Traducido de BitterWinter.org por TierraPura.org

Una nueva forma de adoctrinamiento intensivo obligatorio para quienes comparten información no oficial sobre el confinamiento por el COVID-19

Con la cuarentena por el COVID-19, la ciudad de Lhasa vive escasez de varios bienes y servicios, desde alimentos hasta asistencia médica, pero hay algo que nunca falta, los cursos de reeducación. Hay un nuevo programa especial de reeducación para monjes y monjas budistas. Y ahora los tibetanos están descubriendo la “reeducación en seguridad cibernética”.

Aquellos que publican en las redes sociales información no oficial o no autorizada sobre el COVID-19 o el confinamiento son detenidos por la policía y se les dice que deben someterse a una “reeducación por Internet” de 15 días. Se les dice que se les permitirá irse a casa dependiendo de cómo se comporten durante la reeducación. Los llevan a campos que se utilizan también para otras formas de reeducación, que no son escuelas sino cárceles, y donde los reclusos que no cooperan suelen ser golpeados o torturados. La semana pasada, por ejemplo, 22 internautas fueron identificados y llevados a campamentos de “reeducación en seguridad cibernética” en el distrito de Chengguan de la ciudad de Lhasa únicamente.

Según se informa, la reeducación debería enseñarles a no publicar en las redes sociales información que no agrada al PCCh. La disidencia que se manifiesta en las redes sociales es un blanco perpetuo de las críticas de Xi Jinping, pero durante el confinamiento por la COVID-19 en el Tíbet, el asunto ha adquirido una nueva urgencia.

Los internautas detenidos han publicado principalmente información sobre los temidos “autobuses COVID” y los campamentos de cuarentena. Todos los ciudadanos de Lhasa se someten repetidamente a pruebas de detección de COVID y reciben los resultados en sus teléfonos móviles. Si dan positivo, aparecerá un código rojo en sus teléfonos, y ellos, sus vecinos y sus familiares pueden esperar que los recojan temprano en la mañana o durante la noche y los lleven en autobús a uno de los veinte campamentos de cuarentena alrededor de la capital del Tíbet. Muchos de los que son llevados a los campamentos no son COVID positivos, pero se infectan en los campamentos.

Lo que el PCCh quiere ocultar son las horribles condiciones en los atestados campos de cuarentena, donde la higiene es mínima y la comida escasea. Gracias a miles de valientes internautas, ahora se sabe la verdad.

En un movimiento inusual, el mes pasado un oficial de la ciudad de Lhasa se disculpó con los ciudadanos. Pero, aunque admitieron que la situación es dramática, las autoridades de la ciudad reiteraron que difundir en Internet información no respaldada por el PCCh es un delito. Ahora castigado con “reeducación en seguridad cibernética”.

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