Por Raúl Tortolero – gaceta.es

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador está operando cambios estructurales que, en su conjunto, podrían generarle resultados electorales favorables, y que la oposición no ha sabido detener.

Estos ajustes están transformando el rostro de México, y encuentran un sector que los apoya, aunque otros han mostrado su inconformidad.

Son ajustes que no sólo son originados desde el pensamiento clásico marxista-leninista, pero que mezclan éste con una cierta interpretación del “nacionalismo”, que más bien es monopolio estatista, y con algunos tintes del castrismo y del chavismo.

Lea también: Política y mafias: el estancamiento de la crisis de Venezuela

Se trata de una izquierda no ortodoxa, sino posmoderna, que integra muy diversos elementos en su configuración política.

Aquí presentamos 5 puntos estratégicos en los que descansa el nuevo esquema de la Cuarta Transformación.

 1. Soberanía energética

AMLO tiene razón cuando ha criticado que empresas extranjeras vean en México la oportunidad de saquear la riqueza natural, e incluso que inversionistas mexicanos actúen como depredadores del bien común.

Pero la soberanía energética debe poder basarse en permitir inversión de empresas nacionales. A eso se le conoce, justamente, como soberanía nacional, es decir, que el país no necesite depender del extranjero.

Excluir a empresas mexicanas bajo el argumento de que son parte de una supuesta mafia del poder, es negar a los mexicanos el derecho a invertir en el rubro de la energía.

Promover el monopolio estatista, es decir, el control estatal de la producción y distribución de la energía sólo por parte del Estado, es un esquema obsoleto, setentero, marxista, que genera burocracia y corrupción, además del enriquecimiento de la élite del gobierno.

2. Militares en espacios civiles

Defensores del oficialismo niegan que en México esté ocurriendo una militarización, pero la verdad sale a relucir con más de 30 actividades civiles en las que las Fuerzas Armadas no tendrían por qué participar.

La Constitución sólo avala para el Ejército acciones relacionadas con la seguridad nacional, pero los verde olivo ahora construyen un aeropuerto, controlan puertos y aduanas, distribuyen libros de texto, vigilan el tránsito de pipas de combustibles, y hasta se hacen presentes en la campaña de vacunación con armas largas. Esto infunde miedo a la población, que no está acostumbrada a ver militares en actividades de la vida cotidiana

3. Estructura de los “servidores” de la Nación

Se trata de un ejército conformado por 21,300 empleados del gobierno que se dedica a entregar los programas sociales a los beneficiarios en la mano. Son conocidos como servidores de la Nación, o bien, “siervos” de la Nación.

Lea también: Hecho en socialismo: Venezuela triplica el número de pobres de Haití 

Han sido señalados, reiteradamente, como operadores electorales de Morena. De hecho, es difícil poder distinguirlos de éstos, pues ambos usan un chaleco del mismo color guinda.

Su distribución geográfica no parece haber sido diseñada con un criterio de combate a la pobreza, como se supone debería haber sido, sino con un enfoque electoral.

Además, ya fueron vacunados, pero no porque sean personal médico o adultos mayores, como marca el programa de aplicación de las dosis, sino que gozaron de ese privilegio sólo porque el gobierno los necesita para la entrega de sus programas, y esto tiene un impacto electoral en los comicios intermedios del próximo 6 de junio.

4. Asistencialismo con salida electoral

El concepto básico del que parte el asistencialismo de AMLO es la frase: “los pobres primero”, que es justificada incluso desde Jesucristo, quien habría tenido esa preferencia.

Dar a los pobres lo que les ha negado el “sistema capitalista”, o mejor, “el neoliberalismo”, nos conviene a todos según AMLO: a los pobres porque reciben apoyos económicos y con ello pueden sobrellevar su quincena; y al resto de la sociedad porque con ello disminuyen los índices delictivos, o incluso la integración de muchos a las filas de los cárteles de la droga y a la delincuencia organizada.

Pero este asistencialismo tiene un impacto en las elecciones, ya que se construye una base social que depende de “papá gobierno” para vivir, y en retribución, vota por el oficialismo.

El gobierno entrega apoyos mediante 17 programas sociales. Lo cual suma 323 mil millones de pesos, al año, cerca de $16.150.000.000 millones de dólares.

Reciben dinero jóvenes que ni estudian ni trabajan, conocidos como “ninis” –eso sí, un monto menor que estudiantes de universidad que no pocas veces además trabajan–. También, adultos mayores, campesinos, etc.

5. Propaganda en conferencias de prensa

Si bien un gobierno tiene la obligación de informar y ser transparente, en México AMLO usa sus conferencias mañaneras de hasta dos horas o más de duración, para presumir supuestos avances de su administración.

Lea también: Venezuela se posiciona como tierra de narcotráfico e «imperialismo» chavista

Dicho de otra manera, el gobierno hace propaganda exhaustiva todos los días. Pero eso no es todo, sino que ese espacio es usado para ideologizar, para adoctrinar, para promover como buena una forma de pensar y descalificar lo demás.

Atacar a los adversarios políticos es ya todo un deporte nacional para las “mañaneras”, en las que se ventilan temas privados, como contratos laborales de periodistas que le son incómodos al régimen, y en las que se agrede a opositores y se les ponen decenas de calificativos despectivos, se amedrenta a los otros poderes de la Unión, y se usan instituciones para intimidar.

Envía tu comentario

Subscribe
Notify of
guest
13 Comentarios
Más antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios

Últimas