Por Carlos Esteban – La Gaceta de la Iberosfera

No es, quizá, la noticia más importante del mundo en sí misma, pero a cualquiera con dos dedos de frente debería preocuparle que el hombre que ocupa la magistratura más importante del mundo, la Presidencia de Estados Unidos, sea un anciano con síntomas de demencia lo bastante avanzados como para necesitar que le indiquen en una nota cuándo debe sentarse en una reunión.

La tuitera Kate Hyde ha colgado en la red social Twitter una foto ampliada de las manos de Joe Biden en una reunión en la que lamenta la decisión del Tribunal Supremo de anular por inconstitucionales ciertas leyes restrictivas del derecho a portar armas, recogido en la Segunda Enmienda. El presidente sujeta una tarjeta en la que aparecen escritas instrucciones tan detalladas sobre cómo debe actuar en la ocasión que parecerían excesivas en un niño:

– Entras en la Sala Roosevelt y saludas a los participantes

– Tomas asiento

– Entra la prensa

– Haces unos breves comentarios (ilegible) minutos

– Se van los periodistas

– Planteas una pregunta a Liz Shuler, presidente de la AFL-CIO. Nota: Liz participa en modo virtual

– Das las gracias a los participantes

– Te vas

Ahora, esas instrucciones son necesarias para una persona a la que no se puede confiar una vida personal autónoma sin supervisión, no digamos para alguien que en teoría podría desencadenar un holocausto nuclear.

La noticia, repito, quizá no sea de abrir los telediarios por sí sola. Pero se suma a una serie interminable de anécdotas públicas, que todos hemos podido ver, y que apuntan en la misma dirección: el presidente Joe Biden tiene un serio problema cognitivo probablemente asociado a algún tipo de demencia senil. Y eso a su vez plantea dos preguntas: ¿Quién está gobernando de verdad Estados Unidos? Y: ¿Le dejarán presentarse a la reelección en 2024?

Lo segundo es un verdadero dilema para los demócratas y sus terminales mediáticas. El presidente ya ha declarado públicamente su intención de renovar mandato, convirtiéndose así, en caso de victoria, en el presidente más anciano de la historia estadounidense. Pero en el Partido Demócrata no están tan seguros. Nada en absoluto.

«El presidente Biden no puede escapar a las preguntas sobre su edad, un hecho de la vida que inquieta a los demócratas a la hora de evaluar si puede postularse de manera realista para la reelección en 2024, cuando tendrá 81 años», escriben Amie Parnes y Hanna Trudo en un artículo aparecido en The Hill. «Conversaciones que antaño se mantenían en voz baja han saltado a la palestra pública en medio de la angustia por una posible derrota catastrófica para el partido en las elecciones de medio mandato del próximo otoño, y se plantean preguntas existenciales sobre su futuro dentro de dos años”.

Según las encuestas, la mayoría de los votantes cree que Biden no es apto para ser presidente y duda de su capacidad mental. El 53% de los encuestados asegura tener «dudas» sobre su capacidad mental. El 62% señala abiertamente que no está en condiciones de ser presidente porque es demasiado viejo.

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