Este artículo es la continuación de la primera parte: ¿Por qué Argentina fue la “elegida” para testear las vacunas del Covid-19 (Virus PCCh)?

Lea la tercera parte aquí: ¿Por qué Argentina fue la “elegida” para testear las vacunas del Covid-19 (Virus PCCh)?

La primera medida de Argentina contra el coronavirus fue aplicar la cuarentena estricta. La misma se terminó convirtiendo en la más larga del mundo, generando daños inmensurables en la economía y en el estado mental del pueblo. Sin embargo, las razones que se dieron para llevar a cabo tan drástica medida no encajaban con la realidad.

Cuando el gobierno impuso por primera vez una rígida cuarentena en marzo, el virus no representaba peligro alguno en este país sudamericano. El día que se anunció la necesidad de establecer una cuarentena total en toda Argentina, el 19 de marzo de 2020, se habían reportado 128 casos confirmados de infectados y tres fallecidos por el Virus PCCh. Estos números bien no podrían haber reflejado la realidad por una variedad de razones, tales como un bajo número de testeos en la población en general y el registro de muertes por otras patologías que no son el virus.

Por un número de infectados y muertos sumamente bajos comparados con otros países y a la vez de fuentes dudosas, los argentinos tuvieron que sufrir una cuarentena interminable, la cual todavía sigue vigente, afectando los empleos y la vida en general de la población.

La verdad es que, desde marzo hasta casi fines de mayo, Argentina no tuvo un “brote” de infección que justificara una cuarentena interminable que trajo solo miseria a todo el país, especialmente a la gente más vulnerable. Sin embargo, a pesar de los pocos casos antes de junio, el gobierno decretó una restricción absoluta de la libertad de los ciudadanos para “prevenir contagios”.

Vale mencionar que este tipo de cuarentena total y prolongada fue inventada por la China comunista. Pero tampoco sirvió para hacer desaparecer el virus en el país asiático. Las muertes en los hospitales de Wuhan fueron muchísimas en las primeras semanas de la cuarentena y muchas por tratamiento errado. En Wuhan, después de la cuarentena, se hicieron testeos a 10 millones de habitantes. En Internet, solo por un día, apareció la noticia de que las pruebas habían arrojado que 500.000 personas estaban infectadas, pero esta noticia despareció casi de inmediato, y un anuncio oficial afirmaba que los testeos dieron “cero infectados”. El medio millón de casos positivos se acerca un poco más a la realidad. No obstante, tal cifra no afectó a la vida normal de la ciudad cuando esta se abrió de nuevo; todo sigue funcionando como de costumbre, con los negocios reabiertos y las calles llenas de gente. Tampoco se escucha más sobre la epidemia en Wuhan. Actualmente, lejos de ser el virus, las preocupaciones más grandes para la población local son la pérdida de sus ingresos -por los efectos de la cuarentena- y las severas inundaciones causadas por el Río Yangtsé que afecta a las cosechas. La gran preocupación del PCCh sobre una eventual hambruna, la cual representa una amenaza a su ya debilitado control, queda en evidencia ante sus desesperadas adquisiciones de alimentos alrededor del mundo.

De hecho, ahora, cada vez que el gobierno comunista chino quiere hacer algo a “espaldas” de la población, toma al virus como razón para imponer una cuarentena. A esta altura, ya no se sabe si las cuarentenas decretadas esporádicamente en distintas ciudades son para apaciguar los contagios o por otros motivos. La verdad es que las autoridades comunistas chinas manipulan las cifras de infectados, inclusive de muertes, con total arbitrariedad, según sus necesidades.

Volviendo a Argentina, la decisión de los financistas de las vacunas de que la nación sudamericana sea la “elegida”, y los arreglos y la coordinación para que ello suceda, debieron haber tenido lugar hace un tiempo. De ser así, surge el interrogante acerca de si el gobierno decretó la cuarentena para prevenir la aparición temprana de casos (pero que tendría como consecuencia que luego no hubiesen “voluntarios” suficientes cuando se hiciesen los ensayos de las vacunas); para asegurar un número suficientemente alto de personas sanas en ciertos barrios (ya que se requiere sujetos sanos para los ensayos donde se inocula el virus para determinar la eficacia de una vacuna); o fue una táctica para instalar miedo, mantener absoluto control y obediencia y facilitar “la búsqueda de voluntarios” .

Constantes advertencias sobre la llegada del pico para justificar la cuarentena

En Argentina, la fecha del pico de contagios ya había sido anunciada por las autoridades el 25 de marzo.

Ámbito informó ese día que “el presidente Alberto Fernández aseguró que el Gobierno espera que el ‘pico más alto’ del coronavirus sea la primera quincena de mayo en base a ‘la peor hipótesis’ de la pandemia”.

En ese día, Argentina registró 345 casos positivos y 3 muertos por el virus. El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García también salió ese día en los medios a decir que el pico máximo de contagio se produciría en mayo.

La noticia sobre el pico de mayo abarrotó los titulares de los medios de comunicación, causando ansiedad en la población.

El gobierno espera el pico de infectados con coronavirus para fines de abril o principios de mayo”; “la curva del coronavirus en la Argentina: confirman el pico para fines de abril y explican cómo se comportaría el virus”.

Y para dar mayor credibilidad a la proyección del pico en mayo, incluso apareció apoyo desde el exterior.

La consultora Boston Consulting Group realizó un informe basado en las cifras oficiales del coronavirus a nivel mundial que maneja la Universidad Johns Hopkins, y reveló un supuesto escenario con un pico de casos de Covid-19 para la cuarta semana de mayo. El estimativo coincide con lo que prevé el Gobierno nacional.

Con respecto a la Argentina, los expertos de la consultora extranjera calcularon que la salida de la emergencia, de la apertura progresiva de las fronteras y del aislamiento social debería suceder entre la cuarta semana de junio y la cuarta semana de agosto, dependiendo del avance del virus, entre otros factores”.

¿Cuáles son los motivos en Argentina para que la gente se quede encerrada en casa hasta fines de agosto?

Los pronósticos sobre el pico en Argentina de la Universidad Johns Hopkins, socia de la Fundación Bill y Melinda Gates, apoyaban o más son idénticos a la versión de la fecha dada por las autoridades en Argentina. Esto deja entrever que las acciones pudieron estar sincronizadas.

Sue Desmond Hellmann, CEO de la Fundación Bill y Melinda Gates, en su discurso del 3 de diciembre de 2015, dijo:Y como ya sabrán, hay una gran historia de colaboración entre Johns Hopkins y la Fundación Gates. De hecho, Hopkins fue uno de nuestros primeros socios”.

Y, como se podría imaginar, las donaciones de la Fundación Gates a la universidad no escasean. Ya en 1999 la Fundación de Bill y Melinda Gates le dio a Johns Hopkins un “regalo” de US$20 millones a su Facultad de Salud Pública para el establecimiento del Instituto de Población y Salud Reproductiva. En 2003 el monto de una segunda donación fue de US$40 millones y en 2018 de US$20.5 millones.

Pero sin lugar a dudas, una de las cosas más llamativas de estas dos instituciones fue su organización de un simulacro de una pandemia de coronavirus en octubre de 2019 en Nueva York, llamado “Event 2o1”.

“Solo unos meses antes del brote de Covid-19, las élites mundiales realizaron un ejercicio llamado Evento 201, donde simularon una pandemia global de un coronavirus que se transmitía de los murciélagos a los humanos. Llevado a cabo en octubre, el evento fue organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, la Facultad de Salud Pública Bloomberg, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates. La simulación analizó los impactos del virus sobre la salud, así como las consecuencias en la economía, el estilo de vida y el comercio”, describió el 14 de marzo de este año, el medio The Gateway Pundit.

El National Herald de India reveló que en el evento también había un participante chino, el jefe del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades.

¡¿Fue simplemente una coincidencia que estas dos organizaciones, con la asistencia de un importante funcionario del PCCh,  realizaran una simulación de una pandemia global causada por un coronavirus en octubre de 2019, solo dos meses antes del brote de la epidemia en China?!

El pico “se demoró”

El “pico” de los contagios, el cual mantenía a la gente con temor aislada obedientemente en casa, no llegó a la Argentina en mayo.

En este contexto, el presidente argentino Alberto Fernández indicó “La velocidad de contagio es la más alta que tuvimos desde el día cero y deberíamos volver a la cuarentena absoluta”

Lo llamativo fue cuando el presidente indicó que el pico de contagios, que se estimaba sucedería en mayo, “se demoró” y que “tal vez” el pico ocurriría en la segunda semana de junio.

¿A qué se refería cuando dijo que el pico se demoró? Que no sucediera tal pico era algo bueno para Argentina, pero ¿tal vez el significado era que no debía alcanzar el “pico” mucho antes de que los científicos extranjeros estuvieran listos para anunciar públicamente la realización de los ensayos para la vacuna en Argentina, que se realizó el 10 de julio? 

Los ensayos de vacunas en humanos necesitan ciertas condiciones y ciertos tipos de “voluntarios”

The New York Times informó el 5 de mayo que BioNTech estuvo realizando ensayos en Alemania en abril, aplicando la vacuna experimental a solo 12 adultos sanos, aunque se ampliaría a 200 participantes. El reportaje además indicó que Pfizer planeaba probar con 360 voluntarios sanos y agregando hasta 8.000 voluntarios al final de la segunda etapa.

Estos números chicos son la norma en países desarrollados donde los laboratorios tienen que actuar ética y correctamente. ¿Pero en qué países se harán ensayos que necesitan 30.000 voluntarios sanos a costos accesibles?

En la gráfica de infectados en Argentina publicada diariamente con datos manejados por el Ministerio de Salud, se puede ver un incremento diario leve y estable de casos entre marzo y mayo. Recién a principios de junio empezó el “pico” de infecciones.

Es más, a mediados de mayo los datos publicados empezaron a mostrar un leve aumento de casos de infectados, lo cual no tenía coherencia tras dos meses de aislamiento estricto. Las autoridades le echaron la culpa a las villas precarias.

¿Esto significa que recién en mayo las autoridades empezaron a prestar atención al potencial peligro de contagios en los asentamientos precarios? Entre marzo y mayo las autoridades nunca mencionaron un crecimiento notable de infectados en las villas y tampoco fue reportado en las gráficas diarias. Las autoridades conocían exactamente la fecha cuando se daría el pico, ¿pero desconocían las condiciones de los asentamientos precarios? ¿Cómo se explica la repentina atención y preocupación con estos lugares recién dos meses después de imponer el aislamiento social?

La curva de infectados en mayo que mostró un constante movimiento leve hacia arriba parecía como un “preludio” para saltar a un veloz incremento el 1° de junio. Este repentino “salto” no es muy creíble. El ‘timing’ no es natural y no cierra. Así, llegando al 1° de junio, el número de infectados publicado por el Ministerio de Salud subió repentina y dramáticamente.

Iniciativa mundial para adoctrinar a la gente y preparar las condiciones para los ensayos clínicos en Argentina y Brasil

A mediados de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) -entidad que perdió toda credibilidad tras demostrarse su complicidad con el régimen chino- de repente anunció que Sudamérica sería el próximo epicentro de la pandemia.

Lea también: ¿Por qué ninguno de los líderes del Partido Comunista chino tiene coronavirus? La Dra. Li-Meng Yan escapó a EE. UU. y revela la verdad

Decenas de medios, al mismo tiempo, se hicieron eco de la noticia y pronosticaron situaciones extremas en algunos países latinos.

El reporte de Reuters mencionado al comienzo del artículo, COVID-19: Los científicos buscan puntos críticos de pandemia en una carrera para probar vacunas”, podría haber dado la razón ya que afirma cómo las tasas de transmisión del virus en los países desarrollados pueden estar en niveles tan bajos que no es posible probar allí las vacunas y, por eso, piensan que la “solución” es trasladarse a Latinoamérica.

Los países “elegidos” fueron Argentina y Brasil

En Brasil, aunque el presidente Jair Bolsonaro no es un aliado de las industrias detrás de las vacunas para el virus, ciertamente está en el medio de un dilema, forzado por el altísimo número de infectados. Además, los dos alcaldes izquierdistas poderosos de las dos metrópolis más importantes, Sao Paulo y Río de Janeiro, piensan totalmente distinto a Bolsonaro, y apoyan abiertamente a los ensayos en su país.

Argentina, como lo estuvimos viendo en esta nota, brinda una situación ideal para las farmacéuticas internacionales luego de sus polémicas salidas de la India y los países en África. Además, van a poder realizar ensayos en la población argentina con total cooperación y apoyo de las autoridades nacionales elegidas en octubre del año pasado.

Montar el escenario en Argentina: la cuarentena y los preparativos para proveer sujetos para los ensayos de las vacunas

Argentina es hoy en día la nación que experimenta la cuarentena más larga del mundo – 5 meses desde el 20 de marzo.

Cuando se terminó el plazo inicial de la cuarentena el 11 de abril -con dos semanas de duración-, esta se prolongó luego de que George Soros llamara al presidente Alberto Fernández para exigirle, entre otras demandas, un confinamiento durante el mayor tiempo posible, según información revelada por el periodista Nicolás Moras en su canal de YouTube “Los Liberales”.

Moras es un periodista de investigación que ganó trascendencia y reconocimiento en el periodismo independiente a fines de 2018 cuando filtró documentos de la Open Society, la fundación de Soros, que revelaron los políticos argentinos que recibían financiación del “filántropo”.

Ahora bien, cuando Fernández anunció la primera extensión de la cuarentena el 10 de abril había muy pocas infecciones en Argentina. Para esa fecha, se habían reportado oficialmente solo 2142 infectados y 89 muertos. Esto quiere decir que, en ese entonces, Argentina se encontraba en un lejano puesto 53 en la tabla de los países con más infectados. Ochenta y nueve muertos no es un número que justificara la prolongación de una cuarentena absoluta.

Cabe mencionar que dentro del número de muertos por el Virus PCCh pueden estar contabilizadas personas que fallecieron por otras afecciones. Incluso, ni siquiera las familias saben la verdadera causa de los decesos porque, como es “contagioso”, nadie puede acompañar a sus seres queridos enfermos. Tal vez, nunca más se volverá a ver a un familiar al entregarlo a un hospital y, aún más, ni siquiera se sabrá de qué murió verdaderamente.

Realmente no habían suficientes justificaciones para la prolongación de una cuarentena total, así el 11 de abril, un día después de que el presidente anunciara la extensión de la cuarentena, Crónica, uno de los medios con más llegada a los sectores populares, divulgó fotos aterradoras de trabajadores excavando fosas de tumbas en la ciudad de Córdoba. “Córdoba se prepara para lo peor del coronavirus y cava 400 tumbas”, tituló el medio perteneciente al Grupo Olmos, un conglomerado empresarial vinculado a la Unión Obrera Metalúrgica y cercano a la Casa Rosada.

Según Crónica, las autoridades municipales de Córdoba habían ordenado la excavación de al menos 90 tumbas por día (cuando el promedio es de 10 por día). En ese momento, había 169 casos positivos y cero muertos en toda la provincia de Córdoba.

Con el transcurrir de las semanas, que se extendieron a meses, a medida que una y otra vez, la cifra de infectados y muertos crecía, el encierro se iba prolongando en Argentina. Sin embargo, desde el 20 de marzo hasta el fin de mayo, solo había diariamente un pequeño aumento e incluso las pocas muertes categorizadas como COVID-19  despertaron dudas si fueron realmente por el virus o por las enfermedades comunes o crónicas por las que fallecen habitualmente las personas mayores.

Recién en mayo surge la preocupación por los asentamientos precarios en CABA y el Gran Buenos Aires  

A mediados de mayo, las autoridades argentinas,  repentinamente, comenzaron a proclamar que estaban preocupándose por las villas precarias de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense. Pareció como si nunca supieron de esa situación y de pronto descubrieron que existían las villas  en la ciudad y provincia de Buenos Aires. Y junto con las preocupaciones, empezó a trepar significantemente el número de infectados a partir de mediados de mayo. El 1° de junio, el número de infectados anunciado realmente se incrementó vertiginosamente. Al mismo tiempo, todos los medios empezaron a hablar sobre el aumento repentino de la tasa de infectados, específicamente en los asentamientos marginales. Ha llegado “el pico”.

De pronto, sorprendentemente, las autoridades empezaron a reportar el número de contagiados en determinadas villas de Buenos Aires a fines de mayo. Por ejemplo, el 26 de mayo el ministro de salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, informó:

– En la Villa 31, una de las más populares de la Ciudad de Buenos Aires, se testearon 1.722 personas, de las cuales 1.125 resultaron positivas.

– En la Villa 1-11-14 fueron testeadas 974 y se confirmaron 437.

– En la Villa 21-24 se testearon 393, de las cuales 105 dieron resultado positivo.

¿Qué pasó en mayo que de pronto el número de infectados y muertos creció exponencialmente en las villas precarias de Buenos Aires? ¿Acaso antes los habitantes de estos barrios marginales no se enfermaban? ¿O recién a mediados de mayo, de repente comenzaron a testear a este grupo de personas y juntar datos?

Las fotos de la policía en la entrada de algunas villas prohibiendo las salidas por un repentino aislamiento sorprendió a muchos.

De hecho, el 25 de mayo un operativo encabezado por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aisló estrictamente a la Villa Azul, un barrio marginal situado en el sur del Área Metropolitana de Buenos Aires, durante 15 días.

Según reportaron los medios, todos los habitantes de dicho barrio fueron considerados «contacto estrecho» de alguna persona infectada con coronavirus y, por ende, nadie pudo salir. La drástica decisión de las autoridades despierta suspicacias ya que anunciando un gran peligro de contagio, no sería para nada difícil ingresar “oficialmente” equipos sanitarios al barrio y hacer o decir cualquier cosa. De hecho, cualquier acción seguramente no encontraría mucha resistencia por parte de las familias, porque el miedo ya había sido instigado en las población marginales.

¿Habrá un propósito o motivo especial detrás de estas medidas? Según los datos dados, se necesitan dos tipos de “voluntarios”: sanos e infectados. Un bloqueo de las  villas precarias puede cumplir dos necesidades:

  1. Asegurar que un sector de la población quede “sano” para los “ensayos de desafío”.
  2.  Contener a los habitantes para que se contagien entre sí y así contar con un grupo grande de infectados para otro tipo de ensayos.

De hecho, estos asentamientos populares son un campo de experimentación ideal para ciertos planes: los lugares están densamente poblados y existe un número grande de personas con necesidades básicas insatisfechas para “ayudar”, otorgándoles algo de dinero adicional o meramente prometiéndoles asistencia sanitaria.

En efecto, aquí es donde entran en juego los referentes sociales de las villas, auténticos líderes populares que representan a una gran cantidad de personas. Son personas con experiencia y una personalidad fuerte que les permite detectar abusos y oficiar de voceros de la gente de las villas. Lo que pasó con algunos de ellos fue realmente una coincidencia sorprendente, lamentable y muy triste: se comunicó que, días antes del operativo en Villa Azul y otras acciones restrictivas para los asentimientos, varios referentes de la Villa 31, la más conocida de la Ciudad de Buenos Aires, contrajeron el Virus PCCh y repentinamente murieron.

Los casos más emblemáticos fueron los de la militante social Ramona Medina y los referentes Agustín Navarro Condori y Víctor Giracoy.

Ramona Medina murió en la mañana del 17 de mayo, tras haber sido internada con un cuadro grave de neumonía y haber estado intubada por varias horas. Un día antes, el 16 de mayo, Víctor Giracoy falleció debido a la misma afección. Agustín Navarro Condori murió el 25 de mayo en el Hospital Ramos Mejía.

¿Serán los habitantes de las villas precarias “los buscados” para los ensayos, según los científicos?

Un artículo de CNN del 9 de julio explicó muy bien lo que quieren los científicos.

Para los ensayos, las personas que no salen mucho y que usan una mascarilla cuando salen de casa, no serían los mejores sujetos de estudio”.

“Si se vacunan a las personas que se quedan la mayoría del tiempo en su casa y no se enferman con Covid-19, es difícil saber si fue la vacuna la que los protegió o si su estilo de vida los mantuvo alejados del virus en primer lugar”.

¿Es decir que la gente de cierta clase sabe protegerse y mantenerse alejada del virus?

Es por eso que los investigadores buscan personas en las comunidades que han sido más afectadas por el coronavirus”.

“‘Necesitamos personas negras y marrones y representantes de las comunidades más afectadas por la pandemia’, dijo el Dr. Carl Fichtenbaum, director médico del ensayo Moderna en la Universidad de Cincinnati Health”.

Los investigadores también apuntan a tener el 40% de los sujetos del estudio mayores de 65 años o con afecciones subyacentes, como hipertensión, enfermedad pulmonar, diabetes y obesidad mórbida, ya que tienen más probabilidades de enfermarse con Covid-19, dijo Richad Novak, quien lidera un ensayo de vacuna en la Universidad de Illinois en Chicago”.

Esto que dicen abiertamente los especialistas de las farmacéuticas en EE. UU. –que buscan a personas marrones, negros y personas mayores con otras enfermedades-, sería considerado totalmente racista y sería atacado fuertemente por los izquierdistas y los medios. ¿Por qué no hubo ninguna protesta hasta ahora?

¿Qué tiene que ver esta información con la situación en Argentina? Si trasladamos la necesidad de la comunidad científica a la situación en Argentina, entonces esto significaría que los sujetos más “adecuados” se encontrarían en las villas precarias, así como en los geriátricos, siendo las “comunidades más afectadas por la pandemia”.

Y así resaltamos las dudas que surgen de los datos proporcionados por los responsables y las autoridades. ¿Qué posibilidad hay de que los ancianos de geriátricos públicos y gente de las villas que fueron testeados y diagnosticados como infectados o entregados a los hospitales, hayan sido “voluntarios inconscientes” (y gratuitos) para los ensayos con plasmas de convalecientes y tal vez, más tarde, incluso para los ensayos de “desafío”?

Según Fernando Polack, el infectólogo y médico científico a cargo de los ensayos de la vacuna de Pfizer, él mismo inició los ensayos de plasma ya el 25 de mayo (ver detalles más adelante). Si estas pruebas en efecto se realizaron, ¿cuáles fueron los resultados? En el caso de que algún “voluntario” mayor muriera, ¿se categorizaría a esta muerte como COVID-19 o falla de la prueba?

En Internet abundan los testimonios de muchos familiares chinos de pacientes muertos que dicen que, en Wuhan, al principio de la epidemia, mucha gente, incluso profesionales médicos, fue inyectada en los hospitales provocando síntomas graves e inmediatos -e incluso la muerte-. Según los internautas chinos, se les inyectaba a los pacientes un tipo de antídoto o vacuna. Y esta sería la razón de las muertes masivas, incluso de muchísimos médicos y enfermeras. En efecto, la masiva inoculación de una vacuna, que hace pasar las etapas de seguridad con urgencia o todavía está en etapa de investigación, podría traer más muertes que la infección.

Por Nicolas Schmidt

Este artículo es la continuación de la primera parte: ¿Por qué Argentina fue la “elegida” para testear las vacunas del Covid-19 (Virus PCCh)?

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