Archer. «Una visita a la Casa Blanca y una reunión con un miembro de la oficina del jefe de personal y John Kerry sería genial”.

Los ingresos brutos de las empresas de los miembros de la CEC supuestamente «ascendieron a más de 1,5 billones de renminbi, que en conjunto representan aproximadamente el 4% del PIB de China». El acercamientoa los asociados de Hunter Biden, describió a los miembros chinos de la CEC como «élites industriales», «muy influyentes» y entre «las personas más importantes del sector privado de China en la actualidad», denominadas como la China Inc.

«Hunter Biden y Devon Archer aparentemente entregaron para las elites industrias conectadas al Partido Comunista Chino dentro de diez días… Los archivos de la administración Obama-Biden revelan que esta delegación china efectivamente visitó la Casa Blanca el 14 de noviembre de 2011, y disfrutó de un acceso de alto nivel.

«En los registros de visitantes figura Jeff Zients, el subdirector de la Oficina de Administración y Presupuesto de Obama (OMB), como anfitrión de la delegación de la CEC. Obama había encargado a Zients la reestructuración y, en última instancia, la consolidación de los diversos organismos de exportación e importación en el Departamento de Comercio, un esfuerzo en el que la delegación china tendría un gran interés».

Schweizer sugiere que la reunión pudo haber abierto la puerta para Hunter y Devon Archer a futuro, ya que sólo dos años después formaron el fondo de inversión Bohai Harvest RST (BHR), financiado por el régimen chino, que vio el dinero chino verterse en él para inversiones en empresas vinculadas a la CEC.

Según el informe, «Una de las primeras grandes inversiones de cartera de BHR fue una empresa de transporte como Uber, llamada Didi Dache, ahora llamada/denominada: Didi Chuxing Technology Co. Esta empresa está estrechamente vinculada a Liu Chuanzhi, presidente del Club de Empresarios de China (CEC) y fundador de Legend Holdings, la empresa matriz de Lenovo, una de las mayores empresas informáticas del mundo. Liu es un ex delegado del Partido Comunista Chino y fue líder de la delegación del CEC en la Casa Blanca en 2011. Su hija era la presidenta de Didi».

Después de leer los nombres de estas prominentes élites empresariales y políticas chinas que visitan la Casa Blanca y cultivan amistades personales y relaciones de negocios en las más altas esferas de la administración Obama-Biden, uno se pregunta si esta última formuló políticas comerciales y económicas al servicio de los intereses de las masas estadounidenses, o si se ocupó de los intereses financieros de las élites de poder mundial.

Durante la última década, toda la fabricación se ha externalizado a China, los empresarios chinos están robando puestos de trabajo estadounidenses y las clases trabajadoras estadounidenses tienen dificultades para llegar a fin de mes, pero los demócratas neoliberales se aferran dogmáticamente al fundamentalismo de mercado de la globalización y el libre comercio.

Para entender los agravios reales y percibidos de la base electoral, «extrema-derecha» de Donald Trump, necesitamos entender el orden económico mundial prevaleciente y su pronóstico. Las predicciones de los economistas pragmáticos sobre el capitalismo de libre mercado, han resultado ser ciertas. Se ha puesto en marcha una especie de entropía económica global, y el dinero está fluyendo desde el área de alta densidad monetaria al área de baja densidad monetaria.

El ascenso de los países BRICS en el siglo XXI es la prueba de esta tendencia. Los BRICS están creciendo económicamente porque la mano de obra en las economías en desarrollo es barata; las leyes y derechos laborales son prácticamente inexistentes; los gastos para crear un ambiente de trabajo seguro y saludable son mínimos; el marco regulatorio es laxo; los gastos en protección ambiental son insignificantes; los impuestos son bajos; y, en pocas palabras, las ganancias para las corporaciones multinacionales son masivas.

Así, los BRICS están amenazando el monopolio económico global del bloque capitalista occidental: América del Norte y Europa Occidental. Aquí necesitamos entender la diferencia entre el sector manufacturero y el sector de servicios. El sector manufacturero es la columna vertebral de la economía; no se puede crear una base manufacturera de la noche a la mañana.

Se basa en activos duros: las economías nacionales necesitan materias primas, equipos de producción, infraestructura de transporte y energía y, por último, pero no menos importante, una mano de obra técnicamente educada. Lleva décadas construir y mantener una base manufacturera. Pero el sector de los servicios, al igual que las instituciones financieras occidentales, puede construirse y desmantelarse en un período de tiempo relativamente corto.

Si echamos un vistazo rápido a la economía del bloque capitalista occidental, todavía ha conservado parte de su base de fabricación de alta tecnología, pero está perdiendo rápidamente a la base de fabricación más barata e igualmente robusta de las naciones BRICS en desarrollo. Todo se hace en China hoy en día, excepto los microprocesadores de alta tecnología, software, varios gigantes de Internet, algunos productos farmacéuticos, el Gran Petróleo y la industria de producción de hardware militar y de defensa.

Aparte de eso, toda la economía del bloque capitalista occidental se basa en instituciones financieras: los gigantescos bancos de inversión que dominan y controlan la economía mundial, como JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America, Wells Fargo y Goldman Sachs en los EE.UU.; BNP Paribas y Axa Group en Francia; Deutsche Bank y Allianz Group en Alemania; y Barclays y HSBC en el Reino Unido.

Después de establecer el hecho de que la economía occidental se basa principalmente en su sector de servicios financieros, necesitamos entender sus implicaciones. Como he afirmado anteriormente, lleva tiempo construir una base manufacturera, pero es relativamente fácil construir y desmantelar una economía basada en los servicios financieros.

Además, el sector manufacturero es intensivo en mano de obra mientras que el sector de servicios financieros es intensivo en capital, por lo que este último no crea tantas oportunidades de empleo para mantener la fuerza de trabajo de una nación con empleo remunerado y suficientemente remunerado como el sector industrial.

Aunque los banqueros y los ejecutivos de las empresas de las economías occidentales son los beneficiarios de esas prácticas de explotación, las clases medias y trabajadoras están sufriendo. Además de los partidarios de Trump en los Estados Unidos, los dirigentes populistas de extrema derecha en Europa, también están explotando el resentimiento popular contra el libre comercio y la globalización.

Los Brexiteros en el Reino Unido, los manifestantes de chaleco amarillo en Francia y los movimientos de extrema derecha en Alemania y en toda Europa, son una manifestación de un cambio de paradigma en el orden económico mundial en el que las consignas nacionalistas y proteccionistas han sustituido al mantra del libre comercio y la globalización del decenio de 1990.

Aunque la «agenda extrema-derecha» de la presidencia de Trump ha sido hundida por el establishment político y el estado profundo, los puntos de vista de Trump con respecto a la política y la economía mundial son muy diferentes a los de los demócratas y republicanos del establishment que persiguen la economía neoliberal disfrazada de globalización y libre comercio.

Con su programa antiglobalista y proteccionista, Trump representa un cambio de paradigma en el orden económico mundial. Trump retirando a los Estados Unidos de los tratados multilaterales, reestructurando los acuerdos comerciales, devolviendo las inversiones y los empleos a los Estados Unidos e iniciando una guerra comercial contra China son una revolución silenciosa contra los ideales neoliberales de globalización y libre comercio de los que China es el nuevo beneficiario con su fuerte base manufacturera y su enorme potencial de exportación.

Por lo tanto, es natural que el régimen chino trate de expulsar a Trump de la presidencia con todos los medios disponibles, incluyendo el apoyo financiero a sus rivales demócratas neoliberales, favoreciendo la globalización y el libre comercio, en las próximas elecciones presidenciales de EE.UU. programadas para el 3 de noviembre.

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