El nuevo Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, desechó en su primer día en la Casa Blanca las políticas para Latinoamérica de Donald Trump y lanzará en estos días su propio programa.

El programa consiste en crear un Fondo de Ayuda Económica para MéxicoGuatemalaEl Salvador y Honduras por 4.000 millones de dólares.

El objetivo de este dinero será «desarrollar la región centroamericana» y crear cierto bienestar en estos países para evitar nuevos éxodos masivos de caravanas migratorias que tratan de ingresar a Estados Unidos. Una política muy parecida a la aplicada en el continente africano, y que solo ha generado pobreza y mayor dependencia de los gobiernos locales.

Quien encabeza este proyecto en la región es el Presidente mexicano, López Obrador. En la tarde del viernes conversaron extensamente Biden y AMLO sobre este tema.

Ambos coincidieron en la necesidad de impulsar el desarrollo para «resolver de fondo el fenómeno migratorio«, en especial, en los países de Centroamérica. 

«Es muy importante la cooperación para el desarrollo, que se puedan apoyar a los países centroamericanos, para que se entreguen apoyos de manera directa, como se está haciendo en México, a los habitantes de Honduras, El Salvador y Guatemala», expresó López Obrador.

Desde el 2018, miles de centroamericanos han tratado de llegar hacia la frontera entre México y Estados Unidos. Sin embargo, la administración de Trump fue implacable y repelió la llegada de todas las movilizaciones.

El ex Presidente firmó en 2019 un convenio con el gobierno de México para que ellos se hagan cargo de frenar la migración ilegal en la región centroamericana, antes de que lleguen a la frontera EE.UU./México. López Obrador, por su parte, firmó un acuerdo similar con Guatemala.

Hace una semanaun grupo de 9 mil personas, en su mayoría jóvenes y madres de familia, provenientes de Honduras, El Salvador, Haití y Nicaragua ingresó a Guatemala de manera forzosa, luego de romper los cercos policiales y militares que impedían su ingreso. 

A pesar de que la caravana de migrantes se dispersó en tres grupos con el objetivo de evadir más controles de seguridad en su paso por el país, varios serían detenidos en el departamento de Chiquimula, al oriente de Guatemala, por lo que las autoridades guatemaltecas procedieron a realizar las acciones respectivas, deportando a más de 3 mil migrantes. 

El presidente Joe Biden no ha emitido ningún comentario para desincentivar a los centroamericanos a realizar esta travesía, aunque si ha prometido que presentará una propuesta para otorgar la ciudadanía a cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados durante los primeros 100 días de gobierno. 

El envío de fondos a la región centroamericana supone otro problema para Estados Unidos. 

Si bien es cierto que los gobiernos de Guatemala y El Salvador han realizado acciones concretas para detener el flujo migratorio hacia los países de Norteamérica, el caso de Honduras, principal aliado de Estados Unidos a lo largo de la historia, y el epicentro de las caravanas migrantes en Centroamérica, podría significar un fracaso para la administración demócrata. 

Varias organismos a nivel internacional han criticado los altos índices de corrupción por parte de funcionarios en Honduras, lo cual genera una falta de respuesta gubernamental a los problemas del país como la inseguridad, la cual es fomentada por el líder Juan Orlando Hernández, según expresan ex integrantes de la Policía hondureña. 

Incluso, el presidente Donald Trump acusó al país centroamericano de robarse la ayuda que el Gobierno estadounidense enviaba: «Esto tiene que parar (…) ellos no hacen nada por nosotros», señaló Trump en el pasado. 

Sumado a esto, el país no tiene un plan para frenar la migración, lo cual ha sido cuestionado por la Cancillería de Guatemala, que señaló a Honduras de «incumplir los acuerdos alcanzados semanas previas entre autoridades de los países del norte de Centroamérica, México, Estados Unidos y agencias de la ONU, por lo que el país carece de confianza para actuar de manera frontal contra la migración ilegal».

Estos 4.000 millones de dólares extraídos directamente del contribuyente norteamericano solo engrosaría los bolsillos de los políticos corruptos centroamericanos, que incluso muchos forman parte de las redes de narcotráfico.

Fuente: derechadiario.com.ar

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