Pro Samuel Ángel

Con el nuevo concepto de la Procuraduría de Colombia sobre el aborto, se consolida la tesis de esta institución de que ese es un tema que no puede estar en manos de la Corte Constitucional, sino que es una decisión de quienes encarnan la democracia representativa, el Congreso de la Republica.

Ya el exprocurador Fernando Carrillo había advertido sobre lo mismo. Sin embargo, Margarita Cabello, quien ostenta el cargo de procuradora general de la Nación en la actualidad, fue aún más allá, al afirmar que ese Congreso podría prohibir totalmente el aborto, considerando que es al Legislativo al que le corresponde elaborar las normas sobre la «política criminal del Estado», así lo reseña El Tiempo.

Pero, ¿cómo prevaricó la Corte Constitucional en 2006?

La Sentencia C-355 de 2006 de la Corte atenta contra los artículos 2 y 49 de la Constitución, pues de esta se deriva, una afectación de la salud física y el equilibrio emocional de la mujer embarazada y atenta contra la vida, la dignidad, la integridad física, y psicológica de los niños por nacer.

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Por otro lado, también se viola el derecho a la igualdad, pues los niños objeto de aborto son considerados inferiores y por ello se les niegan todos sus derechos, pues a partir de esta sentencia, se da precedencia a los “supuestos derechos de la madre”.

Sin embargo, no existe el derecho a asesinar al sujeto de derechos. En otras palabras, no existe el derecho humano a eliminar al ser humano.

Hay una violación a los artículos 42 y 47 de la Constitución, pues la sentencia que permite el aborto, se materializa en una discriminación de los hijos cuando han sido concebidos por violación o cuando existen malformaciones, de manera que se establece un trato diferenciado contrario al marco de protección que establece el art. 42, y a la especial protección constitucional a los “disminuidos físicos” consagrada en el art. 47.

Fue la misma Corte en el año 2006 quien declaró que no había cosa juzgada sobre el aborto, a pesar de que existían varias sentencias que definían que se debía defender la vida incondicionalmente en todas sus etapas.

El negocio del aborto

La International Planned Parenhood Federation, se hizo “amiga de la causa” de las abortistas que en Colombia presentaron una demanda en la Corte Constitucional para despenalizar en toda circunstancia el aborto.

¿Por qué lo hacen? El aborto es un gran negocio. El negocio de la muerte. Un negocio que por sus cifras puede compararse con el narcotráfico, la trata de personas o la venta ilegal de armas.

La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en ingles), organización que supuestamente aboga por la «salud sexual y reproductiva» y promueve el aborto, “centralizaba en 2016 un total de 46000 clínicas. Es decir, más clínicas que restaurantes de McDonalds (33990). Esto se debe a que, aunque el negocio de las hamburguesas parece fantástico, no es nada cuando se compara con un aborto dentro del primer trimestre a un precio de 1500 dólares, y mucho menos si se considera que solamente en Estados Unidos, esta organización realiza un aborto cada 97 segundos. En palabras de Patricia Sandoval, extrabajadora de Planned Parenthood, el aborto es un mercado billonario en Estados Unidos y en el mundo entero”. Citando a Lupe Batallan en su libro Hermana date cuenta.

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En concreto, IPPF abordó los siguientes tres aspectos:

  • El estatus del Derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) como un derecho humano reconocido por el Derecho Internacional aplicable.
  • La inexistencia de correlación entre despenalización de la IVE y aumento de abortos.
  • Los efectos de la IVE en la salud de las mujeres y la inexistencia científica del llamado síndrome post-aborto (PAS).

Partiendo de la comprobación de que la consignación del derecho a la vida en la Constitución no ha servido para “cerrar la puerta” al aborto, se indaga en las razones de esta paradoja, observando que sus motivos se encuentran en la génesis y desarrollo del pensamiento moderno y en la concepción actual de los derechos humanos, incapaz para garantizar su objeto, y se concluye con la necesidad de retornar, en lo jurídico al derecho natural clásico, y en lo social y político a la raíz cristiana con que se formaron las naciones que tuvieron su génesis en la cultura occidental. (El fracaso de los derechos humanos y su protección en el ordenamiento jurídico español: El paradigma del aborto)

Una guerra a la civilización cristiana

No solo IPPF apostata del concepto de derecho, o de las cifras que comprueban que la relación entre despenalización y aumento de abortos es directamente proporcional, sino que el senador del izquierdista Polo Democrático, Iván Cepeda, también se hizo amigo de la causa de las abortistas y fue supremamente reiterativo, aunque se hablaba de aborto, en afirmar que Colombia era un «Estado laico».

El 27 de noviembre pasado en misiva dirigida al magistrado ponente en la Corte Constitucional, Antonio José Lizarazo Ocampo, afirmó que “al abordar el análisis de las circunstancias reales y las motivaciones sociales que han inspirado el ejercicio de este litigio por ciudadanas y organizaciones de derechos de las mujeres, salta a la vista que el nicho desencadenante de esas reclamaciones es una ausencia de protección equitativa, por parte de un Estado laico, a las mujeres sobre sus derechos sexuales y reproductivos”.

En casi el 50 % de las hojas del comunicado fue mencionado el Estado laico, discurso raíz de la implantación de la civilización anticristiana en Colombia.

¿Pero será esto cierto? Según un estudio del Centro Nacional de Consultoría, publicado en la revista Semana en 2017, el 85 % de los colombianos considera que la religión es importante en sus vidas, y aparece la Iglesia católica con el respaldo de 72 % de los colombianos.

¿Entonces de qué se trata el tema del aborto? Además del negocio que representa, implantar el aborto consolida el llamado Estado laico y permite la implantación de todo tipo de tendencias enemigas de Occidente: la ideología de género, la eutanasia, la pedofilia, las drogas, el socialismo y demás prácticas anticristianas.

En conclusión

Los nazis por ley asesinaban judíos. En Estados Unidos por ley existía el racismo, y nada de lo anterior fue justicia social. Así se hayan vendido en su momento como ley, como legales.

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El aborto no es igualdad porque asesinar no nos hace iguales a los que no asesinan.

El aborto no es salud porque la concepción y el embarazo no son una enfermedad. Tener una familia no es falta de justicia social. El nacimiento no es una injusticia.

Teniendo en cuenta que el aborto es el único “producto del mercado”, que el oferente no vende mostrando lo que es, es imperativo que todos veamos en redes lo que si es el aborto, es el peor y más despiadado asesinato sobre el ser humano más débil de la sociedad.

La legalización total del aborto seria la implantación del Estado laico y, por tanto, de una nueva cultura, la anticristiana, la de las izquierdas y el comunismo.

Fuente: panampost.com

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