Por Álvaro Colombres Garmendia

La jefa de la Unión Europea y los regímenes de Irán y China “celebraron” la salida de la Casa Blanca del expresidente Donald Trump, dejando entrever en sus mensajes el impacto que tuvieron las políticas del exmandatario republicano.

China

Los medios propagandistas y voceros del régimen comunista chino celebraron alevosamente la salida de Trump.

Xinhua publicó un artículo que decía: “¡Hasta nunca, Donald Trump!”.

Según Breitbart, el artículo de Xinhua decía que los americanos que comparten la oposición de Trump al Partido Comunista Chino son “débiles por dentro” y que la “determinación y fuerza” de China la llevarán a la victoria en su búsqueda por dominar al mundo.

El Global Times, otro medio propagandístico chino, fue un paso más allá, y pretendió publicar las opiniones de los cibernautas sobre Trump (nota: las opiniones en Internet en China están reguladas por el estado y aquellas que no van con la línea del Partido, son censuradas), que lo acusaban de egoísta, deshonesto, populista, antiglobalización, etc.

China Daily, periódico vocero del Partido, también acusó al expresidente de haber intentado un golpe el 6 de enero cuando un grupo de izquierdistas irrumpió en el recinto del Congreso.

Los 4 años de gestión de Trump estuvieron marcados por su fuerte oposición al comunismo, a esta forma autoritaria de gobierno.

Inicialmente, a pesar de la guerra económica, el expresidente se mostró amigable con el líder Xi Jinping, pero las cosas tomaron un giro drástico luego de que Beijing mintiera, con la ayuda de la OMS, sobre el origen y la gravedad del virus PCCh, que afectó seriamente a los Estados Unidos.

Trump fue el primer mandatario en acusar públicamente a China por la pandemia, a lo cual se sumaron gobiernos como el de Australia, dejando a Beijing expuesto al escrutinio internacional.

La guerra de Trump contra el régimen chino escaló de ahí en más. Sanciones a funcionarios involucrados en el genocidio a los uigures de Xinjiang, y a las empresas que usan el trabajo esclavo de estos, destruyeron la fantasía de que China es una potencia mundial y declinaron su poderío económico.

En su salida del Departamento de Estado, Mike Pompeo declaró que las acciones del régimen chino en la provincia de Xinjiang con los uigures eran equivalentes a un genocidio, siendo la primera vez que un gobierno usa oficialmente el término correcto para describir la campaña de eliminación étnica de Beijing.

Irán

El presidente de Irán, Hassan Rouhani festejó el fin de la era Trump en una entrevista con la estación de TV estatal.

Rouhani dijo que Trump era un “terrorista de estado” acusándolo de haber asesinado al General de División Qasem Soleimani, líder de la unidad terrorista el Cuerpo de Guardias Revolucionarios y autor intelectual de las muertes de cientos de estadounidenses y de ataques terroristas en Medio Oriente.

Según la cadena estatal iraní PressTV, el líder iraní declaró: “Hoy es el final de la vida política del individuo que violó el derecho internacional y las obligaciones [de Estados Unidos] durante cuatro años”.

Rouhani expresó su esperanza de que con Biden en la Casa Blanca, Estados Unidos volverá a firmar el polémico Pacto de Irán de la era Obama, que si bien se firmó para que Teherán renuncie a sus pretensiones nucleares, terminó jugando un efecto opuesto, ya que los millones de dólares que Estados Unidos otorgó con el pacto a Irán, fueron usados para avanzar con sus armas nucleares.

“Si ellos (los funcionarios estadounidenses) vuelven sinceramente a la ley y muestran su honestidad en la práctica, nosotros también cumpliremos nuestros propios compromisos”, dijo Rouhani.

Trump no solo retiró a los Estados Unidos del pacto de Irán, sino que impuso severas sanciones económicas al país, evitando que las empresas puedan comerciar con este libremente.

Además de declarar al Cuerpo de Guardias Revolucionarios como una organización terrorista, eliminó al general Soleimani, que operaba varias células terroristas para desestabilizar la región.

El expresidente también logró la firma de tratados de paz entre Israel y varios países de mayoría musulmana como el Reino de Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Sudán, que retomaron sus relaciones diplomáticas, pavimentando el camino para terminar décadas de conflictos inflamados justamente por regímenes como el de Irán.

Unión Europea

El miércoles pasado, hablando frente al Parlamento Europeo, la jefa de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que ahora “tienen un amigo en la Casa Blanca”.

“Esta ceremonia consagrada en la escalinata del Capitolio de Estados Unidos será una demostración de la resistencia de la democracia estadounidense. Y una prueba rotunda de que, una vez más, después de cuatro largos años, Europa tiene un amigo en la Casa Blanca”, declaró Von der Leyen antes de la asunción del demócrata Joe Biden.

Von der Leyen festejó el hecho de que en su primer día, Biden regresó al Acuerdo de París, poniendo la agenda del cambio climático, que se proyecta destruirá millones de puestos de trabajo, dentro de sus prioridades.

Además de salirse del Acuerdo de París, que solo dañaba la economía estadounidense, Trump hizo que los miembros de la Unión Europea aumentaran su gasto en defensa al retirar tropas americanas de Europa.

La líder globalista no ocultó su deseo de aumentar la censura a las voces conservadoras y patriotas en las redes sociales.

Dijo que la Unión Europea y Estados Unidos -ahora bajo la administración Biden- deben “imponer límites democráticos” a los “mensajes de odio”, término con el que las Big Tech y los globalistas suelen llamar a las opiniones de los seguidores de Trump.

En ese sentido, no dejó lugar a dudas su desprecio por la presidencia del mandatario republicano y los millones de personas que lo votaron en las últimas elecciones.

“Aunque la presidencia de Donald Trump puede ser historia en pocas horas, su movimiento no lo será. Más de 70 millones de estadounidenses votaron por él en las elecciones”, se quejó Von der Leyen.

Si bien hubo conflictos entre el bloque europeo y Estados Unidos con tarifas en las importaciones, el mayor contraste entre estas organizaciones globalistas como la Unión Europea y las Naciones Unidas fue la diferencia tajante entre la visión de estos gobiernos autoritarios y el enfoque libertario de Trump.

“Durante décadas, las mismas voces cansadas propusieron las mismas soluciones fallidas, persiguiendo ambiciones globales a expensas de su propio pueblo. Pero solo cuando cuidas de tus propios ciudadanos, encontrarás una verdadera base para la cooperación”, señaló Trump durante la Asamblea General de la ONU 2020.

Y agregó: “Estoy orgulloso de poner a Estados Unidos en primer lugar, como ustedes deberían poner a sus países en primer lugar. Está bien. Eso es lo que ustedes deberían hacer”.

Cuando los globalistas piden más encierros, más censura y venganza y desean obligar a todos a que acepten ideologías no tradicionales, Trump se ganó el afecto de millones de personas en todo el mundo, justamente por promover un modelo de gobierno que prioriza la libertad individual y la creencia de que siendo virtuoso habrá prosperidad.

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