Por Emmanuel Alejandro Rondón – elamerican.com

Cuba despertó. Tras varias décadas de letargo, los cubanos salieron masivamente a las calles dentro y fuera de la isla para pedir una cosa: la caída del comunismo. «¡Libertad!», «abajo la dictadura», «Díaz-Canel singao» fueron algunos de los gritos contra el régimen castrista. Sin embargo, luego de 62 años bajo un modelo de partido único, inequívocamente dictatorial, aún hay personas que se ponen del lado de la tiranía cubana. Esos son los más de 400 artistas, políticos, intelectuales y activistas que, a través de una misiva publicada en The New York Times, pidieron el fin del embargo al Gobierno de Joe Biden contra la dictadura comunista.

«Es hora de emprender un nuevo camino en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Nosotros, los abajo firmantes, hacemos este llamamiento público y urgente para que rechace las crueles políticas puestas en marcha por la Casa Blanca de Trump que han creado tanto sufrimiento al pueblo cubano», reza la carta que fue firmada por diversas personalidades, entre los nombres destacados están: el expresidente brasilero Lula Da Silva —uno de los fundadores del Foro de Sao Paulo, encarcelado por casos de corrupción en su momento—; el también expresidente ecuatoriano Rafael Correa, otro prominente político socialista latinoamericano, el director de cine Oliver Stone, el actor Mark Ruffalo, las actrices Jane Fonda y Emma Thompson, el intelectual Noam Chomsky y también Black Lives Matter; que anteriormente publicó un comunicado lleno de mentiras a favor del régimen castrista.

La carta titulada Let Cuba Live, publicada en el Times el pasado 23 de julio, continúa explicando que, por culpa de Estados Unidos, Cuba padeció en demasía la pandemia del coronavirus. En ningún momento de la carta otorgan responsabilidad al régimen castrista.

«Cuba —un país de once millones de habitantes— vive una difícil crisis por la creciente escasez de alimentos y medicinas. Las recientes protestas han llamado la atención del mundo. Aunque la pandemia de COVID-19 ha sido un reto para todos los países, lo ha sido aún más para una pequeña isla bajo el pesado peso de un embargo económico», dice la carta. «Nos parece inconcebible, especialmente durante una pandemia, bloquear intencionadamente las remesas y el uso por parte de Cuba de las instituciones financieras mundiales, dado que el acceso a los dólares es necesario para la importación de alimentos y medicinas».

Esta parte de la carta carece de base fáctica. Primero, el embargo americano solo se aplica a empresas americanas y La Habana puede hacer tratos con el 85 % del mundo libre; además, el embargo no aplica para medicinas, comida o ayuda humanitaria. De hecho, el bloqueo de suministros básicos es mantenido por el propio régimen castrista que recientemente levantó sus propias restricciones permitiendo la entrada al país de insumos de primera necesidad.

Por si fuera poco, el embargo americano tiene una serie de excepciones donde se deja la posibilidad de que una empresa de Estados Unidos pueda obtener una licencia para importar hacia la isla productos como alimentos, software, medicinas, entre otras cosas. Tal es así que Estados Unidos exporta hacia Cuba alrededor de $277 millones al año —en valor de mercancía— de los cuales $180 millones son alimentos.

Pese a esos hechos, los firmantes insisten en que el Gobierno del expresidente Donald Trump es el responsable de impedir el bienestar para las familias cubanas. 

«Durante la pandemia, la administración de Donald Trump endureció el embargo, dejó de lado la apertura de Obama y puso en marcha 243 ‘medidas coercitivas que han estrangulado intencionadamente la vida en la isla y han creado más sufrimiento’», se lee. «La prohibición de las remesas y el fin de los vuelos comerciales directos entre Estados Unidos y Cuba son impedimentos para el bienestar de la mayoría de las familias cubanas».

«’Estamos con el pueblo cubano’, escribió usted el 12 de julio. Si es así, le pedimos que firme inmediatamente una orden ejecutiva y anule las 243 ‘medidas coercitivas’ de Trump», pidieron los firmantes.

Luego de pedir al presidente Biden que vuelva a la política del deshielo de Obama, citando, además, la resolución de Naciones Unidas para finalizar el embargo, los firmantes pidieron a la administración demócrata que normalice las relaciones con La Habana: «Le pedimos que pongan fin a las ‘medidas coercitivas’ de Trump y vuelvan a la apertura de Obama o, mejor aún, que inicien el proceso para poner fin al embargo y normalizar plenamente las relaciones entre Estados Unidos y Cuba».

Una carta favorable a la tiranía castrista

El régimen comunista cubano, liderado siempre por los hermanos Fidel y Raúl Castro, y que hoy tiene a la cabeza al dictador Miguel Díaz-Canel, durante mucho tiempo ha gozado del apoyo de los artistas, intelectuales y personalidades progresistas que no apoyan la causa cubana, sino el bando de la bota que los oprime.

La carta publicada en el New York Times no solo contiene mentiras impulsadas por la propaganda castrista, sino que ignora deliberadamente a los cientos de miles de cubanoamericanos que estuvieron protestando a lo largo y ancho de Estados Unidos contra el comunismo, el castrismo y también la poca dureza aplicada hacia el régimen por parte de la Administración Biden.

El lunes 26 de julio, tan solo tres días después de publicarse la carta, millones de cubanoamericanos de todo el país, especialmente de Florida, llegaron a Washington DC para manifestarse frente a la Casa Blanca pidiéndole a la Administración Biden que endurezca su política exterior contra el régimen castrista.

A las manifestaciones se unieron diferentes representantes, entre ellos, los congresistas Dan Crenshaw (R-TX) y María Elvira Salazar (R-FL), quienes también pidieron mayor compromiso al Gobierno de los Estados Unidos para con los cubanos.

«Esta Casa Blanca debe representar la libertad», dijo Crenshaw a la comunidad cubanoamericana. «Hace más de 30 años, Ronald Reagan exigió a los comunistas que tumbasen el muro [de Berlín], y eso es lo que necesitamos escuchar a Joe Biden decir hoy».

Asimismo, María Elvira Salazar pidió por el restablecimiento de la conectividad para que los cubanos puedan seguir denunciando al mundo la represión a manos de la fuerzas de seguridad del castrismo.

«Necesitamos hacer dos cosas», dijo Salazar en su mensaje, «llamar a la Casa Blanca y pedir (…) que se involucre y llame a la comunidad internacional para que esté con nosotros. Número dos, lo más importante, lo inmediato: hay que poner internet. ¿Por qué? Porque en el momento que el pueblo cubano no se sienta solo y sepan que los palos, las torturas, los tiros y todo lo que están sufriendo lo vamos a ver y habrá millones y millones de cubanos en las calles».

Pese a que algunos medios insisten en que los cubanos están protestando, únicamente, por medicinas y comida, la realidad es que el pueblo en Cuba se alzó pidiendo al unísono libertad.

«Viví en el comunismo 30 años, vivir en el comunismo es vivir sin zapatos, vivir quitándote la leche a los siete años, vivir una niñez sin carne, comiendo lo que se pueda conseguir. Vivir en el comunismo es no vivir», dijo Barbara, una tiktoker cubana que llegó a Estados Unidos hace muy poco tiempo atrás. Ella está, al igual que miles, marchando contra la tiranía.

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