Fuente: es.faluninfo.net

Es difícil creer que la Sra. Yin Liping haya sobrevivido. No solo fue torturada mientras estuvo encarcelada en China, llegando incluso al borde de la muerte en distintas ocasiones, sino que también fue sometida a violencia sexual brutal, obligada a realizar trabajos forzados e inyectada con drogas psiquiátricas en dosis tóxicas, una forma de tortura rutinaria, que se usa en los sistemas carcelarios en China, a menudo con efectos devastadores a largo plazo.

La Sra. Yin es de la provincia de Liaoning y es una practicante de Falun Gong. Fue retenida en varios campos de trabajos forzados, y en septiembre de 2000 fue enviada al famoso campo de trabajos forzados de Masanjia,  porque se negó a ser “transformada”, un término para obligar a los seguidores de Falun Gong a abandonar la práctica y sus creencias.

Falun Gong o Falun Dafa es una disciplina espiritual de la Escuela Buda, basada en los principios de Verdad, Benevolencia, Tolerancia y combinados con una serie de ejercicios de qigong. La practica es perseguida desde 1999 por el régimen comunista chino.

En el campo de trabajos forzados de Masanjia tuvieron algunos de los peores maltratos.

“Me esposaron a una cama y me inyectaron drogas desconocidas durante más de dos meses. Esto provocó que perdiera la visión temporalmente. … Me inyectaron dos o tres ampolletas cada día. Como resultado, desarrollé trastornos endocrinos, incontinencia y tenía sangre en la orina. De igual manera, frecuentemente me violentaban con alimentación forzada que  casi me asfixiaba”, relató la Sra. Yin en una audiencia para la Comisión Ejecutiva sobre China del Congreso en Washington, D.C., el 14 de abril de 2016.

La Sra. Yin, a quien en 2015 se le concedió el estatus de refugiada en los Estados Unidos, también testificó que un día de abril de 2001, ella y otras ocho practicantes de Falun Gong fueron llevadas de Masanjia a la temible ‘cárcel negra’ para ser violadas por los presos varones.

“Cuatro o cinco presos me tiraron a la cama. Algunos sostuvieron mis brazos, algunos sostuvieron mis piernas. Un hombre más joven se sentó encima de mí y me golpeó. Me mareé y me desmayé. Cuando recobré la conciencia, había tres hombres acostados a mi lado. Me di cuenta de que me habían grabado en video cuando fui agredida sexualmente y humillada por estos presos mafiosos”, dijo Yin.

La Sra. Yin también fue detenida durante nueve meses en el campo de trabajos forzados de Liaoyang, tiempo en el que su cabello se tornó gris y su período menstrual se detuvo debido al trabajo agotador, que incluía ayudar a cargar en camiones, ocho toneladas de barras de acero durante el día y atar flores artificiales por la noche hasta las 2 a.m.

Las lágrimas corrían por su rostro mientras hablaba. Dijo que 30 practicantes que conocía personalmente desarrollaron trastornos mentales a causa de la tortura y 10 murieron, ya sea en prisión o después de ser liberados.

“La Sra. Em. Wang Jie fue una de ellas”, dijo, sosteniendo una foto de su amiga. “Murió en mis brazos el 21 de abril de 2012”.

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