Por Santiago Las Heras – gaceta.es

Para ingresar en la provincia de Formosa hay que pagar 5000 pesos. Así lo estipula la reciente decisión del gobernador Gildo Insfrán que contradice incluso las propias reglas dictadas por su propio gobierno.

Con el fin de disuadir la entrada de los formoseños a la provincia, desde mediados de abril rige una medida que obra como una barrera económica. Todo ciudadano que quiera cruzar el río Bermejo deberá abonar la suma de 5000 pesos en concepto de tres hisopados preventivos.

Por estas horas, la cantidad de personas que ingresan a la provincia cayó a más de la mitad desde que rige la normativa.

Según la información oficial que publica el Consejo de Atención Integral de la Emergencia Covid-19, en las semanas que antecedieron al 16 de abril, ingresaron a Formosa entre 600 y 1700 personas por día. Actualmente, el promedio ronda los 300 ingresos diarios.

“Me hacen abonar igual. Si tienes plata, eres bienvenido, si no, te quedas fuera. Esto no es preventivo. El fin es recaudatorio. Es el pago de un peaje”, denunció un ciudadano que no quiso identificarse.

En virtud de esto, ya son más de 100 los grupos familiares que iniciaron acciones judiciales por este inconveniente.
Recordamos que en enero de 2021, algunas familias estuvieron varadas en la ruta que conecta Chaco y Formosa, pese al fallo de la Corte Suprema que en noviembre del año pasado exhortó al gobernador Insfrán a levantar las restricciones.

Según esta nueva medida de tener que pagar para hacerse los hisopado, todo parece indicar que el Gobierno de Formosa halló la manera ideal para desafiar los pronunciamientos del Tribunal Supremo de Justicia, así como otros tantos fallos en contra del estricto protocolo sanitario de la provincia, como el dictamen de la Justicia federal del 19 de marzo, que eximió del aislamiento obligatorio a todos aquellos que ingresaran al territorio con un PCR negativo. 

“La frontera entre Chaco y Formosa parece un control migratorio internacional. Si no salís a hacer una tarea de salud que le interese a la provincia, como, por ejemplo, el traslado de un paciente a Resistencia, te cobran. Yo tengo mi esposa e hijos en Corrientes y pagué los 5000 pesos por cada vez que viajé a verlos”, detalló furioso un empleado del Hospital Central de Formosa.

Pese al silencio oficial por la aplicación de la nueva normativa, el único funcionario que se refirió al respecto fue el ministro de la Comunidad, Aníbal Gómez, quien defendió la medida explicando: “Esto ha permitido disminuir considerablemente la movilidad de personas que se van a otras provincias por cuestiones no esenciales. Lo tenemos que ver como algo muy positivo, porque permite salvar vidas más allá de algunos inconvenientes que siempre estamos dispuestos a subsanar”, se justificó.

Mientras todo esto pasa, personal de un centro vacunatorio echó a funcionarios de Gildo Insfrán que se hicieron presentes para hacer campaña política en el lugar. Así lo denunció una concejal detallando que en la ciudad de Las Lomitas, ubicada a 300 kilómetros de la capital provincial, el personal de salud echó a un grupo de funcionarios del gobierno de Gildo Insfrán que se acercaron para tomarse fotos y hacer campaña.

«Felicito al personal de salud de Las Lomitas que rechazó el uso político de las vacunas», arengó en su perfil de Facebook la concejal Gabriela Neme.

«Que todo el personal de salud pueda ejercer libremente su profesión, sin la obligación de sacarse fotos, realizar gestos políticos y grabar videos agradeciendo a los distintos funcionarios de Insfrán que participan de las jornadas de vacunación», reclamó.

“El gobernador y sus funcionarios deben entender que las vacunas son del y para el pueblo. No Gildo [Insfrán], las vacunas no son de su propiedad”, concluyó la concejal Neme quien fue detenida en enero pasado cuando denunció al gobernador por las condiciones en los centros de aislamiento de enfermos de coronavirus en esa provincia.
En esa ocasión, la presentación judicial se había realizado tras conocerse un video que registró la situación en esas instalaciones. Los vecinos aseguraron entonces que eran obligados a alojarse en lugares en los que no se cumplían las normas de aislamiento e higiene.

Al parecer, nada ha cambiado en Formosa. La pandemia continúa azotando la provincia y la impunidad del Gobiermo de Gilgo Insfrán sigue más vigente que nunca.

A esta altura de los hechos, cabe recordar que hace poco más de un año, en una gira por el interior del país, al visitar la provincia de Formosa, el presidente Alberto Fernández le dedicó casi la totalidad de su discurso a ponderar al dirigente peronista que gobierna la provincia desde 1995: «Yo digo que quiero a Formosa porque conozco a Gildo. Lo conozco en su dimensión política, pero también en su dimensión humana. Es uno de los mejores políticos y seres humanos”.

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