Por Carlos Esteban – La Gaceta de la Iberosfera

¿De qué me suena? Joe Biden ha calificado de «extrema» la plataforma política de la nueva Agenda MAGA del expresidente de Estados Unidos, que se está llevando el gato al agua en las primarias previas a las cruciales elecciones de medio mandato.

Desde la Iberosfera puede parecernos la cosa más común del mundo el que un político llame “extremista” a cualquiera de sus rivales, pero en Estados Unidos no es en absoluto común, por dos motivos. El primero es que no hay más que dos partidos de cierta entidad, con posibilidades reales de gobernar, con los que llamar «extremistas» a los otros es como presumir de que eres el único partido votable. El segundo es que ambos llevan más de un siglo alternándose el poder.

Es una reacción desesperada. La Administración Biden tiene la misma popularidad que una enfermedad venérea y muy mal tienen que ponerse las cosas para que los republicanos no recuperen tranquilamente el Congreso y un puñado de gobiernos de estados en disputa, dejando a la Casa Blanca renqueando en su acción de gobierno. Eso, sin contar con que ya ni la pandemia ni la guerra en Ucrania y el «¡que vienen los ruskies!» funcionan para distraer a los norteamericanos de la responsabilidad del Gobierno federal en el deplorable estado de la economía estadounidense.

Para acabar de arreglar las cosas, no van a enfrentarse a un Partido Republicano limpio de trumpistas. Al contrario, el dedo de Donald sigue siendo el de un Midas político que convierte en oro elegible todo candidato que toca en las primarias. Es decir, que no solo con toda probabilidad los republicanos les van a arrebatar el Congreso, sino que van a hacerlo con una escuadra más MAGA que nunca.

El caso es que el presidente reconoció (¿alertó?) que el espíritu de Donald Trump flotaba sobre las propuestas del Partido Republicano en defensa de la reducción de impuestos, una política de comercio exterior de América Primero y la seguridad de las fronteras.

Durante su discurso, Biden buscó distanciar su propia agenda económica de la de Trump diciendo: «Es una agenda MAGA. Mientras tanto, los millonarios y multimillonarios y las corporaciones hacen su agosto». Sí, ya sé, no tiene ni la más ligera relación con la realidad (que se lo pregunten a Disney), pero ya estamos en campaña. «Creo que es realmente escandaloso», continuó Biden, y agregó: «Es extremo, como lo son la mayoría de las cosas de MAGA».

Es escandaloso que el partido rival tenga una plataforma distinta a la propia. El comentario venía a cuento de una propuesta del senador republicano por Florida Rick Scott, a la que trató de pasar como típica del nuevo GOP. No, lo bueno es lo que promueve Bien, que lo presentó así: «Mirando hacia el futuro, tengo un plan para reducir el déficit aún más, lo que ayudará a reducir las presiones inflacionarias y a reducir los costos de todos».

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