Fuente: Minghui.org

Recientemente, algunos gobiernos locales de China continental exigieron públicamente que todos se vacunaran, y empezó una campaña de vacunación por todas partes.

Caos relacionado con las vacunas

Algunas provincias o ciudades amenazan a sus funcionarios con despedirlos si no cumplen una tasa de vacunación del 100%. Para mantener sus puestos de trabajo, los funcionarios inventan todo tipo de formas para lograrlo.

Por ejemplo, algunos gobiernos locales exigen a cada empleado del gobierno identificar y “animar” al menos a dos personas a vacunarse en un plazo de tres días. A estos empleados les pidieron que presentaran su renuncia en caso de no cumplir la tarea.

La Agencia de Salud de la ciudad de Ezhou, en la provincia de Hubei, anunció que quienes se nieguen a vacunarse sin tener exenciones válidas quedarán registrados en sus expedientes personales como personas con un mal historial.

Los niños tampoco se han salvado. El condado de Zhengyang, en la provincia de Henan, emitió un aviso para exigir a todos los alumnos de primaria y secundaria presentar los certificados de vacunación de sus padres y de los dos pares de abuelos; de lo contrario, los niños no podrán ir a la escuela.

En una escuela de la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, se instó a los alumnos a denunciar a las personas que no estuvieran vacunadas. De hecho, se pidió a cada alumno que denunciara al menos a dos personas no vacunadas.

La “culpa” por asociación también se convirtió en una norma. El gobierno del pueblo de Taocheng, en la ciudad de Chongzuo, Provincia de Guangxi, afirmó que el gobierno central hizo de la vacunación una “responsabilidad” y una “obligación” que todo ciudadano debe cumplir. Si una persona tiene derecho a vacunarse pero se niega, toda su familia se verá afectada y le retirarán todos los subsidios. En un video, se puede ver que una persona lisiada por una vacuna infantil fue amenazada por los funcionarios del pueblo con la supresión del subsidio por discapacidad cuando se negó a recibir la vacuna Covid.

Los policías están muy involucrados. La policía de tráfico de la ciudad de Baotou, en Mongolia Interior, fue al peaje de la autopista para vacunar a las personas que pasaban por allí. La ciudad también envió agentes a inspeccionar cada pueblo, tanto a los residentes como a los familiares que estaban de visita, para ver si habían sido vacunados.

Un agricultor del condado de Pingchang, en la ciudad de Bazhong, provincia de Sichuan, dijo que los funcionarios del Partido Comunista Chino (PCCh) y la policía actuaban como locos en su zona. Más de una docena de funcionarios se presentaron en su casa. Lo inmovilizaron en el suelo y le inyectaron la vacuna a la fuerza.

¿1.900 millones de dosis sin afectados ni víctimas?

Como cualquier otra campaña del PCCh, no se permite otra voz que la del Partido. Un grupo de WeChat constituido por trabajadores de la salud del Hospital del condado de Guantao, en la provincia de Hebei, muestra que el hospital tiene prohibido emitir cualquier informe de diagnóstico que pueda justificar la exención de la vacuna. En otras palabras, el hospital tiene la orden de administrar las vacunas independientemente de las contraindicaciones. Con el fin de forzar la vacunación, los gobiernos u organizaciones de nivel inferior del PCCh no tienen en cuenta la vida de las personas.

Sin embargo, según las publicaciones en Internet y los informes de Radio Free Asia, solo en el último mes se han presentado al menos más de una docena de denuncias de lesiones graves o muertes después de la vacunación en la ciudad de Leshan (en la provincia de Sichuan), en las ciudades de Zhangjiagang y Jiangyin (ambas en la provincia de Jiangsu), en la ciudad de Meizhou (en la provincia de Guangdong), en la ciudad de Shijiazhuang (en la provincia de Hebei) y en otros lugares. Sin embargo, las autoridades han bloqueado estrictamente esta información. Por el contrario, muchos países publican datos que indican los efectos secundarios y los acontecimientos adversos. Pero en China, después de 1.900 millones de dosis, no se ha publicado ni un solo caso de efecto adverso o muerte. ¿Cómo es esto posible?

A pesar de la campaña de vacunación del PCCh, el efecto real de las vacunas es ampliamente cuestionado por los ciudadanos comunes. En la nueva oleada de brotes en Nanjing y Yangzhou (ambas en la provincia de Jiangsu), la mayoría de las personas infectadas han sido totalmente vacunadas, y sin embargo, algunas de ellas enfermaron gravemente o en estado crítico después de contraer el virus. El 21 de agosto, Shanghái confirmó cinco casos de transmisión local, todos estaban totalmente vacunados.

Cada vez más personas están cuestionando la eficacia de las vacunas, especialmente porque algunas escuelas están obligando a los niños a vacunarse antes de comenzar el curso escolar. Esto causó una reacción de los padres. Uno dijo: “Si algo le pasa a mi hijo por culpa de las vacunas, no lo dejaré pasar”.

Según un informe de la BBC, entre los 26 médicos de Indonesia que murieron por el coronavirus en junio de este año, al menos 10 de ellos fueron vacunados con la vacuna CoronaVac (también conocida como Sinovac) de China. De hecho, todos ellos habían recibido dos dosis.

Los casos mencionados han demostrado que la vacuna del PCCh no ha demostrado su eficacia, ni en lo referente a la protección contra el virus ni a la reducción de la enfermedad grave y la mortalidad. Incluso las vacunas de los países desarrollados han mostrado una tendencia al aumento de los casos de virus mutados, lo que significa que el papel de las vacunas es profundamente confuso tanto para los científicos como para los gobiernos.

La orden del PCCh de la vacunación no es por la salud del pueblo, ni por el propósito de abrir el país después de que la inmunización masiva haya alcanzado un cierto nivel (por ejemplo, Singapur abrió su frontera después que el 80 por ciento de su población estuvo totalmente vacunada). Por el contrario, se trata simplemente de cumplir con la tarea establecida por los altos mandos. Esto se debe a que, cuando alguien se infecta después de haber sido vacunado, ya no es responsabilidad de los dirigentes del gobierno, sino el “fracaso de la vacuna”.

Una nueva versión de “El gran salto adelante”

El uso de métodos extremos e incluso violentos por parte del PCCh para imponer la vacunación recuerda a la campaña del Gran Salto Adelante (1958-1962).

El rendimiento normal de un mu (0.16 acres = 648 m²) de tierra es de unos cientos de kilos (libras) de grano, y no más de 318 o 363 kg (700 u 800 libras). Sin embargo, después que el PCCh lanzó la campaña del Gran Salto Adelante en 1958 para avanzar hacia el comunismo, el régimen pidió a los agricultores que produjeran la mayor cantidad posible de cosechas. Los agricultores tenían dudas, pero algunos cuadros de los pueblos respondieron al requerimiento del Partido amontonando el grano de diez acres de tierra y asegurando que era de un acre de tierra, inflando artificialmente el rendimiento del grano.

El 8 de junio de 1958, el Diario del Pueblo publicó un informe en el que se afirmaba que la segunda brigada de producción de la sociedad agrícola satélite del condado de Suiping, provincia de Henan, tenía un rendimiento promedio de 955 kg (2.105 libras) de grano por 648 m² (1 mu). Después de difundirse la noticia, el 12 de junio de ese año, el Diario del Pueblo publicó otro informe según el cual la primera brigada de la sociedad agrícola satélite del condado de Suiping tenía un rendimiento promedio de 1.602 kg (3.530,75 libras) por 648 m² (mu). Un mes después, el 12 de julio, el Diario del Pueblo publicó un tercer informe diciendo que la comuna de Chengguan en el condado de Xiping, provincia de Henan, tenía un rendimiento de 3.320 kg (7.320 libras) por 4047 m² (por acre).

Se sabe que más de 30 millones de personas murieron de hambre durante la hambruna de tres años, de 1959 a 1961. Incluso el exlíder Liu Shaoqi dijo que no fue un desastre natural, sino uno provocado por el hombre. Ahora, el mandato de la vacuna es como una versión mejorada del desastre del Gran Salto Adelante, que obliga al pueblo chino a una situación más peligrosa ante el furioso virus mutante.

Observaciones finales

Desde que el PCCh tomó el poder hace más de 70 años, ha inculcado la idea del ateísmo para luchar contra el Cielo y la Tierra, afirmando que “los seres humanos conquistarán el cielo”.

Sin embargo, ya sea el coronavirus, las inundaciones de Zhengzhou o las catástrofes naturales y provocadas por el hombre que han ocurrido en los últimos dos años, todas nos muestran la vulnerabilidad de las personas ante las catástrofes y lo absurdo que es el lema “los seres humanos conquistarán el cielo”.

De hecho, en la antigua China, la gente en general creía en la armonía del Cielo, la Tierra y la humanidad. Entendían que solo apreciando la virtud y actuando de acuerdo con la propia conciencia, una persona recibirá bendiciones.

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