Por María José Olea Álvarez – Panampost.com

Tres mujeres cubanas iniciaron una huelga de hambre frente a la sede de la ONU en Nueva York, protestando por la crisis que azota a la isla. Las activistas Anisley Pérez, Niurka Préstamos y Yamisderky Pelier viajaron desde Miami para exigir al organismo una respuesta ante la grave situación en Cuba. «Estamos aquí para que el mundo sepa lo que pasa», afirmó Pérez a la agencia EFE. 

Desde el sábado las isleñas solo ingieren agua, como una forma de reclamar la atención de la comunidad internacional ante el clamor de su pueblo. En ese orden, las manifestantes también se pintaron la cara con señales de auxilio «SOS» y levantaron carteles de protesta. En ellos se leían consignas como «No más genocidio» y «Si me llega a pasar algo, sigan luchando por Cuba».

Desde el frontis de la ONU, las activistas emplazaron a la institución a tomar medidas concretas. «Vamos a estar aquí hasta que nos escuchen o nos metan a la cárcel, pero necesitamos que pase algo, porque mientras ellos determinan qué hacen, nuestro país se está muriendo», aseguró Pérez.

El petitorio

Las cubanas enviaron una carta con sus demandas a Mary Lawlor, relatora especial de derechos humanos de la entidad. En ella solicitan la expulsión de Cuba del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ya que «llevan 62 años violándolos, callando y cometiendo genocidio con el pueblo».

El país caribeño se incorporó a esta agrupación en octubre de 2020, con un 88 % del respaldo de sus miembros.  Asimismo, se sumó Rusia y China con una aprobación de un 82 % y 72 % respectivamente. Todos estos países han sido sumamente cuestionados en materia de derechos humanos.

Por otra parte, las manifestantes reclaman ayuda humanitaria por la crisis sanitaria por COVID-19. «Se nos están muriendo nuestros cubanos a cada segundo y en la isla están colapsados los hospitales por falta de medicinas», denunciaron en el escrito. Además, recalcaron que estos medicamentos «no les faltan a los dirigentes de la dictadura» .

También acusaron la represión impulsada por el régimen castrista durante el último tiempo. Las isleñas aludieron principalmente al Decreto-Ley 35, la nueva normativa que criminaliza la disidencia en Internet.

El silencio de la ONU

A partir de las protestas de julio, cientos de cubanos salieron a manifestarse en contra de la dictadura de Miguel Díaz-Canel. Fue tal el revuelo en la isla, que las movilizaciones se propagaron mucho más allá del país caribeño. En EE.UU. por ejemplo, la sede de la ONU en Nueva York se transformó en un importante foco de resistencia cubana.

«Le pedimos a esta organización, que si realmente no tiene vínculos con el comunismo, si realmente están para ayudar a los países que sufren de una dictadura como la de los Castro, demuestren de verdad que están a favor de la libertad y de la paz en el mundo» expresó un inmigrante cubano según La Voz de América. El ahora residente en EEUU también recalcó: «Que lo hagan, que tomen acción hoy y ayuden a ese pueblo de Cuba que lo necesita».

La inacción del organismo no pasó desapercibida tras los primeros días de protestas. José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch (HRW), instó a la Alta Comisionado para los derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, a que se pronunciara. «¿Romperá el silencio ahora que el régimen está reprimiendo la manifestación más importante en el país en décadas?», apuntó el funcionario.

Pocos días después, Bachelet se manifestó pidiendo la liberación de los manifestantes detenidos en Cuba por «ejercer su derecho a la libertad de reunión pacífica, opinión y expresión». Además, llamó al diálogo entre las partes: «Insto al Gobierno a abordar los reclamos de los manifestantes a través del diálogo y a que respeten y protejan plenamente los derechos de todas las personas», afirmó la encargada de la ONU.

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