Por Andrés Vacca

El Partido Comunista Chino (PCCh), el viernes pasado oficializó el arresto de la periodista chino-australiana Cheng Lei, luego de que permaneciera seis meses detenida en forma ilegal, sin condena ni argumentos por parte de las autoridades del régimen chino. 

Tras seis meses de reclamos legales por parte de la familia de la periodista Cheng Lei y las autoridades consulares australianas, el régimen comunista chino confirmó la detención acusando a Cheng de “proporcionar secretos de estado en el extranjero”.

Cheng, de 49 años, fue presentadora de noticias de CGTN, la versión internacional de la emisora ​​estatal de propaganda china, CCTV, hasta que finalmente fue detenida en Beijing en agosto de 2020.

6 de noviembre de 2019; Cheng Lei, presentadora de CGTN Europa, en el escenario central durante el segundo día de la Web Summit 2019 en el Altice Arena de Lisboa, Portugal.

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El argumento utilizado por el PCCh para la detención de Cheng, debido a la amplitud conceptos que abarca y su difícil refutación, es uno de los más utilizados por el régimen para encarcelar voces disidentes

Particularmente la detención de Cheng, se dio en medio de un conflicto diplomático entre el régimen chino y Australia que lleva meses sin resolverse, y pareciera que el PCCh está utilizando a personas inocentes como herramienta para negociar o demostrar su poderío.

En este sentido, la ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Marise Payne, dijo el lunes que el gobierno había expresado sus “serias preocupaciones” al régimen chino sobre la detención de Cheng en reiteradas ocasiones, incluido su bienestar y las condiciones de detención las cuales estarían lejos de ser las apropiadas.

“Esperamos que se cumplan los estándares básicos de justicia, equidad procesal y trato humano, de acuerdo con las normas internacionales”, agregó Payne.

En respuesta a los mensajes de la ministra, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China luego de confirmar el arresto, envió una especie de advertencia a las autoridades australianas diciendo: 

“Esperamos que Australia respete seriamente la soberanía judicial de China y se abstenga de interferir en el manejo de casos basado en la ley de China de cualquier manera”, dijo el portavoz del ministerio, Wang Wenbin, en una sesión informativa. 

Los cargos por los que fue acusada Cheng, podrían resultar en una pena de cadena perpetua o incluso de muerte. 

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Louisa Wen, sobrina de Cheng, le dijo a la emisora ​​pública australiana ABC que la familia se consternó cuando fueron notificados por primera vez sobre su detención.

“No entendemos nada sobre el caso”, dijo Wen. “Pero sabemos que ha estado detenida durante cinco meses y medio, y sus condiciones están empeorando”. Cheng, además, tiene dos niños de 11 y 9 años, los cuales están bajo la custodia de su abuela en Melbourne, Australia, sobrellevando una situación de angustia extrema.

Cheng, fue la segunda australiana detenida por las autoridades chinas desde 2019. Lo cual coincide con la fecha en que han aumentado considerablemente las tensiones bilaterales por cuestiones como el comercio, el endurecimiento del control de Beijing sobre Hong Kong y más recientemente el manejo del régimen chino con el brote del virus PCCh, el cual ha sido denunciado por las autoridades australianas frecuentemente.

La creciente tensión entre ambos países y las amenazas de detenciones ilegales de este tipo ha provocado que gran cantidad de periodistas australianos hayan escapado de China durante los últimos meses por temor a recibir represalias por su trabajo.

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