Por Camilo Bello

El poder blando del Partido Comunista chino (PCCh) se refleja en las prácticas, instituciones y estrategias culturales del régimen para combatir los valores democráticos e incluso para perseguir a los oponentes políticos.

Una de las estrategias principales es el uso de su brazo económico para atraer compañías extranjeras que luego juegan un papel importante en la política internacional.

El lobby de Apple y Nike en Estados Unidos para revertir las sanciones por genocidio a China, o las políticas de Alemania encaminadas a favorecer a Beijing para no perjudicar los negocios alemanes en el gigante asiático, son ejemplos del basto poder blando chino en la economía.

El conglomerado del Bayern Munich como poder blando de Beijing

A medida que el dirigente chino Xi Jinping apunta contra Hong Kong, las minorías étnicas de Xinjiang, Taiwán o los Estados Unidos, los ciudadanos de países libres se unen en respuesta a la coerción comunista, y los deportistas no se quedan atrás.

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Mientras que Houston Rockets de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA) y el Arsenal han sido censurados en China por los comentarios de jugadores sobre la situación en Hong Kong y Xinjiang, el conglomerado alemán que apoya el club de futbol Bayern Munich se fortalece abrazando las reglas del PCCh.

El equipo de fútbol Bayern Munich ha fomentado el intercambio cultural y la apertura de escuelas de futbol en China. En principio es una noticia positiva para los clubes expandirse en el mercado, pero Bayern Munich lo ha hecho a pesar de las denuncias del gobierno de Beijing.

Por otro lado, Adidas, uno de los principales socios del club alemán, está en la lista de las compañías que se benefician de trabajo forzado en Xinjiang. Tras las sanciones de Estados Unidos con la administración Trump, Adidas fue una de las empresas que salió manchada por el uso de esta práctica.

Igualmente, Herbert Diess director ejecutivo de Volkswagen, otro socio del club de futbol, a pesar de las pruebas contundentes de trabajo forzado en China, negó conocer la existencia de los campos y defendió las inversiones de la compañía alemana en la región.

Además, la empresa de seguros Allianz recibió los permisos necesarios para operar en pleno en China, a pesar que los entes reguladores chinos han endurecido las reglas bancarias en el país.

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Bayern Munich y sus socios estrechan lazos fuertes con el PCCh y hacen caso omiso a las denuncias de genocidio y violaciones a los derechos humanos. Esta es la misma línea que la canciller alemana Ángela Merkel tiene respecto a China.

Merkel se ha negado a sancionar al gigante asiático y en cambio ha propuesto en varias ocasiones afianzar las relaciones con el principal socio comercial de Alemania.

Repercusiones del poder blando chino

Gran favor hacen al régimen comunista los gobiernos y los empresarios que hacen parte del poder blando. China ha salido victoriosa de disputas y se ha librado de sanciones gracias a la presión diplomática que logra ejercer por medio del poder blando.

Por ejemplo, en la Organización de Naciones Unidas (ONU) 45 países defendieron los campos de concentración donde se ha probado el trabajo forzado. Por otro lado, pocos gobiernos, entre ellos Estados Unidos en 2020, ha pedido cuentas a China por la pandemia de Covid-19, y Alemania por ejemplo, se ha opuesto a estrechar lazos con Taiwán, país que además ha sido excluido de la Organización Mundial de la Salud, justamente por la presión de Beijing.

En la ONU China ha venido desde el año 2012 persiguiendo a las víctimas que demandan ante la organización las constantes violaciones a los derechos humanos por parte del PCCh.

Las comisiones que verifican que los países cumplan con los tratados mínimos sobre derechos humanos, han sido cómplices con el régimen comunista al transferir la “información privada de los denunciantes”.

El poder blando chino también se extiende en los países libres. Estados Unidos, Suecia, Australia y Canadá, han restringido el funcionamiento del los Institutos Confucio. Los institutos forman parte del poder blando chino con fines propagandísticos y de persecución a los ciudadanos y profesores, según las autoridades de estos países.

A medida que los conglomerados empresariales como el club deportivo Bayern Munich y sus socios, o los americanos como Teslafortalecensus relaciones con el PCCh. aportan de manera crucial a la persecución y la imposición autoritaria del régimen de Xi Jinping, según analistas.

Los grupos empresariales y su lobby juegan un papel fundamental en la política interna de los países libres. Las sanciones optadas por la administración Trump, y las recientes por el Reino Unido, Australia y Canadá, son parte fundamental de la defensa de los valores democráticos que China combate.

Fuente: elamerican.com

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