Fuente: Kontrainfo

De modo similar al “Evento 201”, que simuló una “pandemia de coranavirus” en octubre de 2019, meses antes del primer brote que dio inicio a la emergencia del Covid, ahora se conoció que un organismo global, el NTI (Nuclear Threat Initiative), financiado por la Bill & Melinda Gates Foundation y la Rockefeller Foundation, realizó una simulación de una “pandemia de viruela del mono” en marzo de 2021, medio año antes de que se declararan los primeros brotes de lo que ya es visto como una “posible nueva pandemia” por dirigentes políticos mundiales, como el presidente norteamericano Joe Biden. Como si esto fuera poco, el documento preveía con rigurosidad profética que la pandemia se iniciaría “en mayo de 2022”.

NTI se define a sí misma como “una organización de seguridad global sin fines de lucro enfocada en reducir las amenazas nucleares y biológicas que ponen en peligro a la humanidad”. Entre sus colaboradores, se encuentra personal de la USAID (entidad siempre ligada a la inteligencia norteamericana) y miembros del Departamento de Estado de los EEUU. Como asesor, aparece el magnate dueño de WalMart, Warren Buffett, ex fideicomisario de la Bill and Melinda Gates Foundation entre 2006 y 2021 y uno de los principales financistas de dicha fundación, a través de su fondo financiero, Berkshire Hathaway. “Mis metas están 100% sincronizadas con las de la fundación, y mi participación física no es necesaria de ninguna manera para lograr estas metas”, escribió Buffett en 2021. Otro magnate importante en la organización es el elitista ex dueño de CNN, Ted Turner.

En el informe del NTI, que puede leerse completo en el sitio oficial del organismo, se sostiene que busca “catalizar el desarrollo de la bioseguridad internacional” y por ello se plantea “establecer una nueva entidad de bioseguridad global” que estará “dedicada a reducir los riesgos biológicos emergentes que puede acompañar ciertos avances tecnológicos”. De acuerdo al informe, “este nuevo mecanismo operaría a través de la unión entre los mecanismos existentes, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Mecanismo del Secretario General de las Naciones Unidas para investigar el presunto uso deliberado de armas biológicas, fortaleciendo así las capacidades del sistema de la ONU para investigar orígenes de la pandemia”.

Inmediatamente describe el escenario de simulación que se realizó: “En marzo de 2021, la Iniciativa de Amenazas Nucleares (NTI) se asoció con la Conferencia de Seguridad de Munich (MSC) para llevar a cabo un ejercicio de simulación sobre la reducción de amenazas biológicas de alto impacto. Realizado virtualmente, el ejercicio examinó las brechas en las arquitecturas nacionales e internacionales de bioseguridad y preparación para pandemias”.

Sorprendentemente, con un año de antelación, plantea una pandemia de “viruela del mono”: “El escenario del ejercicio retrató una pandemia global mortal que involucra una cepa inusual del virus de la viruela del mono, que surgió en la nación ficticia de Brinia y se extendió por todo el mundo durante 18 meses. En definitiva, el ejercicio escenario reveló que el brote inicial fue causado por un ataque terrorista usando un patógeno diseñado en un laboratorio con disposiciones inadecuadas de bioseguridad y bioprotección y supervisión débil. Al final de el ejercicio, la pandemia ficticia resultó en más de tres mil millones de casos y 270 millones de muertes mundial”.

Frente a esta situación, el organismo propone:

1- Los gobiernos nacionales deben adoptar un enfoque “sin remordimientos” para la respuesta a la pandemia, tomando acción anticipatoria, en lugar de reaccionar ante el número creciente de casos y muertes, lo que sería un indicador de retraso.

2-La comunidad internacional debería establecer una entidad dedicada a reducir el riesgo de eventos catastróficos debido a accidentes o abuso deliberado de la biociencia y la biotecnología.

El escenario simulado previó un “ataque” de viruela del mono en una fecha muy precisa: 15 de mayo de 2022, asombrosamente coincidente, con un año de anticipación, con las alertas mundiales actuales.

La simulación contempla para el 10 de enero de 2023 una cantidad de  83 países afectados, 70 millones de personas contagiadas y 1.3 millones de fallecidos. Para ese entonces, la viruela del mono se habría vuelto “resistente a las vacunas” y promovería “grandes desafíos a la cadena de suministro global de productos”.

El informe promueve, como dijimos, acciones fuertes y expeditivas por parte de los Estados y muestra la diferencia en los resultados entre dos naciones ficticias, algo así como si comparara la forma de encarar el Covid entre Australia (con fuertes restricciones) y Suecia (con restricciones flexibles): “Destacando resultados nacionales significativamente diferentes en el manejo de la pandemia, algunos gobiernos, incluida la ficticia República de Dranma, adoptaron rápidamente medidas agresivas para frenar la transmisión del virus cerrando reuniones masivas, imponiendo medidas de distanciamiento social y implementar mandatos de mascarillas. Estos países también han establecido pruebas a gran escala y seguimiento de contactos y ampliaron sus sistemas de atención médica para respaldar el aumento anticipado del número de casos. Por el contrario, el  escenario representa otro grupo de países, incluido Cardus ficticio, que han priorizado manteniendo sus economías abiertas, realizando pequeñas o ninguna NPI (intervenciones no farmacéuticas) y minimizando el virus y su potencial impacto. Estos  últimos países han experimentado resultados mucho peores en términos de enfermedad y mortalidad”.

Para el 10 de mayo de 2023 ya se habla de 480 millones de casos y 27 millones (sic) de fallecidos junto a la revelación de los orígenes terroristas, a través de un laboratorio biológico.

Para el 1 de diciembre de 2023 plantea 3200 millones de casos y 271 millones (sic) de fallecidos. Critica para esta fecha que las diferencias entre las respuestas de los países haya contribuido a obtener resultados muy dispares.

Como puede verse en los documentos, y al igual que en el Evento 201, entidades supranacionales, siempre ligadas a organizaciones que se reiteran, como la fundación del principal financista privado de la Organización Mundial de la Salud, predicen con exactitud problemas que luego acontecen con sorprendente precisión. El escenario planteado para mayo de 2022 ya está ocurriendo, ¿se desarrollará el resto siguiendo el mismo guión?

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