Fuente: The Defender

Un hombre de 40 años que vive en la Columbia Británica (Canadá) el mes pasado se enteró de que el gobierno canadiense aprobó su solicitud de indemnización por una lesión causada por la vacuna COVID-19.

Ross Wightman, marido y padre de dos hijos, dijo que tardó años en presentar la documentación antes de que el gobierno aprobara la reclamación.

Se cree que es uno de los primeros de sólo un puñado de personas que han recibido una indemnización en virtud del Programa de Apoyo a las Lesiones Causadas por las Vacunas (“Vaccine Injury Support Program”, VISP) de Canadá.

Wightman no divulgó el importe exacto del pago. Sin embargo, dijo que no cumplía los requisitos para recibir el pago máximo del programa que son 284.000 dólares.

Aunque se han registrado oficialmente 46.149 reacciones adversas a las vacunas COVID-19 en Canadá, sólo un puñado de las personas dañadas ha recibido alguna indemnización.

A Wightman se le diagnosticó el síndrome de Guillain-Barré (SGB), una enfermedad poco frecuente que afecta al sistema nervioso y que le dejó parcialmente paralizado, poco después de recibir su primera y única dosis de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca en abril de 2021, informó la CBC.

Wightman declaró al “National Post” que desarrolló un fuerte dolor de espalda 10 días después de recibir la inyección. Acudió a urgencias en numerosas ocasiones y fue ingresado un sábado cuando informó de hormigueo en la cara.

“Para el martes, tenía una parálisis facial completa”, dijo Wightman. “Podía parpadear pero no podía sonreír ni mostrar los dientes en absoluto, y también tenía una parálisis de cintura para abajo”.

Pasó 67 días en el hospital antes de poder volver a casa. Wightman, que trabajaba como piloto y agente inmobiliario antes de su diagnóstico, dijo que no ha podido volver a trabajar.

Sin embargo, lo más duro, según dijo a la CBC, es no poder realizar actividades físicas -como jugar al fútbol- con sus hijos.

El 20 de mayo, Wightman recibió una carta en la que se reconocía que existía una “asociación de causa probable” entre el trastorno y su vacunación, y en la que se indicaba que se le pagaría una indemnización.

El gobierno canadiense, que estableció el VISP en julio de 2021, era el único país del G7  que no contaba con un programa de compensación por lesiones causadas por vacunas antes del inicio de la pandemia de COVID-19.

Conseguir el pago requirió persistencia, muchos otros siguen sin ser compensados

Según el sitio web del VISP, en 2021, entre el 1 de junio y el 30 de noviembre, se presentaron 400 reclamaciones por lesiones causadas por vacunas, y sólo cinco fueron aprobadas por una junta de revisión médica.

Sólo un puñado de canadienses que presentaron reclamaciones por lesiones causadas por vacunas al VISP han recibido el pago.

“Es indicativo de nuestra persistencia con el programa”, Wightman dijo ayer a “Global News”.

Agregó:

“Cada semana o cada dos semanas, llamaba por teléfono, enviaba correos electrónicos, ‘¿Como va todo?’ ‘¿Tiene todo el papeleo que necesita?’ ‘¿Le ha enviado este médico este expediente?’”.

Aunque recibir la carta de pago del programa fue “bastante reivindicativo“, Wightman no está “demasiado entusiasmado” con el pago, que incluye el derecho a una sustitución de ingresos máxima de 90.000 dólares.

“La sustitución de ingresos no será lo que hemos estado acostumbrados… así que eso es un poco decepcionante para mí”, dijo.

Wightman dijo que planea apelar el monto del pago a la junta de revisión médica del programa, que según él no tuvo en cuenta todos sus síntomas.

Además de la parálisis y el uso limitado de las manos, Wightman también experimenta pérdida de sensibilidad en los pies y problemas de visión. Estos otros síntomas no se incluyeron en la evaluación de la prestación por lesiones, dijo a la CBC.

Wightman también está buscando asesoramiento legal.

El Centro de Control de Enfermedades de BC (BCCDC) hasta ahora ha registrado 10 informes desde diciembre de 2020 de personas hospitalizadas con SGB en el período de 30 días desde que les pusieron una vacuna COVID-19.

Cuatro casos de SGB siguieron a la vacuna de AstraZeneca, cinco a la de Pfizer-BioNTech Comirnaty y uno a la de Moderna Spikevax.

En los Estados Unidos, el número de informes de SGB tras la vacunación con COVID-19 es mayor.

Tal como informó “The Defender”, los datos del Sistema de Notificación de Efectos Adversos de las Vacunas (VAERS) publicados el 3 de junio por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades muestran 883 informes de Síndrome de Guillain-Barré, con un 42% de los casos atribuido a Pfizer, el 30% a Moderna y el 28% a Johnson & Johnson entre el 14 de diciembre de 2020 y el 27 de mayo de 2022.

El año pasado, “The Defender” informó sobre un adolescente de Texas al que se le diagnosticó el síndrome de Guillain-Barré unas semanas después de su primera dosis de la vacuna COVID-19. Su familia no divulgó qué vacuna le habían puesto al adolescente.

El SGB no es la única lesión que la gente está notificando después de recibir las vacunas COVID-19 en Canadá o los Estados Unidos.

Los datos más recientes del VAERS de Estados Unidos incluyen 1.287.595 informes de eventos adversos de todos los grupos de edad después de las vacunas COVID-19, incluyendo 28.532 muertes y 235.041 lesiones graves entre el 14 de diciembre de 2020 y el 27 de mayo de 2022.

Aunque los informes enviados al VAERS requieren una investigación más profunda antes de que se pueda confirmar una relación causal, se ha demostrado que el sistema sólo informa del 1% de los efectos adversos reales de las vacunas, como anteriormente informó “The Defender”.

Los programas federales de Estados Unidos que compensan a las personas que sufrieron daños a causa de las vacunas o el tratamiento de la pandemia de COVID-19 se enfrentan a tantas reclamaciones que miles de estadounidenses podrían no recibir el pago por sus lesiones durante mucho tiempo, informó Politico a principios de este mes.

Aumenta la presión en Canadá para que se abandonen los mandatos de vacunación

Aunque el riesgo de que se diagnostique un SGB tras una vacunación con COVID-19 -en este caso, con la vacuna de AstraZeneca- es muy poco frecuente, el BCCDC y Health Canada han documentado la probable relación causal.

El reconocimiento por parte de las autoridades sanitarias del riesgo potencial para la salud ha suscitado nuevas críticas a los mandatos del COVID-19.

En el episodio del martes de “The Jimmy Dore Show“, el comediante y comentarista político discutió el pago de Wightman y el conocimiento del BCCDC de que el SGB es un posible efecto secundario documentado de la vacuna COVID-19.

“Así que saben [que un diagnóstico de EGB es posible],” dijo Dore. “¿No cambia eso todos los cálculos que en algún momento se han hecho para obligar a alguien a aceptar este tratamiento?”

“Para mí sí”, dijo.

“Global News” informó el lunes de que “los llamamientos para que el gobierno canadiense abandone los mandatos restantes de la vacuna COVID-19 son cada vez más fuertes”.

En marzo, la Alianza de los Servicios Públicos de Canadá (“Public Service Alliance of Canada”, PSAC) presentó una reclamación contra las mandatos de vacunación, que colocaban a muchos trabajadores en situación de permiso no remunerado, informó “The Law Times”.

Las quejas políticas del PSAC se emitieron en nombre de todos los miembros de la administración pública federal -incluyendo el Consejo del Tesoro, la Agencia de Ingresos de Canadá, la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos y Parques de Canadá- que obligaron a los trabajadores a tomarse un permiso no remunerado debido a su estado de vacunación.

El abogado corporativo Daniel Freiheit dijo a “The Law Times” que pensaba que el departamento de lesiones por vacunas del país debería revelar sus datos.

“Estoy escuchando casos de púrpura trombocitopénica trombótica (PTT), que son trastornos de la sangre”, dijo Freiheit, “hay síndrome de Guillain-Barré (SGB), sin embargo, no sabemos con qué frecuencia ocurre”.

Añadió Freiheit:

“La gente no sabe que hay un programa de apoyo a las lesiones por vacunas que paga hasta 250.000 dólares y no lo están solicitando para poder recibir la compensación”.

Freiheit abogó por una mayor precisión y transparencia en los informes del país sobre las lesiones causadas por las vacunas, porque la falta de transparencia hace que “parezca que estos mandatos de vacunación no tienen ningún coste, pero sí lo tienen. Tienen un coste para todas las personas que han sido dañadas”.

Numerosos médicos canadienses manifiestan su oposición a los mandatos.

“Los médicos apuntan a la ciencia de la era Omicron como razón para abandonar los mandatos”, según “Global News”.

El Dr. Neil Rau, médico especialista en enfermedades infecciosas, dijo: “Las medidas políticas parecen ir por detrás de la ciencia”.

Rau añadió: “Y se ha convertido en algo increíblemente político”.

Observando la investigación que indica la eficacia limitada de las vacunas COVID-19 contra la variante Omicron, el Dr. Isaac Bogoch, otro médico especialista en enfermedades infecciosas, dijo a “Global News”: “A fin de cuentas, la política actual de [mandatos de vacunación] probablemente no está haciendo mucho”.

La Oficina del Ministro del Tesoro de Canadá dijo a “Global News” que los funcionarios esperan tener una actualización con respecto a las quejas de la política de PSAC y los requisitos de vacunación para los funcionarios públicos a finales de este mes, informó “Global News”.

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