Por Andrés Vacca – BLes.com

La Organización de Naciones Unidas (ONU), luego de emitir el lunes 9 de agosto un alarmante informe sobre el supuesto calentamiento global y el cambio climático, anunció que está estudiando la posibilidad de rociar “aerosoles de sulfato” sobre la superficie de la Tierra con el objetivo de reducir el impacto de los rayos solares y así lograr disminuir la temperatura global.

El lunes, la ONU publicó un informe de “código rojo” que advirtió sobre “olas de calor mortales, huracanes gigantescos y otros extremos climáticos” si no se toman medidas drásticas rápidamente para detener el cambio climático provocado por el hombre, según reportó Reuters.

El organismo que emitió el polémico informe es el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, quienes no dudaron en culpar al ser humano por los desastres naturales, lo que motivó al Secretario General, Antonio Guterrez a solicitar el fin total del uso de carbón y combustibles fósiles.

Según el informe, la ONU está considerando activamente los “métodos controvertidos” de geoingeniería para limitar y revertir los aumentos de temperatura global. 

Entre las opciones de geoingeniería que se están barajando seriamente, lo que resultó ser sumamente alarmantes para algunos científicos, esta la emisión dirigida de ciertos químicos a la atmósfera terrestre lo cual, según el IPCC, podría reducir la temperatura global media de la tierra.

“Por ejemplo, los seres humanos podrían rociar aerosoles de sulfato – diminutas partículas reflectantes – en la estratosfera de 20 a 25 kilómetros (12 a 16 millas) sobre la superficie de la tierra para reflejar más luz solar de regreso al espacio, lo que reduce las temperaturas globales”, afirma el informe.

Muchos científicos encendieron la alarma ante la posibilidad de que el ser humano comience a “jugar a cambiar el clima de la tierra”, advirtiendo que los experimentos podrían tener consecuencias catastróficas para la humanidad.

Govindasamy Bala, autor principal del informe del Instituto Indio de Ciencia, comentó que la ciencia está en condiciones de rociar aerosoles de sulfato a la atmósfera. Pero también advirtió que estas partículas tienen el efecto secundario de reducir la precipitación media. Para lo cual, habría que además implementar un método alternativo que permita diluir las nubes más elevadas y así contrarrestar el efecto y lograr aumentar las precipitaciones. 

Ahora bien, “creo que la próxima gran pregunta es, ¿quieres hacerlo?…Eso implica incertidumbre, cuestiones morales, cuestiones éticas y gobernabilidad”, dijo el científico.

También destacó que con este tipo de intervenciones algunas regiones podrían “ganar” con un mundo potencialmente más frío, mientras que otras se verían sumamente perjudicadas, pudiéndose eliminar todas las condiciones de producción agrícola-ganadera existentes. 

Paulo Artaxo, otro autor principal y físico ambiental de la Universidad de Sao Paulo, aseguró que “la ciencia no está lo suficientemente madura” para implementar la geoingeniería.

“Los efectos secundarios de cualquiera de las técnicas de geoingeniería conocidas pueden ser muy significativos…La sociedad debe considerar si estos efectos secundarios son demasiado grandes para probar cualquier estrategia” 

Los sectores globalistas han estado a la vanguardia en el estudio de estos controvertidos métodos de geoingeniería para modificar artificialmente el clima, como rociar aerosoles de sulfato o incluso estacionar naves espaciales gigantes sobre la tierra para desviar la luz solar.

Gran parte del lobby para implementar tales medidas fue financiado por personas como Bill Gates, quien en 2012 se unió a grupos de científicos para financiar y defender públicamente “métodos de geoingeniería como rociar millones de toneladas de partículas reflectantes de dióxido de azufre a 30 millas sobre la tierra”, buscando generar este mismo efecto.

Por lo pronto entre los promotores de difundir el pánico por el cambio climático, los mismos que buscan implementar el llamado “Green New Deal”, pareciera existir un consenso en la eliminación del uso de combustibles fósiles en el corto plazo. Esto podría generar un escenario verdaderamente caótico a nivel mundial, incluyendo un quiebre total de la economía tradicional, al mismo tiempo que podrían darse fuertes colapsos energéticos y logísticos que dejarían aisladas a millones de personas en todo el mundo.

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