China ha sido la segunda economía más grande del mundo durante una década. Algunas personas le dan crédito al partido comunista chino (PCCh) por haber hecho esto posible. A continuación se analiza cómo, el poder reciente de China se produjo a expensas de los países occidentales, especialmente de los Estados Unidos, así como del pueblo de China.

Ilusiones que tomaron el camino desviado

El PCCh estuvo implementando una economía planificada en sus años tempranos de gobierno en China. Esto suprimió el potencial de China y aisló a la economía china del resto del mundo. La situación cambió en la década de los setenta, cuando los países occidentales, especialmente los Estados Unidos, empezaron a ayudar a China.

Comenzó durante la guerra fría, cuando los países capitalistas, dirigidos por Estados Unidos se enfrentaron al gran poder militar del bloque comunista, liderado por la Unión Soviética. En ese tiempo, Beijing, aunque estaba en el campo comunista, se separó de la Unión Soviética. A los académicos estadounidenses se les ocurrió la idea de llevar a China al lado capitalista para aislar a la Unión Soviética.

Al plan de Estados Unidos se lo llamó la «Revolución Pacífica»: hacer negocios con China y absorberla gradualmente al sistema económico capitalista mundial; esto eventualmente transformaría a China al sistema económico capitalista y en el ínterin, la empujaría a ser un país democrático y políticamente libre.

El presidente Nixon de los Estados Unidos, visitó Beijing en 1972. En ese tiempo, la revolución cultural del PCCh (1966-1976) llevó a la economía china al borde del colapso. La revolución pacífica de Estados Unidos llegó en el momento adecuado para salvar al PCCh. Entonces en 1978, el PCCh anunció el inicio de su reforma económica.

Estados Unidos proporcionó a China muchas tecnologías gratuitas e invirtió cientos de miles de millones de dólares. Abrió a China, el mercado de Estados Unidos y del mundo occidental. También ayudó a Beijing a unirse a la Organización Mundial del Comercio (OMC) incluso después de que la Unión Soviética colapsara y el PCCh lanzara la Masacre de la Plaza de Tiananmen.

Sin embargo, había una brecha en el concepto del plan «Revolución Pacífica»: si Beijing quería convertirse en un jugador calificado en el sistema económico capitalista, debía abandonar su ideología comunista y, lo que es más importante, renunciar a su privilegio de esclavizar a los más de mil millones de personas chinas.

El PCCh no lo aceptaría. Así que jugó su viejo truco: hacer trampa. Prometió cambios que sucederían en un tiempo posterior, pero la mayoría nunca ocurrieron. Mientras tanto, el PCCh cosechó de inmediato, los beneficios de colaborar con Occidente.

El PCCh adoptó la economía capitalista ya que no tenía otra forma de sobrevivir. Pero en su propaganda, le dijo al pueblo chino que esta economía de mercado es la etapa primaria del socialismo, o el “sistema de mercado socialista con características chinas”.

Una vez que el PCCh aflojó su dominio sobre la economía, el pueblo chino, con su herencia de valores tradicionales chinos: trabajo duro, sabiduría y ahorro, trabajó diligentemente para crear un auge económico.

Por lo tanto, el logro económico de China se debió a que Estados Unidos le ofreció la oportunidad y el apoyo, así como también, al pueblo chino que trabajó arduamente para crear riqueza. Pero las ilusiones de los países occidentales de conducir la reforma política de China a través del desarrollo económico, no sucedieron. En lugar de unirse ideológicamente al mundo libre, Beijing creció gradualmente obteniendo más recursos para reprimir a la gente a nivel nacional e impulsar su agenda comunista a nivel mundial.

En el nombre del comunismo: nace una nueva clase de élite

Desde el Manifiesto Comunista de Karl Marx hasta la Unión Soviética y la China comunista, la propaganda comunista siempre ha estado al servicio de los pobres para el igualitarismo. Casi sin excepción, esta mentira endulzada terminó con brutalidad, totalitarismo y un grupo de élite que reprime a la gente políticamente mientras amasa fortuna económicamente.

¿A dónde se fue el dinero en China? Algunas cifras de diferentes investigadores nos permiten vislumbrar: China Merchants Bank informó en 2019 que el 2% de las personas en China controla el 80% de la riqueza, y la Universidad de Beijing informó que en China, el coeficiente de Gini era de 0,73 en 2014 (se considera que un país tiene grandes diferencias en los ingresos si el número es superior a 0,4 y una diferencia severa de ingresos si es superior a 0,5).

Los funcionarios del PCCh usan el poder que tienen para apoderarse de la riqueza del pueblo chino. El beneficio de la apertura de la economía de China fue arrebatado por los 500 principales funcionarios y sus familias. Transfirieron cantidades de dinero fuera de China, incluso a Hong Kong, EE. UU. Y Suiza. En 2020 se informó que 100 chinos han depositado más de 7,8 billones de yuanes (1,2 billones de dólares estadounidenses) solo en el banco suizo UBS.

Los cónyuges e hijos de esos funcionarios residen fuera de China. Según las estadísticas del gobierno de los EE. UU., para los funcionarios del PCCh con rango ministerial o superior, incluidos los jubilados, el 74,5% de sus hijos tienen tarjeta verde o ciudadanía estadounidense y el 91% de sus nietos la tienen.

También el gasto del gobierno mostró una distribución similar de los beneficios económicos. El gasto del gobierno en los EE. UU. es de 3,4% de su PIB nacional, el de Japón es de 2,8%, y en China es el 25,6% .

En Estados Unidos, el ingreso promedio per cápita es 11 veces mayor que en China, mientras que el precio de la vivienda en China es 5 veces mayor que en los Estados Unidos. El primer ministro chino, Li Keqiang dijo en 2020 que había 600 millones de chinos, cuyos ingresos mensuales eran menores a 1000 yuanes ($153 dólares americanos)

El PCCh priva al pueblo de su libertad de religión, expresión, publicación y otras libertades. Esto a la vez permite al PCCh privar al pueblo de la riqueza económica.

Educación, residencia y atención médica muy caras.

El gasto del gobierno de China en educación, está muy por debajo de cualquier país normal. La educación gratuita en los países democráticos es más accesible: la gente no paga colegiatura, libros de texto u otros honorarios. Los gobiernos incluso ofrecen almuerzos a familias pobres.

Contrastando con eso, la educación gratuita de nueve años en China va acompañada de elevadas cuotas que se cobran en varias categorías. Aun así, el gobierno afirma que no tiene dinero para construir suficientes escuelas y no permite que los 60 millones de hijos de trabajadores migrantes (agricultores que van a la ciudad a trabajar) asistan a escuelas en las ciudades donde trabajan sus padres.

El PCCh vincula a las personas con el lugar donde nacieron, a través del sistema de cédula de residencia. Aunque el gobierno quiere que los trabajadores migrantes vayan a trabajar a las ciudades, solo quieren mano de obra, pero nada más. Esos trabajadores migrantes no tienen la condición de residentes en la ciudad y no pueden disfrutar de los mismos beneficios que los residentes de la ciudad, incluidos los derechos para comprar apartamentos, contribuir al sistema de pensiones y comprar seguro médico a través de sus empleadores.

Sus hijos tampoco pueden asistir a las escuelas de la ciudad. Esos niños tienen que quedarse en sus pueblos de origen, separados de sus padres. Hay una historia de una niña que no desayunó durante cuatro años solo para ahorrar dinero y comprar un boleto de tren para poder ir a ver a su madre en la ciudad.

Los gastos médicos son otra grieta que permite de drenaje de dinero en China. Una enfermedad grave puede hacer que una familia de clase media lo pierda todo y se endeude profundamente, sin mencionar a las personas que viven de su sueldo al día y a los agricultores.

Por otro lado, los funcionarios chinos han sacado más de 100 billones de yuanes (US $ 15,1 billones dólares) fuera de China, como su patrimonio propio. ¡Esa cantidad por sí sola podría pagar el seguro médico gratuito de toda la nación durante 625 años!

De hecho, al considerar el gasto público en salud, el 80% fue para el tratamiento y la convalecencia de funcionarios de alto rango y solo el 20% quedó para el público en general. El PCCh incluso mata a personas sanas para obtener sus órganos para estos altos mandos o para sus familiares. Jiang Mianheng, el hijo del exjefe del PCCh, Jiang Zemin, se sometió a tres trasplantes de riñón y mató a cinco personas para que eso sucediera.

Una amenaza para todos nosotros

Mucha gente china puede sentir que si simplemente viven una vida normal y no violan ninguna ley, estarán bien y tendrán una vida lo suficientemente buena. Sin embargo, en un país donde los derechos humanos son ignorados o incluso pisoteados, ese sueño puede ser solo un sueño: cualquiera puede ser secuestrado por el PCCh si este así lo quiere.

Incluso la sustracción de órganos vivos podría pasarte a ti. El PCCh ha inventado una tecnología única llamada «máquina de impacto para lesionar el tronco encefálico». Su función es atar a una persona a esta máquina y hacer que la persona sufra muerte cerebral al instante. Mientras tanto, la sangre de la persona sigue circulando, manteniendo sus órganos vivos y frescos, de modo que el PCCh pueda sacarlos para obtener beneficios de los trasplantes.

El 17 de junio de 2019, el Tribunal Popular de Londres emitió un veredicto, de que el PCCh ha cometido crímenes de lesa humanidad, genocidio y asesinato por su práctica de sustracción de órganos en vida.

Las principales víctimas actuales de la sustracción de órganos vivos por el PCCh son los practicantes de Falun Gong, los uigures y otros grupos minoritarios. Pero cualquier chino puede estar sujeto a ello. En China la tarjeta de identificación de tercera generación ha recogido el ADN del titular de la tarjeta, lo que significa que el PCCh puede convertir a cualquiera en su víctima.

En octubre de 2020, el exministro de Salud de China, Huang Jiefu, dijo que China será el país número uno en trasplantes de órganos. ¿De dónde vinieron esos órganos? La cultura tradicional china cree en enterrar todo el cuerpo y a pocos chinos les gustaría donar sus órganos o sus cuerpos.

Ninguna persona al rededor del mundo es inmune a la amenaza del PCCh. El PCCh ha contaminado de tal manera el medio ambiente de China, que lo está destruyendo sistemáticamente y el impacto se está extendiendo al mundo; el PCCh ha producido productos venenosos y los ha vendido en todo el mundo; el PCCh ocultó y mintió sobre las infecciones por COVID-19 en China y así propagó el virus en el mundo, causando hasta hoy 2,7 millones de muertes en todo el mundo; y el PCCh ha destruido el sistema de valores de la humanidad y arruinado la conexión espiritual de la gente con lo divino.

El economista ganador del Premio Nobel, Friedrich Hayek argumentó en su famoso libro «El camino a la esclavitud», que el comunismo seguramente oprimirá los derechos humanos y finalmente, a los individuos no les quedará nada más que convertirse en esclavos.

De hecho, el objetivo de fondo del comunismo es destruir a la humanidad.

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Fuente: minghui.org

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