Fuente: mpr21

El ministro canadiense de Transición Digital, Éric Caire, declaró el martes que el código QR no podía ser falsificado ni copiado. Ayer, tres días después, un grupo de piratas informáticos ya lo habían hackeado, apoderándose de sus datos sanitarios y de los de otros cinco políticos de Quebec.

Serían un hazmerreir, de no ser porque la información médica es confidencial y los piratas canadienses han demostrado, por si quedaban dudas, que se pueden recabar los historiales médicos de cualquiera.

Los pasaportes de vacunas carecen de seguridad; están a merced de los instrusos y, en consecuencia, pronto se convertirán en una mercancía apetecible para las compañías de seguros y las empresas que trafican con bases de datos.

“El apellido, el nombre, la fecha de nacimiento, el lugar de vacunación… Es fácil de conseguir. No es una información muy segura. Puedes descargar el código QR de cualquier persona”, explicaron los piratas, quienes añadieron que la configuración del sitio web facilita la captura de la información confidencial.

Los piratas canadienses mostraron la información relativa al Primer Ministro de Quebec, François Legault, de su ministro de Sanidad, Christian Dubé, y otros cinco miembros de su gabinete.

La acción demuestra que una persona que no se ha vacunado podría crear fácilmente una identidad digital falsa que le permitiera entrar en los locales para los que se exige el pasaporte sanitario, ya que los códigos QR no están asociados a una fotografía.

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