Por Andrés Vacca

La administración Trump mediante un comunicado publicado el viernes, emitió fuertes acusaciones contra el régimen comunista chino y lo responsabilizó abiertamente por la pandemia provocada por el virus PCCh.

Ya sea que su surgimiento haya comenzado de forma natural o a través de un laboratorio, la falta de transparencia y la negación por parte del régimen de permitir que la comunidad internacional investigue las causas, lo convierte en el principal responsable de los acontecimientos, asegura el comunicado. 

Durante más de un año, el Partido Comunista Chino (PCCh) ha impedido reiteradamente cualquier tipo de investigación transparente por parte de la comunidad internacional sobre el origen de virus PCCh que provocó la pandemia mundial. Pasado un año de que se diera a conocer la propagación del virus, el régimen chino acepta una investigación por parte de su socio, la Organización Mundial de la Salud (OMS), y se despierta nuevamente la polémica. 

En un fuerte comunicado de prensa, la Casa Blanca responsabilizó al régimen chino por su negligencia a la hora de enfrentar el virus, sobre todo por su falta de transparencia, mentiras y restricciones que imposibilitaron que los científicos y gobiernos del mundo puedan tomar medidas a tiempo para frenar la rápida propagación del virus.

Según denuncia el comunicado, el PCCh lejos de colaborar dedicó “enormes recursos al engaño y la desinformación”, y seguidamente advierte que: “Casi dos millones de personas han muerto. Sus familias merecen saber la verdad. Solo a través de la transparencia podemos saber qué causó esta pandemia y cómo prevenir la próxima”.

El comunicado del gobierno de los Estados Unidos, destaca la importancia de generar una correcta y clara investigación sobre el polémico Instituto de Virología de Wuhan (IVW) para poder llegar a conclusiones certeras sobre el orígen del virus, cómo enfrentarlo y evitar futuras contingencias.

El documento destaca tres elementos sobre el origen del virus PCCh que merecen su especial atención:

En primer lugar abundantes denuncias afirman que los empleados del IVW se enfermaron con el virus a finales de 2019, incluso antes del primer caso informado del brote. 

Con el agravante que “el PCCh ha impedido que periodistas independientes, investigadores y autoridades sanitarias mundiales entrevisten a los investigadores del WIV, incluidos los que estaban enfermos en el otoño de 2019”, dice el comunicado.

En segundo lugar, es de público conocimiento que el IVW venía trabajando por lo menos desde 2016 con coronavirus compatibles con el virus PCCh en animales como murciélagos, ratones y pangolines.

Incluso sus trabajos sobre coronavirus en murciélagos estuvieron registrados en su sitio web, luego de la pandemia fueron alterados y finalmente eliminados.

En tercer lugar y no menos importante, se debería considerar con mucha cautela la actividad militar secreta desarrollada dentro del IVW. 

“El secreto y la no divulgación son una práctica estándar en Beijing. Durante muchos años, Estados Unidos ha expresado públicamente su preocupación por el trabajo pasado de armas biológicas de China, que Beijing no ha documentado ni eliminado de manera demostrable, a pesar de sus claras obligaciones en virtud de la Convención de Armas Biológicas”.

A pesar de que la WIV se presenta a sí misma como una institución civil, Estados Unidos “ha determinado que la WIV ha colaborado en publicaciones y proyectos secretos con el ejército de China. El WIV se ha involucrado en investigaciones clasificadas, incluidos experimentos con animales de laboratorio, en nombre del ejército chino desde al menos 2017”.

Respecto al virus PCCh, el régimen chino posee una ventaja enorme en comparación al resto del mundo por ser el único gobierno que tiene información certera sobre lo que sucedió y sucede en el epicentro del virus. 

Cualquier investigación creíble sobre el virus, debería mínimamente exigir un acceso completo y transparente a las instalaciones del IVW, libre acceso a su documentación y muestras de laboratorio, entrevistas a su personal y registros de investigación. 

“Mientras el mundo continúa luchando contra esta pandemia, y mientras los investigadores de la OMS comienzan su trabajo, después de más de un año de retrasos, el origen del virus sigue siendo incierto. Estados Unidos continuará haciendo todo lo posible para respaldar una investigación creíble y exhaustiva, incluso al continuar exigiendo transparencia por parte de las autoridades chinas”, finaliza diciendo el comunicado.

El comunicado del gobierno de los Estados Unidos se publicó luego de los comentarios del asesor de seguridad nacional, Matthew Pottinger acerca de la existencia de nuevas pruebas del origen del virus PCCh. 

“Hay un creciente conjunto de pruebas de que el laboratorio de Wuhan es probablemente la fuente más creíble del virus”, dijo Pottinger, en una reunión con funcionarios del Reino Unido, según el Daily Mail del 2 de enero.

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